Crossfit es uno de los estilos de entrenamientos más populares actualmente, pero le ha salido un pequeño competidor: el entrenamiento funcional. Ambos hacen que las personas se sientan en mejor condición física en un corto periodo de tiempo, pero ¿cuál es mejor?

¿Qué es el entrenamiento funcional?

Su propio nombre nos da una pista de que realizaremos ejercicios que usan nuestros músculos en nuestro día a día. Buscaremos sacar la mejor versión de nosotros mismos para que acciones diarias, como bajar una caja de la mesa al suelo (sentadilla), no nos supongan un suplicio.

El entrenamiento funcional surgió como método para rehabilitar a personas que habían sufrido algún tipo de lesión y necesitaban recuperar la movilidad que habían perdido. Es una disciplina que siempre ha existido, pero que hasta hace unos años no se había adaptado a un nivel de entrenamiento intenso. La mayoría de los que lo practican, junto con el crossfit, han encontrado una forma divertida y disciplinar de hacer deporte en poco tiempo (en 30 minutos podríamos realizar una clase).

El principal objetivo del entrenamiento funcional es mejorar la condición física para nuestros hábitos cotidianos, através de ejercicios similares a los movimientos que realizamos habitualmente, pero añadiendo intensidad y carga. Lógicamente nunca vas a realizar peso muerto con 10kg en medio del supermercado, pero sí necesitarás meter un pack de botellas de agua en tu maletero.

¿Qué es el crossfit?

Entrenar crossfit no es una tontería, tanto tu entrenador como tú debéis tener una técnica aprendida para evitar que el entrenamiento sea un autentico calvario. Es cierto que la mayoría de los ejercicios que se realizan están basados en un entrenamiento funcional y variado, pero el nivel de exigencia no es nada similar.

La intensidad y la fuerza que se practican requieren de un concentramiento y una precisión previamente adquirido, por lo que apúntate a un gimnasio completamente reglado en esta modalidad.

Diferencias entre crossfit y entrenamiento funcional

  • Crossfit está enfocado a las competiciones propias y busca la superación en cada prueba. El entrenamiento funcional se centra en trabajar aspectos atribuibles a otros deportes o a la via cotidiana (empujar, saltar, agacharse…).
  • El entrenamiento funcional no está basado en la harterofilia ni en la gimnasia. Un entrenamiento de Crossfit sí puede ser funcional (con mayor intensidad), pero uno de Crossfit no tiene por qué ser equiparable a uno funcional.
  • En el entrenamiento funcional no importa la intensidad o el peso que uses al principio. Poco a poco irás sumando.
  • El Crossfit nació como una modalidad de entreno para militares, bomberos y policías estadounidenses.
  • Cualquier persona, dando igual la edad y el peso, puede realizar un entrenamiento funcional adaptandose a su capacidad, mientras que CrossFit es menos flexible.

Puedes realizar entrenamiento funcional en casa

Como ya hemos comentado, este tipo de deporte no necesita de un peso superior a nuestro cuerpo si no queremos. Es posible que en nuestro gimnasio no den clases guiadas, pero podemos hacerlo por nuestra cuenta, incluso en casa.

Las flexiones, las sentadillas, las burpees y las planchas de abdominales serían los ejercicios base. A esto podemos añadirle saltos en un banco, andar como los monos (mi preferido), la escalada en el suelo…

Aunque son dos disciplinas aparentemente similares, existen varias diferencias. Y tú, ¿a cuál te unes?