Si alguna vez has intentado perder peso, habrás visto que hay docenas de dietas que prometen resultados rápidos y asombrosos. Pero saltar a una dieta demasiado restrictiva normalmente hace que las personas pierdan peso rápidamente, y se suele recuperar en cuanto se reanuda la alimentación normal. Cuando cambias a una dieta diferente solo para volver al patrón que seguías anteriormente, nos encontraremos con el efecto rebote (yo-yo).

Es muy habitual este efecto en las dietas milagro. Pero cuando pierdes mucho peso y lo recuperas, no podemos decir que la dieta haya sido exitosa. Si la comida que estás comiendo no es algo con lo que podrías vivir a diario, probablemente no funcionará a largo plazo. Además de ser ineficaces, las dietas de yoyo pueden causar daños psicológicos y físicos, algunos de ellos permanentes. A continuación te desvelamos los efectos que consiguen en nuestro organismo.

Adiós a tus músculos

Como las personas que hacen dieta estrictas tienden a perder peso rápidamente, lo normal es que pierdan músculo junto con grasa, incluso aunque se practique ejercicio durante el proceso de adelgazamiento. En cambio, cuando las personas reanudan la alimentación normal y comienzan a recuperar su peso, la gran parte que recuperan es grasa.

Esto son malas noticias, tanto por una forma estética menos saludable como que resultará más difícil perder peso la próxima vez. Básicamente, el cuerpo ahora tiene menos músculo para perder grasa.

Afecta a tu sistema digestivo

Uno de los factores más comunes en el efecto rebote es que las personas comen en exceso. Esto causa problemas digestivos como reflujo, dolor de estómago e, incluso, estreñimiento intermitente o diarrea, dependiendo de lo que esté comiendo y la cantidad.

Según un estudio, publicado en el Journal of Psychosomatic Research, los períodos de atracones también están muy asociados con problemas como la enfermedad por reflujo gastroesofágico y el síndrome del intestino irritable. Los investigadores afirman que pueden conducir a períodos de restricción de alimentos para aliviar síntomas dolorosos o brotes, que continúan el ciclo dañino de restricción y atracones y pueden provocar aún más problemas estomacales en el futuro.

Empeora la salud intestinal

Tener diferentes ciclos de peso puede contribuir a la inflamación crónica con el tiempo, y ahí es donde vemos que la salud del cerebro y el intestino se ven afectados.

Los investigadores han sabido durante años que el microbioma intestinal tiene un importante papel en la producción de serotonina (un neurotransmisor responsable de regular el apetito, el estado de ánimo, el comportamiento y el sueño). Pero cualquier tipo de restricción en la dieta puede alterar el microbioma intestinal peligrosamente, interrumpiendo nuestra serotonina y la producción de otras hormonas importantes.

Las dietas de moda tienden a eliminar uno o más grupos de alimentos (macronutrientes), y eso es bastante grave. El intestino necesita una variedad de fuentes de alimentos, y cuando pierde esa variedad, las bacterias buenas no tienen los alimentos que necesita para mantenerse y comienzan a morir. Es por eso que cuando se sigue una dieta estricta puedes notarte gruñón, ansioso o deprimido.

Pone en peligro a tu corazón

Por supuesto, el efecto rebote también puede causar estragos en tu corazón. Cuando uno pierde peso, explica un estudio, afecta una serie de funciones corporales, que incluyen la frecuencia cardíaca, la presión arterial, el azúcar en la sangre y los niveles de lípidos. Pero pasar por períodos de pérdida y aumento de peso puede hacer que todas estas cosas fluctúen drásticamente, ejerciendo presión sobre el sistema cardiovascular en su totalidad.

Otra investigación, presentada en Epidemiología y Prevención de la American Heart Association, mostraron que las mujeres que perdieron al menos 5 kilos y recuperaron el peso nuevamente dentro de un año, tenían más factores de riesgo de enfermedad cardíaca, incluido un IMC más alto, colesterol alto, aumento del azúcar en la sangre y presión arterial alta.

Ataca directamente a tu autoestima

Aunque no es parte de tu cuerpo, los efectos psicológicos del efecto rebote pueden ser particularmente dañinos, y se suelen pasar por alto.

Normalmente, el efecto yo-yo se relaciona con sentimientos de fracaso. La gran mayoría de las personas no sufre una pérdida de peso a largo plazo por culpa de las dietas que provocan este efecto, por lo que la autoestima puede hundirse. Esto conduce a un sentimiento de negatividad, que en realidad tiene efectos sobre la salud general.
Cuando alguien se siente como un fracasado, suelen cuidarse menos y evitan pesarse por miedo a haber engordado. Terminan evitando cuidar su salud de manera preventiva, y se aumentar el riesgo general de salud.

La solución es adoptar hábitos más saludables, que se puedan mantener en el tiempo para ayudarte a perder peso y no recuperarlo. También es una buena idea hablar con un profesional, como un dietista-nutricionista y/o un entrenador personal, para crear un plan de alimentación y entrenamiento saludable y adecuado a ti.