El desayuno es la comida más importante del día, pero en España solo el 70% lo realiza y no de la forma más adecuada. Los niños y adolescentes suelen tomar un vaso de leche o nada, algo totalmente contraproducente para el rendimiento académico. Por supuesto, no hacer un buen desayuno puede acarrear problemas de obesidad y sobrepeso.

Después de unas 8 horas durmiendo, nuestro cuerpo necesita reponer fuerzas para afrontar con energía el resto del día. Y aunque nos hayamos pasado toda nuestra vida desayunando, parece que no terminamos de hacerlo correctamente.
Un error es, sin duda, no desayunar o tomar un simple café con el fin de “adelgazar”. Esto solo incrementará las ansias por la comida y nos daremos un atracón innecesario en el almuerzo. Además, un café sin alimentación puede llegar a ser un poco agresivo para el aparato digestivo. ¿Quieres espabilar a tu cuerpo? Empieza el día tomando un vaso de agua con unas gotitas de limón.

A continuación, te vamos a corregir otros hábitos que quizás tengas para hacer un desayuno perfecto.

Tomar productos procesados

Tanto los zumos, como las galletas o la bollería industrial son un foco de azúcares simples y grasas nada saludables. Por falta de tiempo solemos acabar consumiéndolos; cierto que es que nos sacian y llenan, pero su valor nutricional es mínimo. Es mucho mejor tomar una pieza de fruta o un zumo natural junto a unas galletas integrales o una tostada.

No consumir proteínas

El desayuno tenemos que procurar que sea una comida que contenga los 3 grandes grupos alimenticios: carbohidratos, proteínas y grasas. La mayoría se centra en desayunar hidratos, pero olvidan que las proteínas tienen un alto valor biológico en el desayuno. Quienes incorporan las proteínas, suelen optar por el huevo en todas sus variables: revuelto, cocido, en tortilla… Aunque también es una gran opción consumir algún embutido magro como pavo o jamón serrano.

No tomar suficiente fibra

La fibra es importantísima integrarla en nuestra dieta, pero si la tomamos en el desayuno nos ayudará a regular el tránsito intestinal y aportará sensación de saciedad para no andar picando entre horas. El pan integral y de semillas, los cereales de muesli, los frutos secos añadidos a un yogur o alguna pieza de fruta (kiwis, ciruelas o manzanas) aportan un extra de fibra.

Evitar las grasas

Los falsos mitos de que las grasas engordan nos hacen evitarlas en nuestra dieta, lo que supone un gran error. Consumirlas en el desayuno hará que las quememos durante el resto del día, por lo que no tienes nada que temer. Alguno ejemplos de grasas saludables son:

  • El aceite de oliva virgen, contiene ácidos beneficiosos y vitamina E
  • Los frutos secos, especialmente las nueces por su alto contenido en omega 3
  • Aceitunas
  • Una loncha de salmón ahumado
  • Paté de pescado

Desayunar correctamente te hará afrontar el día de otra manera y te ayudará a notar cambios más rápidos en tu entrenamiento. Es importante que te tomes tu tiempo para la primera comida del día, e intenta hacerlo pasados unos 15 o 20 minutos desde que te despiertas.