La máquina de remo parece simple y menos intimidante que otras. Cualquiera puede subirse a esta máquina y ponerse a remar como un profesional, ¿verdad? Siento comunicarte que, aunque es uno de los deportes más fáciles de aprender, hacerlo en el ergómetro Concept2 no es igual a hacerlo sobre el agua. Además, si no te han enseñado el golpe de remo correctamente y tan solo te has dedicado a fijarte en cómo lo hacen los demás, es fácil que cometas todo tipo de errores locos. Tan solo tienes que observar a los que se suben a la máquina de remo en el gimnasio; verás de lo que hablo.

Conceptos básicos de remo que deberías tener claros

Antes de pasar a los cinco errores más habituales, es necesario que tengas claro algunos conceptos.

  • El golpe. Esta es la porción del golpe donde, si estuvieras en un bote, colocarías el remo en el agua. Es el comienzo del golpe, donde estás sentado con una buena postura y el mango está cerca de la máquina. Justo cuando te estás preparando para bajar las piernas con fuerza.
  • El final. Como su nombre indica, el final es el final del trazo. Si estuvieras en un bote, tu remo saldría del agua en este punto. Al final, tu columna vertebral debe estar neutral y debes estar un poco inclinado hacia atrás (no tumbado totalmente como muchas personas hacen erróneamente). Y el mango debe estar hacia tu pecho, un par de centímetros debajo de tu pezón.
  • La conducción. Esta es la parte de esfuerzo del golpe, donde vas desde la posición de agarre hasta la posición final, cuando empujas las piernas hacia abajo, luego estiras el cuerpo y tiras del mango hacia el pecho.
  • La recuperación. Por último, este es el tramo donde viajas desde el final hasta el golpeo. Comienzas estirando los brazos hacia atrás, balanceando el cuerpo hacia adelante hasta que los hombros estén delante de las caderas, y luego doblando las piernas y volviendo a colocar el cuerpo en la posición de golpeo. Como su nombre indica, es el momento para recuperarse antes de volver a golpear.

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Doblas las rodillas demasiado pronto en la recuperación

Lo primero que debe suceder cuando llegas a la recuperación es que tus manos y brazos deben volver a la posición de la que provienen, y después tu cuerpo debe seguir balanceándose hasta que tus hombros estén nuevamente encima de tus caderas.

No obstante, lo normal es ver a personas doblando sus rodillas antes de que sus brazos o cuerpo se balanceen hacia adelante. Esto provoca que el mango golpee las rodillas mientras continúas moviéndote hacia delante, evitando que el mango se mueva de forma lineal, que es lo que queremos.

No tengas prisa. Mantén las rodillas rectas mientras estira los brazos a la misma velocidad que empujas hacia el pecho. Y luego espera a que tu cuerpo se balancee hacia adelante. Después dobla las rodillas para regresar a realizar otro golpeo.

Tienes prisa en llegar a la recuperación

A muchas personas les pasa que aceleran la recuperación conforme que se acercan al golpeo, que es exactamente lo contrario de lo que quieres. Tu recuperación debería ser más lenta a medida que regresa al golpeo. Cuando estés en ese punto, piensa en aguantar conscientemente la necesidad de acelerar usando los isquiotibiales para controlar la frecuencia del accidente cerebrovascular.

Haces una al final

Creo que este podría ser el error más común. La gente quiere recuperar el aliento y descansar, por lo que hacen una pausa de un par de segundos al final. Esto hace que se detenga el bote (la máquina de remo en tu caso), haciendo que tu potencia disminuya significativamente.

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Tienes una frecuencia de carrera alta

En el remo hay que ser eficiente. El hecho de que vayas a una velocidad alta, como 32 golpes por minuto, no significa que esté moviendo el bote rápidamente. Los mejores remeros saben cómo remar con mucha potencia a una velocidad de carrera baja (es decir, siendo eficientes en el movimiento).

Un remero novato debería tener como regla general que el único momento en el que debería estar acariciando más de 32 golpes por minuto es si va a correr a toda velocidad durante 500 metros. Lo más recomendable es hacer un entrenamiento de 2 km, con unos 28 golpes por minuto, o uno de 5 km a unos 26 golpes.

Con el paso del tiempo, cuando te vuelvas más competente, podrás remar con una frecuencia de brazada más alta, pero es importante aprender a remar bien con una frecuencia de brazada más baja primero.

Curvas los brazos

Desde que empieces, tus brazos deben permanecer rectos hasta que hayas despejado el mango de las rodillas y estés a punto de cambiar el ángulo de la espalda, empezando a inclinarte hacia atrás. Si puedes ver o sentir que tus brazos están doblados antes o cuando pasa las rodillas con el asa, es señal de que te doblas demasiado pronto.