No te sientes bien. Tienes agotamiento y dolor de cabeza habitual, incluso tu piel y el estado de ánimo es diferente. ¿Te has planteado si el gluten puede ser el causante? La mayoría de personas sospecha cuando existe un trastorno gastrointestinal, pero si no lo achacan a cualquier otra variable. Incluso, puede ser posible que te hayas hecho las pruebas convencionales de celiaquía y haya salido negativo.
En cualquier caso, si no has variado tu alimentación y sigues teniendo estos problemas, quizá deberías plantearte tu relación con el gluten.

A continuación vas a encontrar todos los síntomas que puedes percibir de una intolerancia al gluten, aunque la mayoría no suelen ser conocidos. No es necesario que acudas corriendo al baño justo después de comer un bocadillo para sufrir una intolerancia.

La intolerancia no diagnosticada es más común de lo que crees

Lo primero de todo, quiero que sepas que si consumes gluten y te encuentras mal aun no presentando problemas digestivos, dando negativo en la prueba y asegurando que todo está en tu cabeza, no estás solo. Son muchos los casos de intolerancia al gluten que no son diagnosticados, y hoy te contamos por qué.

El trigo es un cereal que contiene distintas proteínas: gliadinas (dentro de ella hay cuatro tipos diferentes, incluyendo la alfa-gliadina), gluteninas, aglutininas y prodinorfinas. Cuando comemos trigo, las enzimas que tenemos en el tracto digestivo (transglutaminasas tisulares) ayudan a descomponer el compuesto del trigo. En este proceso, se forman proteínas adicionales (gliadinas y gliadorfinas desamidadas).
Sé que te estará sonando a chino, pero es interesante para que entiendas por qué puede darte negativo en una prueba convencional.

La celiaquía es la forma grave de intolerancia al gluten, la cual puede causar daño real y en los tejidos del intestino delgado. Su principal característica es una respuesta inmune a la gliadina específica (la alfa-gliadina que hemos mencionado anteriormente) y a un tipo específico de transglutaminasa (tTG-2). El problema es que hay personas que pueden reaccionar a otros componentes del trigo y gluten. Y las pruebas convencionales solo detectan anticuerpos contra la alfa-gliadina y tTG-2.

Las estadísticas aseguran que por cada caso que se diagnostica, 6’4 permanecen sin diagnosticar debido a las formas atípicas sin síntomas gastrointestinales. Incluso, algunos pacientes que finalmente se diagnostican, nunca llegan a experimentar malestar estomacal después de consumir gluten.

Además, existe una clara respuesta autoinmune a las proteínas del trigo y a las enzimas transglutaminasas que solo es posible por una intolerancia al gluten. Se puede sufrir también sensibilidad al gluten sin padecer la enfermedad, pero no existe aun una prueba diagnóstica definitiva.

pasta con gluten

¿Cuáles son los síntomas reales?

La intolerancia al gluten puede influir negativamente en casi todos los tejidos del cuerpo, incluido el cerebro, la piel, el hígado, el sistema circulatorio, los músculos y, por supuesto, el estómago. Por eso es común que se presente con dificultades digestivas (dolor abdominal, distensión abdominal, gases, diarrea o estreñimiento) o en otros muchos síntomas que ahora te desvelamos.

Anemia

La anemia por déficit de hierro está demostrada como un síntoma de intolerancia al gluten en algunos estudios científicos. De hecho, la ciencia sugiere que puede ser el primer síntoma notable de la celiaquía y que hasta el 75% de las personas con anemia pueden ser intolerantes al gluten.
Tener intolerancia al gluten puede interferir negativamente en la absorción de hierro de los alimentos.

Fatiga

Muchos de los intolerantes al gluten aseguran sentirse cansados ​​y fatigados, sobre todo después de comer… ¡gluten! La ciencia ha relacionado la sensibilidad al gluten con los síntomas de fatiga crónica en algunas personas. Además, también se le añade fatiga muscular y dolor muscular y articular.

Falta de concentración

Sufrir una disfunción cognitiva puede ser también una señal de sensibilidad al gluten. Los pacientes habitualmente aseguran que experimentan síntomas de “mente brumosa”, algo así como una incapacidad para concentrarse y con “fatiga mental”.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza es un síntoma frecuente en las personas sensibles al gluten. Un estudio reciente informa que es el síntoma que presentan más de la mitad de los participantes. La migraña, particularmente, es un síntoma relacionado.

Eczema y trastornos de la piel

Como sucede con la fatiga, la “niebla” mental y los dolores de cabeza, las personas con sensibilidad al gluten pueden notar un empeoramiento en la salud de la piel, como eczemas, erupción cutánea y dermatitis, justo después de ingerir alimentos que contienen gluten. Incluso, aquellos que son intolerantes al gluten también pueden presentar parches escamosos parecidos a la psoriasis. Normalmente, estas lesiones se encuentran típicamente en los músculos de las extremidades superiores.

Depresión y ansiedad

Quién iba a sospechar que la sensibilidad al gluten también puede provocar problemas de salud mental. Los datos sugieren que hasta el 22% de los pacientes con celiaquía desarrollan ansiedad y depresión. De hecho, un estudio encontró que los celíacos eran más propensos que otros a sentirse ansiosos frente a situaciones amenazadoras. La depresión y los trastornos del estado de ánimo relacionados parecen ocurrir tanto con la sensiblidad como con la celiaquía.

Otros sorprendentes síntomas de la intolerancia

Es cierto que los síntomas nombrados anteriormente son los que más probablemente creen una respuesta negativa al gluten. Pero no son los únicos a tener en cuenta. Existen otras enfermedades crónicas que pueden desarrollarse debido a una celiaquía sin tratar a largo plazo o a la sensibilidad. Por ejemplo:

  • Epilepsia
  • Trastorno de hiperactividad con déficit de atención
  • Desórdenes del espectro autista
  • Esquizofrenia
  • Diabetes tipo I
  • Osteoporosis
  • Esclerosis múltiple
  • Neuropatía periférica
  • Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)