Año nuevo, vida nueva. 2018 acaba de comenzar y tenemos por delante 365 días para lograr objetivos, mejorar rendimientos o cambiar nuestro estilo de vida. Quizá eres de los que quiere empezar el año cambiando sus hábitos por unos que le permitan llevar una vida más saludable.
No es difícil lograrlo si estás dispuesto a ello y no lo tomas como una obligación. Nosotros te vamos a dar algunos consejos fundamentales que debes tener en cuenta para llevar un estilo más fit.

Haz deporte

En un estilo de vida saludable es fundamental que te mantengas activo durante el día y que realices deporte mínimo unas tres veces a la semana. Elige el deporte que más te guste o, si no sabes aún cuál te gusta, apúntate a un gimnasio con clases impartidas y prueba todas hasta encontrar tu práctica preferida.

Es importante que realices deporte con frecuencia para tenerlo presente en tu día a día y no como algo opcional cada vez que te acuerdes. No te centres solo en realizar un tipo de entrenamiento para ponerte en forma, recuerda que deberías hacer ejercicios de cardio, fuerza, resistencia y flexibilidad para ser funcional.

El tiempo tampoco tiene que ser una excusa. ¿Tienes solo 30 minutos al día? Es suficiente si realizas entrenamientos de HIIT, por ejemplo. O incluso salir a correr media hora será mejor que quedarte sentado viendo la televisión, aunque pienses que es poco tiempo. Tú decides la intensidad.

Come de forma saludable

Si quieres cambiar y mejorar tus hábitos es importante que sepas qué debes mantener en tu dieta y qué no. Cuando hablamos de dieta no nos referimos a medir cantidades de alimentos y prohibir grupos nutricionales. Es mejor apostar por una dieta equilibrada en la que estés presentes las verduras y frutas en mayor medida, junto con proteínas, carbohidratos y grasas.

Para adelgazar no debes eliminar ni los hidratos de carbono ni las grasas, pese a la creencia popular. Quizá tendrás que tomarlos en menor cantidad, pero nunca prohibir su consumo puesto que contienen nutrientes esenciales para nuestro organismo.

Es fácil comer sano, pero hay que ser constante y trabajador. Tu cuerpo es tu templo y si lo alimentas de malos productos, tendrás unos cimientos débiles. Sé paciente, no te obsesiones y aprende a escuchar a tu cuerpo. Además, con nuestras recetas, te darás cuenta de que puedes comer cualquier cosa sustituyendo los ingredientes tradicionales por unos saludables.

Haz las comidas que entiendas necesarias para no pasar hambre y evita darte atracones. Es fundamental que desayunes a diario, que seguro que más de uno aún no lo hace. Y, por supuesto, elimina o reduce en mayor medida el consumo de azúcares y comida procesada. El 70% de lo que somos es gracias a nuestra alimentación.

Examina las etiquetas nutricionales

¡Qué los productos procesados no te jueguen una mala pasada! Hay que tener cuidado con lo que las marcas nos intentan vender. Muchos productos anuncian que son saludables sin embargo, leyendo los ingredientes, te das cuenta que no es oro todo lo que reluce.

Evita comprar productos con excesivo contenido de azúcar y sal, evita caer en el engaño de “light” o “sin azúcares”, apuesta por alimentos con una corta lista de ingredientes y, sobre todo, que el primer componente sea el principal de ese producto. Por ejemplo, si hablamos de chocolate, el primer ingrediente debe ser pasta de cacao y no azúcar o manteca.

Hidrátate correctamente

Es un error pensar que solo debemos beber agua cuando tengamos sed. La sed es la alerta de que nuestro cuerpo necesita agua, por lo que nunca deberíamos llegar a esa sensación si nos mantenemos correctamente hidratados. Lógicamente, tenemos que beber agua antes, durante y después de realizar cualquier actividad física; así como a lo largo de nuestro día es importante tener siempre una botella a mano.

Fundamental es que bebamos unos 2 litros diarios, aunque dependerá de nuestra actividad física su incremento. Apunta también como consejo el beber agua en las comidas. Olvídate de los refrescos o bebidas alcohólicas para acompañar tu almuerzo o cena. El agua, incluso, reducirá tu ansiedad por la comida, que muchas veces confundimos el hambre con la sed.

Decir también que mantenernos hidratados nos sirve para que nuestro cuerpo pueda realizar las funciones básicas (digestión, eliminar toxinas, pensar, mejorar la piel y el pelo, recuperar nuestros músculos, etc); podríamos decir que es nuestra “gasolina”.

Descansa

Dedica tiempo a tu descanso. Se estima que el descanso ideal está en unas 8 horas de sueño, por lo que empieza a irte antes de la cama. Deja tu serie favorita para cuando tengas tiempo de ocio, pero no saques tiempo reduciendo tus horas de sueño.

Aunque entrenes y comas adecuadamente, te sentirás agotado si no recuperas la energía suficiente. Dormir te hará estar más positivo, disminuirá tu estrés y te ayudará a recuperarte de tus entrenamientos. Si crees que tienes poco tiempo para ir a la cama por las noches, prueba a realizar alguna siesta durante el día. Te ayudará a acabar tu jornada con más energía.

Deshazte de todo tipo de tecnologías para conciliar el sueño. Pasar horas viendo Instagram, Youtube o cualquier red social antes de dormir, te hará mantenerte activo y dañar tu vista. Lo ideal es concentrarte en relajarte y pensar en el nuevo día que te espera.