Que todo el mundo debe llevar una alimentación saludable y equilibrada es obligatorio para mantenernos sanos, lo que tenemos que evitar es caer en la obsesión. Nunca nada llevado al extremo es positivo. Ni comer en exceso, ni entrenar demasiado, ni obsersionarnos con comer bien.
¿Sabes qué es la ortorexia? Es posible que lo sufras y no te estés dando cuenta.

¿Qué es la ortorexia?

Estamos frente a un trastorno del comportamiento alimentario. Consiste en obsesionarnos por tomar alimentos que consideramos saludables y rechazamos todos los que pensemos que no lo son, aunque lo sean. Al principio, la ortorexia puede camuflarse en que estamos tomando un comportamiento adecuado en nuestra alimentación, puedo que nos centramos en comer solo productos sanos y naturales. El problema es que esto puede llegar a ser un serio problema si lo llevamos al extremo.

Nadie está libre de padecer este trastorno, aunque tienen a sufrirlo las personas que son muy exigentes consigo mismas, planificadas y demasiado controladoras sobre su vida. En general, los jóvenes y las mujeres son los más afectados, ya que se preocupan mucho más por su físico. El tomar exclusivamente alimentos “sanos” es porque quieren tener un buen físico. La anorexia y la bulimia son otros trastornos que buscan alcanzar la belleza física ideal.

Incluso los deportistas son otro grupo de riesgo, ya que cuidan especialmente su alimentación y la adaptan a su entrenamiento. Al final acaban consumiendo los alimentos que consideran aptos para fortalecer sus músculos o mejorar su rendimiento deportivo.

¿Qué efectos tiene?

Cualquier trastorno alimenticio tienen efectos negativos en el físico de la persona que lo padece, pero también influye en su vida social.
Como se reducen los alimentos permitidos, el menú diario es una auténtica odisea para planificarlo y prepararlo con antelación. Evidentemente, se crea una obsesión por comer solo en casa y tener miedo a comer en un restaurante o en casa de algún conocido.

Comes está considerado un auténtico acto social, es el momento de reunión de numerosas celebraciones (cumpleaños, bodas, aniversarios, Navidad, etc…), por lo que la ortorexia nos empezará a aislar de las relaciones sociales por el sin vivir de la comida…

En caso de pecar, el sentimiento de culpabilidad les pesa demasiado y les crea una gran frustración. Ya no solo les obsesiona la comida, sino que también cuidan al detalle la forma de prepararla y los utensilios que se emplean.

Los ortoréxicos acaban rechazando, sin darse cuenta, nutrientes que son fundamentales para el funcionamiento del organismo. Pueden aparecer trastornos como anemia, falta de vitaminas y minerales, sistema inmunitario débil, desnutrición, osteoporosis… Debemos comer de todo, en su justa medida, pero sin obsesionarnos con eliminar alimentos que a lo mejor contengan un alto contenido en grasas. Puesto que también nos aportarán otro tipo de nutrientes esenciales para vivir.

La ortorexia es un serio problema de angustia, pero es que además un ortoréxico puede llegar a pasar hambre. Prefiere eso antes que comer alimentos que no considere saludables.

Síntomas característicos

Steven Bratman, médico estadounidense, sufrió este trastorno y lo llamó como ortorexia a finales de los años 90. Él mismo diseñó una serie de preguntas para “diagnosticar” de forma rápida si el paciente podía estar sufriendo ortorexia. Si el paciente responde positivamente a cuatro o cinco preguntas, significa que está empezando a obsesionarse más de la cuenta con la dieta. Si contesta afirmativamente a todas las preguntas, es necesario que acuda a un médico.

Estas son las preguntas, que esperemos que no te lleven al precoz diagnóstico de un trastorno.

  • ¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
  • ¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
  • ¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
  • ¿Ha disminuido su calidad de vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
  • ¿Se ha vuelto más estricto consigo mismo en este tiempo?
  • ¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
  • ¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos “buenos”?
  • ¿Su dieta supone un problema a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y amigos?
  • ¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
  • ¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?