Ser vegano implica dar un gran paso en tu cambio de alimentación, mucho más grande que el de pasar a ser vegetariano. Por eso tendrás millones de dudas y miedos que te rondan por la mente: ¿estaré bien nutrido? ¿Pasaré hambre? ¿Es una alimentación cara?

Lo primero que debes plantearte es por qué vas a decidir pasar a una alimentación vegana. El reto de no consumir nada derivado de los animales durante 21 días tiene su explicación. Según varios estudios, se estima que el ser humano tarda en romper un hábito 21 días, por lo que estas tres semanas son cruciales para conocer también tu voluntad.

La dieta vegana no limpia el organismo, como nos viene diciendo la creencia popular. Nuestro cuerpo no necesita limpiarse de proteínas o grasas mediante el consumo de frutas y verduras, él mismo es capaz de hacerlo de forma diaria mediante las secreciones.

Consejos antes de iniciar la dieta vegana

Antes de cambiar tu estilo de vida, debes informarte completamente de los alimentos que puedes consumir, plantear cada comida para no caer en la monotonía y comer con moderación. Alimentarte con una base de vegetales no indica que puedas atiborrarte o descuidar el control de la sal y el azúcar.

Muchos inician esta aventura porque se sienten hinchados o hacen malas digestiones y, personalmente, te lo recomiendo. Dale un respiro a tu cuerpo, escúchalo y alimentate de forma intuitiva. Si una vez terminados estos 21 días quieres retomar la ingesta de carne, pescado, huevos y lácteos, hazlo en menor cantidad que antes e incrementa poco a poco.

¿Si dejo de consumir carne me volveré intolerante? No, evitar el consumo de ciertos alimentos no produce ninguna intolerancia al volver a comerlos, pero sí tienes que darle a tu cuerpo un periodo de adaptación.

En cuanto a si vas a necesitar una suplementación, la respuesta es sí. Necesitarán tomar vitamina B12, puesto que los vegetales no lo aportan en sus componentes nutritivos. Encontraras esta suplementación en farmacias o herbolarios por menos de 4€ al mes. No necesitarás tomar hierro, calcio, Omega 3 o cualquier otro tipo de vitamina si llevas una correcta alimentación.
La mayoría de las personas que sufren anemia (falta de hierro) son consumidores de carne, por lo que ser vegano no influirá en este tipo de patología.

Prepárate para los antojos y los intentos de recaída. Cualquier snack prefabricado podrá contener algún componente de origen animal, por lo que lo mejor será que te aventures a cocinar tus propios caprichos (como nuestra nutella de calabaza).

Por supuesto, te aconsejo que realices un planning de comidas y recetas para cada día. Al menos la primera semana, que será la más dura y en la que te sentirás más perdido.

Mantener una dieta vegana

Te enfrentarás a varios inconvenientes que no sueles tener en cuenta cuando llevas una alimentación omnívora. Alimentarnos con frutas y verduras implica mantener un consumo fresco, y por ende, ir con más asiduidad al mercado; o lo que es lo mismo, vas a necesitar sacar más tiempo.

Además, caerás en la cuenta de que comprar vegetables no es tan caro como pensabas, pero sí lo es comprar productos de marcas veganas. Aún así, descubrirás la enorme oferta que existe para llevar una alimentación basada en el veganismo.

¿Qué alimentos puedo sustituir?

No temas, muchos de los productos que consumes habitualmente podrás sustituirlos y encontrar nuevos sabores.

  • Lácteos: puedes consumir leches vegetales (almendras, soja, arroz…), mantequillas no hidrogenadas, yogures de soja, quesos de tofu…
  • Proteínas: tofu, tempeh (sustituto de carne a base de soja), seitán (sustituto de carne a base de gluten de trigo), hamburguesas vegetales, legumbres, frijoles, frutos secos, semillas…
  • Granos: arroz integral, quinoa, avena, cuscús, pastas multigranos, pan…

No te agobies y disfruta

Empezar una dieta vegana es algo que te propones tú, nadie te obliga, y debes tomártelo con calma. Disfruta de todo lo que aprenderás cocinando nuevas recetas, probando sabores y valorando la sensación de saciado sin necesidad de consumir alimentos precocinados.

Coméntale a tu entorno que estás sumergido en el reto, no para alardear, sino para que te hagan el camino más llevadero. Seguramente serán 21 días de aprendizaje para ti y para ellos.

Intenta no abandonar a medio camino. La primera semana suele ser más dura, te lo digo por experiencia, pero a partir del sexto día empezarás a notarte más cómodo y no estarás obsesionado contando las horas que quedan para volver a comer. Recuerda que no se trata de pasar hambre, sino de comer con sentido.

Si al finalizar el reto decides volver a tu dieta omnívora, podrás integrar alimentos nuevos a tu dieta que seguro la harán menos monótona.

Ejemplo de un día de dieta vegana

Como el balance es lo que cuenta, Sharon Palmer detalla en su libro un menú seguido de porciones según la comida que nos toque:

  • Desayuno: 1 porción de proteína, 1/3 de grasas esenciales, 2 de granos enteros, 2 de verduras y 1 fruta
  • Almuerzo: 2 porciones de proteínas, 1/3 de grasas esenciales, 2 de granos enteros, 2 de verduras
  • Cena: 2 porciones de proteínas, 1/3 de grasas esenciales, 2 de granos enteros, 2 de verduras, y 1 de fruta
  • Meriendas diarias: 2 porciones de proteína, 1 de hortalizas y de frutas.