Dieta genética, una alimentación adaptada a tu ADN

¿Es posible alimentarnos en base a lo que rige nuestro ADN? Es decir, conocer nuestras fortalezas y debilidades con respecto a la alimentación. Por ejemplo, si no toleramos los carbohidratos, si somos intolerantes a la lactosa, si somos celíacos, si tenemos predisposición a una enfermedad, etc.

En toda esta historia hay parte de verdad y parte de mentira, es decir, que las pruebas que detectan nuestras debilidades alimenticias son reales y tiene base científica, pero la dieta genética es tachada, a menudo, de engaño como la dieta alcalina y la dieta del grupo sanguíneo.

¿En qué consiste la dieta genética?

Tiene lógica decir que, si somos celíacos, mejor no tomar gluten. Hasta ahí todo bien, pero la dieta genética va mucho más allá y no es algo tan simple como pueda parecer.

De hecho, la dieta genética está dividida en dos partes muy parecidas entre sí:

La nutrigenética: estudia la variación genética en la relación entre alimentación y enfermedad. Aquí es donde entra el concepto de dieta personalizada.

La nutrigenómica: se estudia el efecto que tienen los nutrientes en los genes y sobre el metabolismo.

Una representación de varias cadenas de ADN

Antes de iniciar el proceso conviene ir a una clínica especializada donde nos realizarán una serie de pruebas y nos recogerán muestra de nuestro ADN más concretamente, nuestra saliva o nuestra sangre. A través de los genes detectan si asimilamos bien las vitaminas, minerales, carbohidratos, lactosa, gluten, grasa y demás.

Esto se debe a que al hacer el estudio de los genes a través de la prueba de la saliva usando tecnología microarray, se detectan hasta 128 variantes genéticas en 95 genes relacionados con la alimentación, las adicciones al tabaco, el metabolismo, el deporte, el envejecimiento y la detoxificación del organismo.

Gracias al estudio personalizado podemos conocer cómo funciona nuestro metabolismo, la respuesta frente a los nutrientes, de donde viene la facilidad para ganar o perder peso, e incluso se puede detectar la predisposición genética a sufrir enfermedades como el Alzheimer. Al tener una dieta tan cuidada y personalizada se reduce el riesgo de sufrir diabetes, problemas cardiovasculares, inflamación abdominal por intolerancias, indigestiones, alergias, envejecimiento prematuro de la piel, etc.

En base a esos resultados, se realiza una dieta personalizada y un plan de salud que incluye actividad física. La dieta genética se recomienda para obtener una mejor aceptación de la enfermedad, para que los resultados del ejercicio y la alimentación se muestren más rápido y mejor y para hacer frente a posibles enfermedades hereditarias.

También podemos comprar el test por Internet y enviar las muestras al laboratorio para que nos reporten los resultados en unas 4 semanas junto con la dieta personalizada. Esto tiene un coste de unos 150 euros, y si decidimos ir a una clínica de forma presencial, puede ser más caro.

¿Quién puede hacer esta dieta?

Técnicamente cualquier persona podría hacerla, pero al igual que vamos al oculista cuando no vemos bien o al traumatólogo cuando nos duele la rodilla, también debemos ir al nutricionista adecuado cuando presentamos ciertos problemas que se repiten con los años y no logramos cambiar o mejorar.

Principalmente, la dieta genética va dirigida a personas que sufren enfermedades concretas como obesidad y sobrepeso, obesidad abdominal (la grasa se ancla al abdomen y no logramos eliminarla), mal control del peso (subir o bajar con facilidad), pacientes con diabetes o antecedentes de diabetes en su familia, etc.

Antes hemos dicho que técnicamente cualquier persona podría hacer esta dieta, si nosotros no queremos perder peso, sino ganarlo, podríamos consultar con el especialista y que se plantease una dieta específica.

Lo importante es estudiar nuestro cuerpo y determinar por qué no engordamos, o por qué perdemos peso tan rápido sin modificar nuestros hábitos. Eso es señal de que algo está desajustado y tenemos que solucionarlo desde dentro.

Un hombre obeso comiendo una hamburguesa

Beneficios de la alimentación basada en el ADN

Como vemos, se trata de un estudio de nuestros genes donde podemos conocernos a fondo y atacar los problemas desde la raíz.

