Hay personas que creen que la natación, no es el ejercicio ideal para adelgazar. Sin embargo, resulta una actividad muy beneficiosa para cantidad de aspectos, incluido alcanzar el peso ideal. Si estabas pensando en iniciarte en esta disciplina, pero tienes dudas en cuanto a sus resultados, atento a este post.

Hay mucha gente que cree que nadar no es una buena actividad cuando el objetivo es adelgazar. No obstante, resulta una actividad muy apropiada para dicho fin. Además, tiene un riesgo de lesión muy bajo y muchos otros beneficios que convierten a la natación en un deporte estrella.

¿Cómo puedo adelgazar nadando?

Aunque puedes lograr tu peso ideal nadando, no vale con entrar en la piscina y hacerse unos cuantos largos. La práctica debe realizarse con un alto grado de intensidad en función de la condición física de cada uno. Tranquilo, no es necesario que batas las mejores marcas de algunos profesionales para notar los resultados. Pero sí que midas tus tiempos, vayas superándolos y sientas de verdad el trabajo. Si tienes sobrepeso, debes saber que nadar resulta muy recomendable en tu caso, ya que las articulaciones no sufren como en el caso del running, por ejemplo.

Para lograr perder grasa es necesario que gastes más energía de la que ingieres. Por ello, te recordamos el término “intensidad” muy importante si buscas adelgazar nadando. Si todavía no tienes la técnica suficiente como para empezar a hacer largos y probar distintos estilos de nado, tómate tu tiempo. Antes de lanzarse hay que aprender y, aunque al principio tengas que dedicar más tiempo, estamos seguros de que no te arrepentirás. Algo que puedes hacer, es utilizar aletas. De esta manera estarás añadiendo intensidad al ejercicio, aunque todavía no hayas desarrollado una técnica profesional.

Es muy probable que, al terminar tu sesión, sientas mucha hambre. Intenta controlar este aspecto. Puede comer tu ración tras el ejercicio, pero no hacerlo con ansiedad como si no hubiera un mañana. Para lograr adelgazar nadando, debes ser disciplinado, no solo en la práctica, también en el resto de tu vida. Por ello, además de tomar la acertada decisión de involucrarte en nuevas, y beneficiosas, actividades, como la natación, debes empezar a cambiar aspectos de tu vida como la alimentación y los hábitos sedentarios.