La mayoría de las personas empiezan con el entrenamiento de fuerza para verse mejor. Al principio muchos van al gimnasio para practicar deporte, pero con el paso del tiempo tan solo se preocupan por marcar músculo frente al espejo y pasearse por la sala para llamar la atención. Sé que no todos son así, pero permitidme que generalice un poco.

Por desgracia, este tipo de “deportistas” aprenden muchos mitos del entrenamiento como hacer cardio a primera hora de la mañana en ayunas para quemar grasa, o comer cualquier cosa cuando estás en la fase de aumentar volumen.

Con la llegada del otoño, las sudaderas, los días de frío y los fines de semana viendo el fútbol en casa parece que se convierte en una carta blanca para comer cualquier cosa porque no vamos a enseñar el físico.
Y claro, como muchos creen firmemente en la falacia de que puedes comer cualquier cosa para aumentar tus músculos, se atiborran de todo y cuando llega febrero se sienten hinchados.
Ahí es cuando empieza la prisa por bajar de peso, definir los músculos y mejorar el físico. Así que de estar despreocupados, pasan a vivir entre claras de huevo, pechuga de pollo y brócolis.

Pretendo intentar enseñarte cómo ganar músculo de forma sostenible en el tiempo, para que no te pegues atracones ni disgustos cuando se acerque la época de calor.

No seas un yo-yo

Cuando mantenemos nuestro cuerpo en un constante cambio, nuestra imagen corporal se altera radicalmente. Lo más común es que cuando llevamos semanas comiendo mal, llega un momento en el que nos damos cuenta y nos entra la prisa para volver a disfrutar de la vida otra vez.

Si no renuncias a ser un yo-yo, la construcción de músculo será un proceso bastante frustrante acompañada de culpa continuamente. Además, cuando vuelva a llegar el otoño te habrás olvidado de lo que has pasado y no te importará empezar de nuevo.
Lo ideal es que evites cualquier extremo, aunque cuando hablamos de entrenamiento es bastante difícil. Estoy segura de que habrás leído más de un artículo sobre cómo perder grasa sin perder músculo, ¿verdad?

Es muy importante que distingas entre la resistencia muscular, el control neurológico y el aumento de masa muscular. En algunas ocasiones, los cambios neurológicos en deportistas desentrenados crean la sensación de que están ganando músculo, cuando en realidad se está quemando grasa. En realidad es casi imposible ganar músculo a la vez que se pierde grasa, ya que tu cuerpo no puede estar en un proceso anabólico y catabólico al mismo tiempo. Así que estos dos objetivos debes tomarlo a largo plazo y ser constante.

Simplifica el objetivo

¿Piensas que no puede ser simple lograr tu objetivo? En cierto modo puedes tener razón, ya que si no tienes un seguimiento meticuloso, planificado y con cierta restricción, te costará un poco más obtener el primer premio en un concurso de culturismo.

Pero supongamos que tu objetivo no es competir, y lo único que quieres es consumir 600 calorías menos al día. ¿Por qué nos empeñamos en hacerlo tan difícil? Es realmente complicado conocer exactamente cuántas calorías has quemado hoy. Por ejemplo, ¿tienes en cuenta las calorías que quemaste cuándo limpiaste la casa y ordenaste los armarios?

La escala de calorías puede ser un poco engañosa. La gran parte del peso que perdemos al principio se basa en agua y como consecuencia de tener el estómago más vacío. Pienso que contar calorías continuamente y castigarnos mentalmente de cada mordisco, no es un hábito sostenible a largo plazo. Cuanto más complejo sea tu plan o más matemáticas necesites, mayor será el esfuerzo que tendrás que hacer. Simplifica tu objetivo y los hábitos de tu vida.

Siempre a largo plazo

Siendo sincera, yo he pecado en muchas ocasiones en ciertos comportamientos poco saludables para conseguir un objetivo de forma rápida. Y mal hecho. No hay nada de malo en querer perder grasa o ganar músculo, pero el problema surge cuando se llega a extremos en el mundo del fitness.

Lo mejor es que dice cualquier solución rápida y que pienses que tu objetivo es a largo plazo. Si no estás del todo convencido, pregúntate por qué quieres obsesionarte con los porcentajes de grasa corporal, por qué es tan importante tener marcado el abdomen, o por qué tienes la necesidad de aumentar tu músculo de hoy a mañana. Debes pensar cuál es la forma más inteligente de llegar a tu objetivo de aquí a un año. Te aseguro que planteándolo con perspectiva, conseguirás reducir estrés y te mantendrás motivado.