Casi la gran mayoría ya es consciente de que el consumo de azúcar deber ser mínimo para salvaguardar una buena salud. Es aconsejable acudir a un dietista-nutricionista que te aconseje sobre los caminos más saludables, aunque en este punto algunos tienen diferentes creencias. Hay quienes piensan que lo mejor es restringir el consumo de manera radical, mientras otros aconsejan hacerlo progresivamente. ¿Qué es mejor para ti?

Todo dependerá de tu estilo de vida. Tendrás que tener en cuenta si eres una persona que te manejas mejor con pasos pequeños o si quieres cambiar tu estilo de alimentación. Cada técnica tendrá formas diferentes para eliminar el azúcar añadido y todas pueden funcionar.

Es importante que entiendas que tu objetivo debe ser reducir el azúcar añadido, no el presente de manera natural en los alimentos. Por ejemplo, la que encontramos en la fruta no es valorada como añadida. Lo normal es que la mayoría de personas ingieran grandes cantidades a lo largo del día, un hábito que provoca problemas de salud. Así que a continuación encontrarás diferentes trucos que podrás adaptarlos a tu estilo de vida.

Si quieres cortar tu relación con el azúcar radicalmente…

Saca los alimentos con azúcar de tu estantería

De nada te va a servir tener productos ultraprocesados con azúcar añadido en tu despensa o frigorífico. Regala lo que tengas (para no tirar) y comienza por ir al supermercado para rehacer tu almacén. Pensar que tienes una tableta de chocolate y que no la puedes comer tan solo aumentará tus ansias por la comida.

Ten un plan para «hacer trampa»

Si eres una persona radical que lo juega al todo o nada, te ayudará planificar todas tus comidas y tener un momento de escape. Pensar que tomarás algo que te gusta (con azúcares), logrará que te mantengas con el objetivo en mente la mayor parte del tiempo. Es decir, si quieres tomar algunos dulces a la semana, planifica cuándo será y cuáles. Por ejemplo, yo prefiero no comprar helados en casa y salir a la calle para consumirlo. Así me aseguro se no tener más cantidad de la que quiero y sacio mi antojo momentáneo.

Busca opciones para sustituir esta maldita sustancia

Lógicamente, tendrás que buscar opciones para contrarrestar lo que el azúcar hace por ti. Si consumes productos endulzados para tener energía, prueba a obtener el mismo impulso con una taza de té o café. ¿Eres de los que toma un heladito pequeño después de comer? Piensa en otra opción más saludable.

La mayoría de nosotros podemos señalar cuándo estamos comiendo alimentos que nos gustan. Así que establece una estrategia para esos días, momentos o lugares en los que más azúcar necesitas. En lugar de tomarlos antes de dormir, hazlo antes de entrenar, por ejemplo.

Si quieres reducir el azúcar gradualmente

Busca opciones bajas en azúcar

Lo primero es darte cuenta de dónde proviene el azúcar de tu dieta y ver si hay momentos en los que los puedes reducir fácilmente. Por ejemplo, ¿tomas mucho yogur endulzado? Prueba a comer uno sin azúcar y añade fruta para que endulce de manera natural. No consiste en tomar alimentos agrios o ácidos, sino de encontrar el punto dulce con otras alternativas saludables y ricas en nutrientes.

Pregúntate a ti mismo, «¿de dónde puedo reducir?»

Por ejemplo, si dejas la mano tonta mientras viertes sirope de agave sobre tus tortitas, empieza por medir cuánto estás vertiendo. Te sorprenderás al ver que estás rondando el cuarto de taza. Sí, una auténtica pasada.
Para evitarlo, usa una cuchara como medida y añade solo un par, como mucho.

Cuidado con escatimar

Tampoco tienes que limitarte en cortar el azúcar y vivir bajo una dictadura. Agrega algo rico donde el azúcar solía estar. Si te gustaba echar medio bote de sirope, ahora añade una cucharadita y la mitad de un plátano. De esta manera sigues tomando algo dulce, pero sin ese extra de azúcar.

Hay opciones más divertidas como combinar los dulces con otra cosa. Es decir, si te vas a comer un yogurt natural, añádele unos trocitos de chocolate negro con nueces y un poco de piña. O si te encantan las galletas, en lugar de comerte 5, toma solo 2 y un vaso de leche. No te limites a ser radical y restar comidas, sino sustituye.

Sé consciente de lo que estás bebiendo

Quizá este sea uno de los puntos más peligrosos. Solemos estar con una bebida en la mano casi todo el día, y nos olvidamos de que estamos ingiriendo azúcar de manera líquida. No solamente encontramos este problema en los refrescos o bebidas energéticas, también en los frapés, los tés helados, los zumos industriales…

Si tienes que endulzar tu infusión favorita, cómpralas sin azúcar y agrega tú mismo la porción mínima de dulce. Otra opción puede ser espolvorear canela sobre el café o agregar hielo para hacerlo más fresco.