Ya sea que pases tus días sentado en un escritorio escribiendo o andando mientras no levantas la mirada del teléfono móvil, es posible que notes dolores en algunas zonas del cuerpo. Nuestros músculos no están destinados a estar en una posición todo el día. Al colocar repetidamente el cuerpo en la misma posición, es probable que desarrolles músculos tensos que reflejen esa posición y patrón de movimiento. Por culpa de esa dependencia de la tecnología, los músculos del pecho tensos suelen ser los más perjudicados.

La mayoría de nosotros pasamos demasiado tiempo de nuestro día frente al ordenador portátil o móviles, que es lo que favorece a que los hombros se redondeen, la cabeza sobresalga y la parte superior de la espalda se curve hacia delante. Y, lógicamente, esa postura parecida al jorobado de Notre Dame no es una de las más sensuales, pero es que también puede contribuir a tener unos músculos del pecho a punto de explotar.

¿Por qué sentimos dolor en los músculos pectorales?

El pectoral mayor y menor son dos de los músculos más grandes en la parte frontal del tórax. El pectoral mayor se extiende desde el esternón y parte de la clavícula hacia el húmero. En cambio, el pectoral menor está debajo del pectoral mayor y se extiende desde tres de nuestras costillas hacia la parte anterior del omóplato.
Por ello, estirar los pectorales es una de las mejores maneras de combatir los músculos tensos del pecho y abrir los hombros.

Para aliviar este dolor, necesitarás hacer dos cosas de manera habitual:

  1. Estirar los pectorales.
  2. Fortalecer los músculos entre los omóplatos, como los romboides y los trapecios medios.

Esta mezcla de estiramiento y fortalecimiento ayudará a abrir el frente de tu pecho mientras fortaleces los músculos de la cintura escapular que ayudan a mantener esa posición más abierta.

Estiramientos para conseguir abrir el pectoral

Te recomiendo que empieces con un estiramiento de pectoral con un Foam Roller (rodillo de espuma). Acuéstate boca arriba con el rodillo de espuma debajo de la columna vertebral, las rodillas dobladas, y la cabeza y la pelvis apoyadas. Pon los brazos delante de ti y luego lentamente deje que se abran a los lados formando la letra «T«, con las palmas mirando hacia el techo.

Si estás estirando sin rodillo, intenta estirar con una puerta. Alinea ambos antebrazos contra el costado de una puerta y presiona lentamente tu cuerpo a través del espacio.

Realiza varias respiraciones profundas en cualquiera de estas posiciones, y permanece en el estiramiento durante al menos 30 a 60 segundos. Haz un estiramiento de pectoral con unas 2-3 repeticiones. Toma consciencia de la postura y notarás cómo tus hombros se vuelven más fuertes y los pectorales se abren más.