Cumplir años es complicado. Muchos siguen sin aceptar que el organismo evoluciona y el metabolismo cambia. Si antes podías hincharte a comer sin engordar, a partir de una cierta edad no es posible. La mayoría aumentan de peso y con el paso de los años se vuelve una ardua tarea eliminar esos kilos. Según la Oficina Federal de Estadística, el IMC de los hombres mayores de 35 años supera el 40% en el rango de sobrepeso y el 15% llega al rango de obesidad. Pero, ¿a qué se debe todo esto?

¿Por qué es difícil perder peso a partir de los 30?

Todos tenemos en mente al típico amigo (si no, eres tú) que siempre ha sido delgado y un día empieza a acumular grasa en la parte abdominal. Su cara se vuelve más redonda y tiene la necesidad de cambiar de talla. Ya no hay camisetas que oculten la barriguita pronunciada. No sabemos muy bien por qué es un fenómeno al que se enfrentan muchos hombres a partir de los 30 años. Cuando somos jóvenes, nuestra masa muscular es mayor y es mucho más fácil aumentar la fibra y los músculos. De hecho, la ciencia dice que sobre los 30 años estamos en el punto máximo para alcanzar la plenitud muscular y física. Una vez pasada esta etapa, el cuerpo evoluciona y empieza a decaer. Son los 40 la peor edad para adelgazar y bajar de peso.

Los 40, la edad a la que nadie quiere llegar

Después de haber alcanzado el punto máximo a los 30, las calorías no nos afectarán de la misma manera con 40 años que con 20. Al tener menos masa muscular, nuestro metabolismo tiene un menor consumo calórico porque el organismo no necesita tanta energía para mantenerse bien activado.

Es decir, si con el paso de los años no modificamos nuestra alimentación, las calorías extras se comienzan a almacenar y aumenta nuestro peso. ¿Engordamos por arte de magia? No, sino por no restablecer las calorías al gasto energético.
Por eso, muchas personas jubiladas suben de peso al dejar el trabajo. Siguen consumiendo la misma comida (o más por estar ociosos) y su actividad física es mucho menor.

Mientras que los hombres de 19 a 25 años pueden consumir unas 2.400 calorías al día, entre los 25 y 51 años pueden gastar unas 2.200 calorías al día (cifra que baja más cuanto mayores nos hacemos). Además, existen cambios hormonales; se produce menos testosterona y la masa muscular y la hormona del crecimiento se reducen. Es decir, tu cuerpo cada vez quema menos grasa.

hombre con más de 30 años

Así es cómo debes perder peso superados los 30 años

Evita los productos ultraprocesados

¡Pásate ya al real food! Los productos ultraprocesados no solamente son las pizzas o los dulces de tu pastelería favorita. Hay muchos platos precocinados que empezamos a consumir por culpa de no tener tiempo para cocinar. No consumir alimentos frescos es un gran error.

¿Cómo preparar todas tus comidas saludables sin perder la cabeza?

No dejes de ser activo

A partir de los 30 empiezan las bajas a los partidos de fútbol o la desaparición del gimnasio porque no es compatible con el trabajo. Amigos, la forma física no es una opción, es una obligación. Si nunca has hecho ejercicio físico antes, es interesante que empieces poco a poco. Convierte la actividad física en un hábito que te guste realizar.
Además, es interesante que hagas pequeños gestos para aumentar ese tiempo activo, como salir a andar, montar en bicicleta hasta el trabajo o subir las escaleras de tu bloque.

Lleva una alimentación con más vegetales

Son muchos los estudios que aseguran que una alimentación basada en verduras y frutas es mucho más saludable y provoca una mejor salud. Con esto no queremos decir que no tomes proteínas de origen animal, como carne o pescado, tan solo deberías moderar su consumo, sobre todo de carne.

Evita el alcohol

Durante años se ha pensado que una copita de vino al día mejoraba la salud, pero lo cierto es que no. El alcohol es una sustancia tóxica para el cuerpo que debemos evitar consumir. No importa las propiedades que contenga la cerveza o el vino, el alcohol opaca cualquier beneficio. Estarás de acuerdo conmigo que con el paso de los años empezamos a introducir este tipo de bebidas en nuestro día día, o para comer después de un duro día de trabajo o por tomar algo con los compañero al salir.

Si el consumo es puntual y con moderación, no existe un gran problema. Lo preocupante es que sea un hábito. Da por hecho que subirás de peso y será muy complicado perder esos kilos de más.