En otros artículos hemos comentado que el número que refleja la báscula es muy subjetivo con cómo somos físicamente. Es decir, un futbolista puede tener un peso o un IMC igual que el de una persona obesa, pero sus cualidades físicas no tendrán nada que ver. Sí, es posible que puedas tener sobrepeso, según el número que dice la báscula, y ser puro músculo.

Aún así son muchos los que deciden tomar como referencia el peso para saber cuánto adelgazan o engordan. Si te encuentras en esa etapa de control, te recomendamos que evites pesarte en determinados momentos como los que a continuación te detallamos.

Por la noche

Pésate siempre a la misma hora y con la misma ropa, a ser posible sin ella. Además, durante el día nuestro cuerpo sufre varias digestiones, se retienen líquidos, se llena el estómago y sufre otros procesos que pueden aumentar nuestro peso. Lo ideal es subirse a la báscula recién levantado, en ayunas y descansados, para así obtener un peso real.

Durante el ciclo menstrual

Lógicamente, esto afecta solo a las mujeres. Las hormonas, durante la regla, se revolucionan y favorecen a la retención de líquidos. Es por eso que en muchas ocasiones nos sentimos hinchadas y con mayor peso del que solemos tener. Prueba a pesarte dos días antes o dos días después de tu ciclo para tener un peso más exacto.

Después de comer

Es normal que después de comer pesemos más. Al haber ingerido comida, nuestro cuerpo se somete a un proceso de digestión que implica metabolizar nutrientes. Obviamente hasta que no termine este proceso, no tendremos un peso real. Además, debemos tener en cuenta que ir al baño también favorece a la exactitud. Volvemos a decirlo: pésate con el estómago vacío.

Después de entrenar

Cuando hacemos una actividad física, solemos sudar y perder líquidos. Es por eso que nuestro resultado será inferior al real. En cuanto te hidrates e ingieras alimentos, tu peso subirá automáticamente y te frutarás cuando te vuelvas a pesar. Si tienes curiosidad por saber cuánto líquido has perdido, es una opción.

Como te decíamos antes, el peso debe ser una métrica secundaria. Es más importante tener en cuenta el porcentaje de grasa para saber si sufrimos sobrepeso o no. Además, el clima, el estrés, las hormonas o la cantidad de líquido que tomemos influye directamente en el peso. No solamente controlamos nuestro físico con la alimentación, así que no te obsesiones.