Dieta personalizada

Al conocer nuestros genes y la predisposición a engordar o bajar de peso rápidamente, por ejemplo, podemos empezar una dieta exclusivamente hecha para nosotros donde dejemos atrás el problema de coger o perder peso con facilidad regulando el trabajo de nuestro metabolismo y sin tomar ningún alimento que nos altere y nos haga daño, como un exceso de grasas si nuestro organismo no la destruye con facilidad.

Al tener una dieta personalizada podemos subsanar otros problemas derivados de una dieta no adecuada como hinchazón, fatiga, gases, diarreas, dolores, caída de cabello, acné, y otras consecuencias y no alimentarnos como debemos.

Solución para la obesidad

Si tenemos sobrepeso, tendencia a esta enfermedad o casos similares en la familia, esta dieta puede dar en la clave a la hora de erradicar el problema de salud tan complejo como el sobrepeso y la obesidad.

Además, la alimentación (a partir de ese momento) se hará conociendo nuestro cuerpo y viendo qué alimentos son nuestros aliados y cuales no tocar nunca más. También se puede determinar las causas por las que somos más propensos a tener un apetito voraz, o a no saciarnos con facilidad.

Asimismo, al reducir drásticamente el peso, reducimos las posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón, y al mejorar la dieta disminuyen las probabilidades de sufrir diabetes.

Una mujer midiendo su cintura

Ganar peso

Puede parecer una locura, ¿quién quiere ganar peso? Pues muchísima gente desearía ganar peso y verse mejor, ya que debido a su metabolismo son extremadamente delgados y sufren atrofia muscular.

Todos conocemos a alguien que coma lo que coma no cambia su peso y es capaz de usar ropa de hace varios años. Pues bien, esto es un tópico de nuestra cultura, ya que en realidad tiene una explicación científica.

Esta alteración del metabolismo puede tratarse con una dieta genética, siempre y cuando la persona quiera. Eso significa que van a regular algunos parámetros a través de la alimentación y van a cambiar la rutina de ejercicio físico para que el paciente adquiera un peso adecuado de forma saludable y a un ritmo natural.

Predicción de enfermedades

El estudio de los genes puede avisarnos de si tenemos tendencia a la obesidad, diabetes, o incluso al Alzheimer entre otras peligrosas enfermedades como el cáncer.

Al conocer esa información, podemos actuar con tiempo y mejorar nuestra salud desde dentro, llegando incluso a retrasar la aparición de la demencia, por ejemplo. No se trata de un milagro, pero muchos estudios científicos (desde hace años) confirman que una dieta rica en antioxidantes retrasa el envejecimiento de la piel y la oxidación de las células de todo el cuerpo, sobre todo de las neuronas, ayudándolas a engrasarse y conectándose de nuevo entre ellas.

Un grupo de amigos sentados alrededor de una mesa y comiendo comida sana

Mejorar nuestra salud de forma consciente

Si tenemos alergias e intolerancias alimenticias una dieta basada en la información de nuestros genes puede ayudarnos mucho. Como hemos dicho antes, si algo nos daña, lo lógico es dejar de comerlo, ¿no?

Eso unido a que una dieta tan controlada y específica nos puede prevenir de sufrir accidentes cardiovasculares, diabetes, cáncer, anemia, etc. que surgen al tener una alimentación descompensada y carente de nutrientes esenciales para nuestro organismo.

Eso sí, cada cuerpo es diferente y hay que respetarlo, nunca forzarlo. ¿Qué significa esto? Que nuestro problema de salud puede que no se solucione con la dieta genética, sino que tenga otro trasfondo que no debemos ignorar.

¿Es una técnica fiable?

La fiabilidad depende en gran medida de cada caso. Queda claro que, si tenemos intolerancia a algún alimento y dejamos de tomarlo, nos encontraremos mucho mejor y nuestro cuerpo no estará inflamado como de costumbre. Asimismo, si nuestro organismo y sistema metabólico no es capaz de destruir la grasa a un ritmo normal, lo suyo es no tomar tanta grasa.

Todo esto sobre el papel parece muy lógico, pero antes de llegar a las conclusiones hay que probar, indagar, e investigar y la respuesta a todos esos trastornos alimenticios, intolerancias, enfermedades y demás se encuentra en nuestra información genética.

Se cree que una dieta apoyada en la genética es hasta 3 veces más eficaz que una dieta convencional. Eso se debe a que el profesional médico, con toda la información en la mano, crea una tabla nutricional, un entrenamiento físico, una guía personal y otras pautas de estilo de vida, recomendaciones, cambios, etc. para mejorar la salud del paciente.