La alimentación es una pieza fundamental para gozar una buena salud y tener el mayor rendimiento deportivo posible. Son muchos los mitos y leyendas que existen alrededor de si se debe comer antes de hacer ejercicio o no. Seguro que habrás escuchado a compañeros de gimnasio que dicen que es necesario para que el cuerpo tenga energía, y otros que prefieren comer al terminar. A continuación te doy los mejores consejos para que lo adaptes a tu rutina de vida y obtengas el mayor beneficio.

¿Es peligroso ayunar?

Comenzamos con el miedo del ayuno o la sobre valoración del desayuno. Si eres un deportista que prefiere ir a entrenar a primera hora de la mañana, lo ideal es que el desayuno se tome unas dos horas antes de empezar a ejercitarte. Comer con prisas porque te has levantado tarde, tan solo hará que tengas una digestión pesada y pueda darte un corte al aumentar la temperatura corporal. Ten en cuenta que, mientras tu organismo digiere la comida, existe una mayor concentración de sangre en el sistema digestivo; por lo que es poco recomendable forzar a que la sangre lleve oxígeno a tus músculos mientras entrenas.

Evidentemente, si te despiertas a las 7 de la mañana para entrenar, no vas a levantarte a las 5 para desayunar. Es mejor que aproveches las horas de sueño para descansar correctamente y darlo todo en el entrenamiento. No tengas miedo a ir sin desayunar, tan solo debes prestar atención a tus cenas. Lo recomendable es ingerir el día anterior hidratos de carbono de absorción lenta (legumbres, pasta integral, cereales integrales), además de la correspondiente dosis de proteína y grasas saludables.
También dependerá mucho del tipo de entrenamiento que vayas a realizar. Si es de larga duración, es conveniente que lleves algún snack para evitar cualquier mareo o desvanecimiento. Hay quienes dicen que el entrenamiento en ayunas mejora la pérdida de grasa y ayuda a bajar de peso.

No te pierdas: ¿en qué consiste el ayuno intermitente y qué beneficios aporta?

¿Qué comer antes de entrenar?

Como has podido ver, ayunar no supone ningún peligro para la salud. Aun así, soy consciente de que hay personas que prefieren desayunar y que tienen habituado el cuerpo a ello. Antes de enfrentarnos a una sesión de entrenamiento, lo ideal es que el desayuno contenga hidratos de absorción lenta (fruta, cereales integrales, pan integral, avena, muesli…), proteína (atún, huevo, pavo…) y grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, aguacate, mantequilla de frutos secos). También se puede tomar café, té o infusión.
Desayunar antes de hacer ejercicio no te permite tomar productos ultraprocesados o ricos en azúcar, como la bollería industrial.

En el caso de entrenar por la tarde, se recomienda que la comida sea baja en grasas y de fácil digestión. Introduce hidratos de carbono de asimilación lenta (pasta integral, cereales, legumbres) y una buena porción de proteínas. Si entrenas de noche, merienda dos horas antes. Y en el caso de ejercitarte demasiado tarde (sobre las 10-11 de la noche), lo más conveniente es realizar una merienda cena y después de entrenar tomar algún tentempié.