Hay muchas cosas que me asustan. Mis amigos y compañeros de entrenamiento más cercanos las reconocen y podrían usarlo como arma de bullying masivo. Tengo miedo a las alturas y a las cucarachas, y me da miedo no controlar la situación. Pero, siempre, el arrepentimiento me asusta mucho más que todas esas cosas. Así que mientras esto no me aleje de ciertas experiencias, no hay mucho que temer.

En mi caso, desde mi fractura de muñeca, suelo experimentar ciertos miedos en el gimnasio. Me la rompí entrenando, y volver al lugar del suceso es un poco caótico. Aun así, el miedo puede ser saludable; en muchas ocasiones te hace saber que lo estás haciendo bien. El avance se produce a través de la adaptación al estrés. Sin miedo, o al menos con un poco de ansiedad, te sientes seguro.

No todos los miedos son iguales

Estoy harta de ver a muchas mujeres que no pisan la sala de musculación del gimnasio, y muchas menos se acercan a utilizar una barra. ¿Coger mancuernas? Aún hay que seguir luchando para quitar ese pensamiento sobre que es un entrenamiento de hombres; de hecho, si piensas así, es el momento de que entres en la zona de musculación. Ve a los lugares que te asustan o aterrorizan, y te darás cuenta que son todo prejuicios. Haz las cosas que nunca antes pensaste hacer. Si alguien te anima a ello, confía en su palabra porque seguramente haya partido del mismo punto que tú.

Si algo me da realmente miedo es sentirme un fraude. No a las alturas. No a saltar. No a trepar la cuerda. Hasta que me enfrenté al miedo y ahora mi entrenamiento ha mejorado en rendimiento. Podría decir que ese miedo es saludable. Es un temor parecido al que sientes antes de hacer una maratón o un reto de burpees.

Yo he superado muchos miedos, y he estado en el borde una y otra vez, pero nunca me he fallado. No soy una deportista de élite y no compito contra nadie. Seguramente, habrá gente que siempre correrá o levantará peso más que yo; pero yo compito contra mi misma para sacar la mejor versión. Solo yo contra mi potencial.

¿Qué papel juega el miedo en el entrenamiento?

Estoy en el proceso de aprender cómo aplicar ese pensamiento al levantamiento de peso. Gran parte de tener esta mentalidad se vincula a la autoimagen y la psicología. No me considero que sea una deportista profesional y posiblemente tampoco tenga una capacidad atlética, pero sí soy consciente de que tengo la capacidad de dar el 100% en un entrenamiento intenso.

A muchas personas les resulta complicado sentir que lo dan todo en el entrenamiento de fuerza, y puede ser porque nunca hayan sido fuertes y se auto convenzan de que no van a avanzar. Lo primero que debes hacer es abordar ese diálogo interno contigo mismo y eliminar cualquier conversación negativa. Elabora un plan de nutrición con un experto y trabaja con un entrenador para encontrar la rutina que funcione en ti.

En la mayoría de los casos, esos miedos hacen que no progreses. Deja a un lado la mentalidad de ser “víctima” de las circunstancias y créete que puedes ser grande, fuerte y poderoso.