Diciembre es el mes más temido del año para intentar mantener la línea y no excedernos con las comidas. En Navidad no solamente quedamos en reunirnos con la familia, sino que durante estos 30 días estamos haciendo quedadas con amigos y compañeros de trabajo con duración indeterminada. Empezamos con el almuerzo y quién sabe si acabaremos en un bar de copas a las 3 de la mañana.

Es lógico que ocurra y no debes renunciar a tu vida social, lo que tienes que hacer es usar tu inteligencia y tomar nota de los siguientes consejos.

Aprende a seleccionar

Las comidas de Navidad no se caracterizan principalmente por ser ligeras y variadas. Nos vamos a tener que enfrentar a todo tipo de entrantes (embutidos, quesos, aceitunas, canapés), dos platos principales y postres. Y seamos sinceros: engordarás si te comes todo lo que te pongan por delante. Lo mejor es ir con las ideas claras, conocer cuál va a ser el menú y elegir cuidadosamente los platos más saludables. Es importante que te centres mayoritariamente en el plato principal que más te guste, para quitarles protagonismo al resto. Los entrantes y los postres pueden ser una batalla difícil de ganar, pero no imposible; intenta evitarlos, puesto que son los que más calorías te van a aportar.

Elige bien tu bebida y no te pases

Aquí viene otro gran enemigo: la bebida. Todos sabemos los nulos beneficios que aporta el alcohol y la fuente de calorías que es. Aun así, mucho ojito también con los refrescos.

Sabemos que evitar el consumo de alcohol es bastante difícil, pero elegir con cabeza te hará no perder esta misión. No va a pasar nada porque un día puntual tomes dos cervezas o copas de vino y dos de cava; el problema está en las bebidas que tomas antes y después de comer.
Que sí, que no quieres ser el rarito del grupo, pero no es necesario el consumo de alcohol para pasarlo bien.

No ayunes el día de después

Si te has dado un atracón o te has excedido y tienes cargo de conciencia, lo peor que puedes hacer es no comer el día de después. Tu cuerpo debe volver a entender que todas esas calorías no es normal, así que retoma tus comidas como harías un día cualquiera. Desayuna, haz meriendas y comidas principales. E hidrátate bien, sobre todo si quieres aliviar los síntomas de la resaca.

Come antes del banquete

Que vayas a una comida o una cena en la que sabes que vas a comer demasiado, no significa que tengas que estar en ayunas para “compensar”. No ingerir nada hará que acumules ansias y hambre, desembocando en un atracón sin control.
Toma una merienda saludable antes de la comida y evita picotear entre horas.

Haz deporte

No esperes hasta principios de enero para apuntarte al gimnasio o retomar tu rutina, es lo peor que podrías hacer. Realiza tus entrenamientos como haces el resto del año y no caigas en la pereza del frío.

Hacer deporte por la mañana antes de las reuniones sociales, hará que gastes calorías y el balance no sean tan negativo. Aún así, intenta hacer deporte también al día siguiente, pero sin pasarte. No servirá de nada pasarte tres horas entrenando para intentar quemar la tableta de turrón o las 3 copas que tomaste anoche.