No importa si eres nuevo entrenando o si llevas años en esto, estoy segura de que has cometido errores (y yo la primera). Me he pasado años equivocándome mejorando cuando me daba cuenta del error. Sé que hay un montón de información en cualquier sitio, incluso es fácil conocer reglas y consejos; pero cuando se trata de perder grasa, demasiada información puede llevarnos al error.

Todos hemos oído las típicas trampas como que hay que comer poco, hacer mucho cardio y evitar las grasas y carbohidratos. Pero existen mucho más errores, que no son tan visibles y que no podemos pasar por alto.

Te cuento 4 errores para perder grasa, que yo cometí en el pasado y que seguro que te ayudarán a que el proceso sea lo más fácil posible.

Cuenta con apoyo, no cargues con todo el peso tú solo

Perder grasa corporal no es un proceso fácil, de hecho si lo fuera, ¿no crees que cualquiera lo conseguiría sin esfuerzo? No te voy a negar que es fácil encontrar una motivación inicial, pero conforme pasan las semanas, tu mente empezar a jugarte malas pasadas y el proceso se volverá mucho más difícil.

Habrás podido observar que cualquier deportista profesional cuenta con entrenador y un equipo que le apoya, así que deberías plantearte conseguir apoyo para obtener los mejores resultados.
Tener un entrenador es la mejor manera para alcanzar tus objetivos, ya que será el encargado de crear un programa de entrenamiento y alimentación pensado en ti. Evitarás la frustración y contarás con el apoyo de una persona cuando tengas días peores.

Realizar este proceso tú solo, para que tengas épocas en las que quieras darte por vencido, pero si tienes alguien detrás de ti, te ayudará a mantenerte bajo control. Si no quieres contratar los servicios de algún experto, intenta contar con el apoyo de algún compañero de entrenamiento.

No tienes que ser un súper deportista todos los días

Esforzarnos al 100% todos los días es algo que no se puede mantener a lo largo del tiempo. No pienso que sea un mal consejo, pero si puede jugarte una mala pasada. Es imposible ser perfecto y no fracasar, de hecho cuando esperamos la perfección, nos estamos asegurando un fracaso.

No hay que ir entrenar todos los días como si fuera el último día de tu vida. Es mejor que dividas la intensidad a lo largo de la semana, unos días lo darás todo y otros servirán para mantenerte.

No te obsesiones por el resultado

No te voy a mentir, yo lo hice. Quizá sea el error más común: obsesionarse. Debemos aprender a diferenciar entre objetivos de resultado y objetivos de comportamiento. Un objetivo de resultado es el objetivo que deseamos lograr (perder 3 kilos en un mes, por ejemplo) y y un objetivo de comportamiento sería querer aumentar el peso al realizar sentadillas.

Los resultados no se pueden controlar directamente, tan solo se logran cuando realizamos una serie de comportamientos. Así que tus objetivos de comportamiento deben ser tu meta principal para conseguir resultados. Por ejemplo, si tu meta es perder 3 kilos en un mes, deberás proponerte cuántos días vas a ir al gimnasio y cómo va a ser tu alimentación durante ese mes.

De verdad, no te obsesiones con el resultado. Si vas cumpliendo tus comportamientos, lo acabarás logrando y habrás disfrutado del proceso.

La meta no es tu destino

¿Qué ocurre cuando logramos perder grasa y conseguimos nuestro objetivo? También me he visto en esta situación y no he sabido muy bien cómo afrontarla.

Es como una sensación de vacío, porque durante mucho tiempo te has estado esforzando para conseguir una meta y ahora ya no tienes nada a lo que aspirar. O eso creía yo.
El proceso para mejorar física y mentalmente no es una meta, sino un proceso para toda la vida. Durante todo este tiempo has aprendido a esforzarte y valorarte como persona, por lo que lo menos importante es la “tableta” que hayas conseguido.

Sé que es difícil de aplicar, pero en vez de impulsarte por recompensas, debes aprender a disfrutar la pérdida de grasa. Así cuando lo logres, no sentirás un vacío de ti.

Perder grasa proceso lento y largo, así que te recomiendo tomártelo con calma y editar todos los errores que yo cometí. No sientas la necesidad de ser perfecto todo el rato, ni te obsesiones con los resultados. Recuerda que todo esto lo haces por y para ti.