Dieta macrobiótica, ¿es tan buena como parece?
Lifestyle

La dieta macrobiótica alcanzó una popularidad muy alta hace unos meses, y es que todos querían probar si de verdad era tan buena como decían. En pocas palabras, esta dieta se entendió, como un régimen alimenticio muy estricto basado en los principios del Yin y el Yan. Hay que tener en cuenta la forma de cocinar la comida, los alimentos, los horarios e infinidad de información. Hoy saldremos de dudas, y veremos si es tan buena como parece.

Las dietas abundan, eso es una gran verdad, y la dieta macrobiótica tiene varias versiones, algunas más estrictas que otras. Cada persona que sigue esta dieta lo hace a su manera, y eso da lugar a diferentes versiones, aunque la original es en la que nos centraremos nosotros.

Al final del texto veremos quienes sí y quienes no pueden llevar esta alimentación en su día a día, ya que pone en riesgo su salud. Tengamos en cuenta que es una dieta estricta que prohíbe multitud de alimentos claves.

Qué es y para qué sirve

Es un régimen alimenticio basado en los principios del Yin y el Yan, que pertenecen a la filosofía oriental. Una dieta estricta que reduce alimentos, controla horarios, tipos de cocinado, grupos alimenticios, etc. Con las dietas hay que tener mucho cuidado porque pueden desencadenar en un trastorno de conducta alimentaria.

Esta alimentación es útil, según la tradición oriental, para equilibrar cuerpo, mente y alma. Puede ayudarnos a perder peso, por supuesto, ya que rompemos con todo y empezamos de cero privándonos de ciertos alimentos e incluso de grupos alimenticios completos, según la versión de dieta macrobiótica que elijamos.

Al ser una dieta tan inflexible, no se recomienda para toda la familia, ya que podría dar lugar a desnutrición en algunos casos en niños y tampoco es apta para personas diabéticas. A priori puede parecer buena idea la restricción de ciertos grupos alimenticios, pero el no saber combinar bien los alimentos, puede ser perjudicial.

Alimentos permitidos

Como en toda dieta estricta hay alimentos permitidos y alimentos prohibidos. Entre los permitidos tenemos una gran variedad, aparte de una serie de condiciones estrictas para que esta dieta se cumpla sin problemas.

Por un lado, tenemos los cereales integrales más recomendados que son el arroz integral, el mijo, la quinoa, el trigo sarraceno, la cebada, la avena, el centeno y la espelta. Por otro lado, están las verduras, y aquí la lista es más amplia:

  • Apio.
  • Acelgas.
  • Berro.
  • Escarola.
  • Espinacas.
  • Grelos.
  • Lechuga.
  • Calabaza.
  • Cebolla.
  • Col.
  • Coliflor.
  • Brócoli.
  • Zanahoria.
  • Chirivía.
  • Bardana.
  • Rábano.
  • Remolacha.
  • Jengibre.

Por último, las proteínas y aquí hay una letra pequeña y es que solo se permiten legumbres fermentadas tipo tempeh, o elegir carne y pescado, pero que sean ecológicos y solo unas 2 o 3 veces por semana.

Ahora vamos con las proporciones de cada menú, y es que en cada plato debería haber entre un 40 y un 60% de cereal integral, entre un 10 y un 20% de proteína (es preferible que sea de origen vegetal), entre 1 y 10% de ensalada, entre 20 y 30% de verduritas, entre 0 y 5% de frutas y frutos secos y entre 3 y 6% de semillas, aceites, algas, sal, sopas, cremas, etc.

Una hambiurguesa con patatas

Alimentos prohibidos

Los alimentos que no tienen cabida en la dieta macrobiótica son los siguientes, y a muchos le van a enfadas, ya que hay alimentos básicos como el tomate, las patatas, algunas frutas, harinas e incluso el café.

  • Grasas animales.
  • Lácteos.
  • Carnes rojas.
  • Frutas tropicales.
  • Harinas.
  • Alimentos refinados.
  • Ultraprocesados.
  • Conservantes y colorantes (incluidos alimentos que los contengan).
  • Café.
  • Berenjenas.
  • Tomates.
  • Patatas.
  • Azúcares.
  • Especias.

Beneficios

Esta dieta tiene unos principios muy claros, y la idea es equilibrar cuerpo, mente y alma, y para ello, la salud interna es muy importante. No está demostrado que esta dieta ayude a evitar problemas de salud, pero sí que tiene ciertos beneficios que favorecen la buena salud general.

Un estómago mucho más sano, así será si seguimos esta dieta tan particular y eso es gracias a que este tipo de alimentación equilibra el pH del organismo. También sentiremos que nuestro tránsito se ha regulado, debido a la cantidad de frutas, verduras y cereales integrales que consumimos.

Por otro lado, los niveles de glucosa en sangre serán estables. Lo que también será estable será nuestro peso corporal, siempre y cuando lo combinemos con rutinas de ejercicios. Algunos expertos apuntan a que se mejora la fluidez mental y la energía.

Contraindicaciones

Esta dieta también cuenta con algunos inconvenientes o contraindicaciones. Todas las dietas tienen, e incluso los alimentos de manera individual, tienen inconvenientes. Así que la dieta macrobiótica no iba a ser menos.

En este apartado veremos que grupos de población no deberían llevar este estilo de alimentación. Por ejemplo, no se recomienda para niños, ya que se pierden ciertos grupos alimenticios cruciales para su desarrollo físico e intelectual.

Un médico debería valorar si somos aptos o no para llevar esta alimentación, ya que las condiciones físicas y de salud están en juego. Con la dieta macrobiótica, podremos sufrir deficiencias importantes como hierro, vitamina D, B12, etc.

Lo recomendable es realizar análisis de sangre antes de iniciar esta dieta y durante, para comprobar que todos los valores están en orden y atacar las deficiencias lo antes posible. Sobre todo, cuando se trata de hierro y de B12, que son un mineral esencial para el normal funcionamiento del organismo y una vitamina de vital importancia para nuestro cerebro y otras funciones.

Otro inconveniente de llevar a cabo esta alimentación es que puede resultar más cara que una alimentación normal. Además, si queremos perder peso, lo mejor es proceder con una alimentación saludable, variada y equilibrada, dejar el tabaco y el alcohol y realizar ejercicio aeróbico y anaeróbico mínimo 3 veces por semana, en lugar de realizar dietas de este estilo que son muy restrictivas y que después sufriremos efecto rebote.

Sin hablar de los trastornos alimenticios a los que nos prestamos cuando abrimos la puerta a las dietas milagros y alimentaciones tan restrictivas como la dieta macrobiótica y otras tantas que hay en la actualidad.

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