Últimamente estamos viendo en redes sociales cómo cada vez son más las personas que se unen a la dieta flexible. ¿Esto quiere decir que puedo comer lo que quiera por hacer deporte? ¿O significa que los fines de semana puedo atiborrarme a comida rápida? Te vamos a explicar en qué consiste este tipo de dieta, también conocida como IIFYM (If it fits your macros – Si se ajusta a tus macros).

Dieta flexible y alimentación limpia

Este tipo de plan de alimentación tiene su origen en el culturismo. Eran muchos los culturistas que estaban hartos de someterse a dietas de alimentación “limpia” de forma estricta. Así que se atrevieron a incluir alimentos menos saludables, pero que les hacían disfrutar de la comida.
Digamos que querían seguir comiendo saludable, con sus macronutrientes adecuados, pero dándose caprichos de ve en cuando. Siempre que fuera dentro de unos límites razonables, no hay problema.

No es fácil realizarla si no se es consciente de lo que comemos. Si la mayoría de nuestras calorías diarias provienen de comida rápida y ultraprocesada, la dieta será un completo fracaso. Una dieta flexible se basa en consumir entre un 80-90% de las calorías diarias obtenidas en “alimentos limpios” (naturales, ricos en nutrientes); y además, el 20-10% que son sobra podríamos dedicarlo a alimentos menos saludables como chucherías, algún refresco, bollería…

Al ser un tipo de alimentación bastante flexible, nos permitirá no caer en la desmotivación, puesto que no estarás renunciando radicalmente a tu comida o bebida favorita. Asimismo, tus objetivos fitness seguirán en marcha y notarás resultados favorables aun dándote caprichos a menudo.

Por ejemplo, si eres un deportista que toma 2.500 calorías diarias, podrías destinar 2.000 (80%) a los alimentos saludables y ricos en nutrientes; y las 500 restantes (20%) para tus antojos.  Tú mismo puedes determinar qué porcentaje destinar cada día, aunque te recomendamos que no subas del 20% para que no afecte negativamente a tus resultados.

¿Qué beneficios aporta este tipo de alimentación?

Principalmente, es una dieta que te ayudará a aprender a comer y serás consciente de los buenos hábitos. Reducirás tu ansiedad por la comida, algo muy común en las dietas para perder peso, y tenderás a no darte atracones de comida poco saludable.

Cuando sigues tomándolas en reducidas raciones durante la semana, conseguirás dejar de obsesionarte por los alimentos y será una dieta duradera en el tiempo. Personalmente, es un tipo de alimentación que me gusta llevar en mi día a día. Yo he pasado a llamarla “dieta intuitiva”, ya que no me encuentro en la búsqueda de un objetivo fitness. Comer saludable la mayoría del tiempo, darte caprichos y tener un estilo de vida activo te servirá para mantenerte saludable y en forma.

Al no eliminar ni prohibir ningún grupo nutricional, suele funcionar con la mayoría de personas.

¿Existen inconvenientes?

Inconvenientes que provoque la dieta en sí, no hay. El problema reside en la persona que la realiza sin asesoramiento y sin consciencia. Son muchos los que no saben diferenciar entre lo que es saludable y lo que no. Por ejemplo, los cereales ultraprocesados (tipo Special K) no son saludables, pese a ser cereales.
Por tanto, se desequilibran esos porcentajes y la dieta no da los resultados esperados.

Asimismo, tener la posibilidad de pecar puede hacer que nos excedamos. Muchas dietas recomiendan eliminar los caprichos porque cuesta mantener la voluntad de comer solo una ración razonable y no un paquete entero.

Como ves, tan solo tú puedes sabotearte a ti mismo.