Actualmente disponemos de tanta información que es muy fácil introducirnos en cualquier tipo de dieta, aunque lo hagamos de forma peligrosa. Las dietas milagro están evolucionando, y lo que antes nos parecía peligroso, ahora lo miramos con cierto recelo. Por ejemplo, la dieta Dukan fue bastante criticada por la eliminación de ciertos grupos nutricionales, ¿pero no sucede algo parecido en la dieta proteica?

Hoy te contamos en qué consiste este tipo de alimentación, qué beneficios dice aportar y cuáles son los peligros a los que exponemos nuestro cuerpo.

¿En qué consiste una dieta proteica?

Como su nombre deja entrever, una dieta proteica está basada en el alto consumo de proteínas. Es decir, tendremos que ingerir en mayor cantidad carnes, pescados y lácteos, a la vez que reducimos los hidratos del carbono y las grasas al mínimo. Cabe destacar que de los alimentos permitidos, se presta especial interés en las carnes rojas magras para encontrar el máximo aporte de proteínas.

Empezó siendo una dieta inspirada para los deportistas, pero se ha extendido por sus “milagrosas” capacidades de adelgazar. Son muchos los famosos que la han hecho viral por sus testimonios, pero los peligros a los que exponemos nuestro cuerpo son infinitos.
Se llega a prohibir el consumo de hidratos de carbono para incrementar la pérdida de peso, algo que ocurre con las dietas keto al existir una falta de glucosa.

Muchos avalan este tipo de dieta porque se pierde peso de forma rápida y no se pasa hambre. Aquí no se trata de reducir las calorías, sino de eliminar grupos nutricionales.

¿Qué ocurre en nuestro organismo cuando hacemos esta dieta?

La alimentación provoca grandes cambios en nuestro cuerpo, aunque no sean visibles. Considera que tu organismo es un coche, ¿qué ocurre si le echas un combustible más pobre? No tendrá el mismo rendimiento y tenderá a estropearse. Algo parecido ocurre con tu cuerpo.

Tomar grandes cantidades de proteínas hará que ciertas zonas (riñones e hígado) trabajen en exceso y se sientan castigados con el paso del tiempo. Nuestro organismo necesita de todos los grupos nutricionales, y los hidratos de carbono no se pueden eliminar. Son imprescindibles para entrenar de manera óptima y mantenernos saludables.
Cuando abusamos de las proteínas, nuestro cuerpo inicia un proceso en que destruye la masa muscular para encontrar la glucosa que no le aportamos en la alimentación. Necesitamos energía y si no la introducimos en la comida, el organismo hará lo que esté en su mano. Así es normal que se pierda peso, pero mayormente será masa magra.

Si no tomamos hidratos de carbono, que son el combustible idóneo para tener energía, entraremos en estado de cetosis. Es decir, sacaremos energía de las grasas obtenidas y se realizarán cambios fisiológicos en nuestro cuerpo que podrán derivar en fatiga, mareos y malestar.
Los fluidos corporales también se alterarán, volviéndose ácidos y provocando alteraciones nerviosas y cardíacas. Y, mucho cuidado, porque si dejamos de introducir nutrientes básicos, podemos generar enfermedades crónicas y fallos orgánicos.

Al igual, la falta de fibra en este tipo de alimentación hace que el sistema digestivo no pueda funcionar correctamente. Entraremos en fase de estreñimiento, dolor abdominal, aumentará los niveles de colesterol y puede darse un aumento de ácido úrico en la sangre.

¿Es recomendable hacerla?

Por supuesto que no. Ningún experto en nutrición aconsejará nunca eliminar hidratos de carbono, grasas saludables y micronutrientes de la alimentación. Abusar, en cualquier ámbito, provoca desajustes en nuestro cuerpo que afectarán a la salud y al rendimiento deportivo.

Es todo un riesgo hacer ejercicio físico llevando una mala alimentación, ya que no vas a tener energía suficiente y tenderás a lesionarte con mayor facilidad. Si realmente quieres perder peso, aliméntate correctamente y mantente activo. En caso de no saber por dónde empezar, acude a un nutricionista y apúntate al gimnasio. Ponte siempre en manos expertas que estudien tu caso personalmente para hacer lograr tus objetivos.