¿Estás constantemente a dieta o te preocupa lo que estás comiendo? Si es así, no estás solo. Según los expertos, gastamos 60 mil millones al año en dietas y productos dietéticos; sin embargo, el 95% de las personas que se someten a dieta recuperarán su peso perdido en cinco años. ¿Y si hubiera una mejor manera? Hoy te descubrimos el mundo de la alimentación intuitiva, o la filosofía anti-dieta.

Las dietas no funcionan

Es hora de ser realistas: las dietas no funcionan. En la actualidad son cada vez más personas las que intentan perder peso mediante la reducción de calorías y la práctica de más ejercicio. Sin embargo, el IMC y las tasas de obesidad continúan aumentando.

Sabemos que las dietas vienen con una gran cantidad de efectos secundarios negativos, desde ser más obsesivos y preocuparnos por la comida, como ser estrictos con el cuerpo hasta tener una autoestima más baja, una menor confianza, habilidades de afrontamiento deficientes y niveles más altos de estrés.

Los famosos efectos rebotes (yoyo) o la variante de peso también se asocia con un mayor riesgo de varias enfermedades. No solo no estás consiguiendo salud, sino que también estás perjudicando a tu organismo cuando la atención se centra en el tamaño o peso corporal.

¿Cómo funciona la alimentación intuitiva?

Estamos ante una interacción dinámica de instinto, emoción y pensamiento. Realmente se trata de confianza. Se trata de confiar en tu cuerpo para darle toda la información que necesita.

Los principios son bastante simples: come lo que quieras cuando tengas hambre, para cuando estés lleno y disfruta de tu comida. En esencia, la alimentación intuitiva alienta a escuchar las señales del cuerpo para obtener toda la nutrición que necesita, sin reglas ni restricciones. Y, lo más importante: nos dice que aceptemos la forma de nuestro cuerpo.

Muchos estudios han demostrado que este tipo de alimentación mejora la salud y el bienestar. Se ha encontrado una fuerte correlación entre comer de manera intuitiva y una alimentación menos desordenada, una mejor imagen corporal y un mayor funcionamiento emocional en adultos.

Si quieres probarlo, puedes darte cuenta de que sintonizar las señales de tu cuerpo puede ser un desafío después de toda una vida ignorándolas (piensa en restringir calorías, evitar ciertos alimentos, etiquetar los alimentos como «buenos» o «malos»). A continuación te damos algunos consejos para dominar este tipo de alimentación, o para reforzar la idea (si es que ya la practicas).

Renuncia a la dieta

Observa el flujo constante de mensajes externos que recibes sobre qué comer y cómo debes verte. Pregúntate si estás restringiendo algún tipo de alimento o estás siguiendo alguna regla alimenticia para estar «saludable»; trabaja para dejar de lado ese pensamiento.

Descubre el factor de satisfacción

La satisfacción sustenta todos los principios de la alimentación intuitiva. El mejor consejo es concentrarse en encontrar la mayor satisfacción que puedas al comer.

La comida debe ser disfrutada y se supone que comer es una experiencia sensual y placentera. Come cosas que sabes que te satisfarán en un ambiente propicio para el disfrute. Come cuando estés en el nivel correcto de hambre: ni demasiado lleno, ni demasiado hambriento. Estar presente y comer atentamente. Saborea cada bocado y te resultará más fácil detenerte cuando estés lleno.

Respeta tu plenitud

Aprende las señales del cuerpo que te indican que estás cómodamente lleno. Y ten en cuenta que no necesariamente te sientes saciado cuando el estómago está lleno. La sensación llega cuando tu estómago le indica al cerebro que está satisfecho, y eso puede llevar un tiempo (concretamente 20 minutos). Haz una pausa en medio de una comida y pregúntate cómo sabe la comida y cómo de hambriento estás aún. Esto puede ser difícil al principio, así que concéntrate en la satisfacción y aprende sobre la marcha.

Honra a tu hambre

El hambre es una señal para comer. Si lo ignoras, tu cuerpo desencadena un impulso primario para comer en exceso. Come cuando tengas hambre y dale a tu cuerpo la energía que necesita; no esperes hasta que estés hambriento.

Haz las paces con todos los alimentos

Las personas que hacen dieta suelen experimentar más antojos que las personas que no hacen dieta. Cuando prohíbes alimentos, tu cuerpo los anhela más y es más probable que te excedas.

Así que es hora de desechar la idea de los alimentos buenos y malos. Date permiso para comer lo que quieras, siempre que tengas hambre y lo encuentres satisfactorio. A muchos les preocupa que esto lleve a comer en exceso,pero una vez que te das cuenta de que puedes comer cosas cuando quieras, las anhelas menos.

Desafía a la «policía» alimentaria

Junto con la prohibición de alimentos, la «policía de alimentos» interna nos dice que nos salteemos el almuerzo porque nos hemos colado con un gran desayuno, o nos da permiso para comer una galleta solo si salimos a correr.

Ignora las voces internas que te dicen lo que debes y no debes comer en función de factores externos

Aprende a controlar tus sentimientos sin usar comida

Si eres un comedor emocional (es decir, si a menudo te encuentras comiendo cuando estás estresado, molesto o simplemente aburrido), crea un conjunto de herramientas de estrategias alternativas para afrontarlas sin que involucren alimentos.

Está bien comer si te ayuda, siempre que tengas hambre y te haga sentir satisfecho. Sin embargo, es normal que no lo consigas. De hecho, un estudio publicado en Health Psychology encontró que comer alimentos reconfortantes no conduce a ninguna mejora significativa en el estado de ánimo.

Respeta a tu cuerpo

Acepta tu cuerpo y entiende que delgado no equivale automáticamente a ser más saludable. Del mismo modo que una persona con una talla de zapato del 38 no esperaría meter el pie en un 37, es igualmente inútil (e incómodo) tener la misma expectativa con el tamaño del cuerpo.

Mantente activo por las razones correctas

Concéntrate en lo que tu cuerpo te está diciendo sobre el ejercicio. ¿Te hace sentir bien? Haz ejercicio para sentirse fuerte, feliz y saludable, no para cambiar la forma de tu cuerpo.

Como beneficio adicional, adoptar este enfoque en tus entrenamientos puede ayudarte a seguir una rutina. Un estudio encontró que entre las personas con obesidad previamente inactivas que probaron el entrenamiento funcional de alta intensidad, y disfrutaron del ejercicio inicialmente tenían más probabilidades de continuar haciéndolo. ¿La moraleja entonces? Prueba diferentes entrenamientos hasta que encuentres uno que realmente disfrutes.

Cuida tu salud

Elige alimentos que te hagan sentir bien, que sepan bien y que sean buenos para ti.

Recuerda que no hay una dieta perfecta; más bien, lo que comes con el tiempo es lo importante. Una comida, merienda o día de comida no arruinará tu salud para siempre.