¿Deberías beber agua fría o caliente después de entrenar?

Uno de los aspectos más importantes en la vida de un deportista es la hidratación y la ingesta de líquidos. Según la Universidad de Missouri, un deportista puede empezar a deshidratarse después de perder tan solo un 1% de su peso corporal. Además de la sensación de sed, la deshidratación puede tener efectos realmente peligrosos. ¿Te has preguntado alguna vez si es mejor beber agua fría o caliente? Nuestro cuerpo absorbe los líquidos fríos de una forma diferente a los calientes, por lo que la temperatura también importa.

Agua fría vs templada

Desde la Universidad de Rochester instan a que los deportistas presten atención al clima cuando hacen ejercicio. En días nublados, calurosos o húmedos, el cuerpo podría calentarse más rápido de lo normal. Si tomas bebidas más frías, ayudarás a mantener baja la temperatura interna y sabrás diferenciar mejor cuándo hace calor afuera. En el caso de que haga frío, las bebidas más calientes pueden ser más beneficiosas para mantener tu temperatura interna óptima.

Lo cierto es que la temperatura del agua es importante, pero si tienes algún tipo de preferencia, debes saber que no pasa nada. El agua es un líquido que no tiene efectos perjudiciales en la salud (en principio). Lógicamente, tomar agua hirviendo no es lo mejor después de haber realizado alguna actividad intensa. Este tipo de bebidas se usan para relajar el sistema digestivo y el estrés, por lo que podría generar un shock en el cuerpo y presentar malestar.

Tampoco se recomienda beber agua congelada o dar grandes buches. Si has probado esto, sabrás la consecuencia: dolor de cabeza y fatiga general. Incluso, en situaciones en las que tienes irritación de garganta, esto podría crear espasmos en el esófago que incrementasen el dolor. Aun así, el agua fría es mucho mejor de manera generalizada. No solamente es más apetecible, sino que sacia la sed y alivia la fatiga mental que se sufre al terminar un entrenamiento. En cambio, si tenemos una botella con agua templada en verano, lo más probable es que prefiramos no beber para evitar los líquidos calientes que no reconfortan.

hombre bebiendo agua fría

Beneficios de tomar agua fría después de entrenar

Este líquido es fundamental para que el organismo realice sus funciones vitales correctamente. Sin embargo, ya hemos visto anteriormente que la temperatura fría tiene mayor ventaja que la templada, sobre todo después de entrenar. A continuación verás los beneficios que supone tomar buches fríos al terminar tu entrenamiento.

Reduce la temperatura corporal central

Cuando hacemos ejercicio, la temperatura central del cuerpo aumenta y favorece la pérdida de líquidos a través del sudor. La ciencia ha realizado numerosos estudios para dar a conocer que el agua fría ayuda a evitar que la temperatura central aumente. Y esto tiene como consecuencia una menos pérdida de agua y una mejor hidratación al terminar.

Además, la ciencia también defiende que la temperatura fría tiene el potencial de mejorar ligeramente el rendimiento deportivo en aproximadamente la mitad durante una sesión de ejercicio de 60 minutos. Esto es gracias a esa reducción de temperatura corporal, que en alguna ocasión presenta dificultades en la fuerza o resistencia

Sabe mejor

No lo decimos nosotros, la ciencia lo afirma. Si sientes más placer al beber agua fría durante o después del ejercicio, no es casualidad. Muchas personas encuentran que son más apetecibles, lo que provoca un mayor predisposición a tomar líquidos. Esto es extremadamente importante cuando queremos evitar la deshidratación después de un gran esfuerzo o en situaciones de temperaturas elevadas.

Además, una reducción tan pequeña como del 2% de la pérdida de peso corporal por culpa del sudor puede afectar el rendimiento deportivo. Así que si se te hace cuesta arriba beber agua (porque no te gusta), intenta disfrutar del placer que provoca en el cuerpo. Al estar fría también será más fácil de tomar en verano, con temperaturas más elevadas.

Se absorbe más rápido

El cuerpo humano puede pasar semanas sin ingerir alimento, pero tan solo podrá sobrevivir unos pocos días sin agua u otro líquido. Cuando nos ejercitamos, nuestro organismo demanda una mayor cantidad de líquido, ya que los pierde en el aumento del sudor y la respiración. Es importante recuperar los electrolitos y el líquido perdido para que nuestros músculos puedan recuperarse debidamente después del esfuerzo. Además, el cuerpo se calienta debido a que quemas más calorías, y se puede crear un aumento de la temperatura corporal central.

Beber agua fría enfría la temperatura corporal interna y ayuda a mantener la homeostasis. Como decíamos antes, si siempre apetece más este tipo de bebidas es porque suelen ser más sabrosas.

vaso de agua fría

La hidratación es importante durante el entrenamiento

Un adulto toma una media de 4 vasos de agua al día para poder respirar. Los deportistas y las personas que son físicamente activas necesitan más del doble de esa cantidad diariamente. La ciencia asegura que el rendimiento deportivo disminuye después de perder solo el 1% del peso corporal en líquidos. Es por eso que los expertos recomiendan que los deportistas comiencen a beber poco después de empezar el entrenamiento y continúen bebiendo de manera regular para ayudar a reemplazar los líquidos que se pierden durante el ejercicio.

Lo ideal que es los líquidos sean más fríos que la temperatura ambiente, pero no se aconsejan bebidas heladas o congeladas. Bebe solamente agua para ejercicios que duren hasta 1 hora y consume bebidas que contengan carbohidratos, como las deportivas, para ejercicios que duren más de 1 hora. Evita tomar bebidas carbonatadas, bebidas azucaradas o aquellas que tengan un alto contenido en zumo concentrado, ya que pueden causar calambres estomacales, náuseas y diarrea.

Mantenerse hidratado, ya sea tomando agua tibia o fría, es fundamental. La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que se consume. La boca seca, la sed, el dolor de cabeza o los mareos pueden ser los primeros síntomas de una deshidratación leve. Los síntomas de deshidratación grave incluyen letargo, presión arterial baja, latidos del corazón rápidos, delirio o pérdida del conocimiento.

Algunos otros trucos para conseguir una buena hidratación en el ejercicio son:

  • Usar sabores. Las bebidas se pueden aromatizar para que tengan un sabor más atractivo, lo que ayuda a las personas a beber más. Un chorrito de jugo de limón u otras frutas cítricas puede agregar sabor, aunque también puedes optar por polvos solubles como Bolero.
  • Llevar una botella. Favorecer a la comodidad también incrementa las ganas de beber. Lo recomendable es usar botellas que no interrumpan tu entrenamiento. Por ejemplo, puedes elegir aquellas que tienen una válvula para sorber, sin tener que quitar la tapa.
  • Bebidas deportivas. Si eres consumidor de suplementación deportiva, mantener los batidos fríos también puede favorecer a la ingesta. Recuerda que estas bebidas también contienen agua y pueden ayudar a la recuperación de electrolitos y carbohidratos.