Existen momentos en los que nos obsesionamos con entrenar y no le damos un respiro a nuestro cuerpo. Suele ocurrir cuando somos unos novatos en el deporte y no entendemos que el descanso es fundamental para poder progresar. De igual manera también le ocurre a atletas profesionales que se mentalizan exclusivamente en llegar a un objetivo, dando igual su estado físico. El sobreentrenamiento nunca es positivo.

Te vamos a contar ocho síntomas que afloran en nuestro cuerpo cuando estamos cansados por exceso de entrenamiento. En caso de estar en este punto, descansa unos días o rebaja tu nivel de intensidad.

Aparecen las lesiones

No dejar descansar a tus músculos hará que se sobrecarguen y aparezcan las lesiones. Es importante que descanses entre entrenamientos y que dediques tiempo a estirar. Si corres todos los días, es posible que tu cuerpo se acostumbre, pero también fatigarás los músculos y no rendirás.
Es mejor tomar pequeños descansos, aunque sean activos, para que en un futuro no tengamos que descansar de forma obligatoria.

Tu sueño se trastorna

Tener sueño en exceso o padecer insomnio son síntomas claros de que necesitas descansar física y mentalmente. Los expertos recomiendan que se duerman unos 8 horas diarias, pudiendo dividir algunas horas en siestas durante el día. Dormir bien es necesario para no forzar demasiado la máquina.

No te sientes motivado

Da igual que nos enfrentemos a un entrenamiento de media hora, si no estamos motivados ni tenemos energía para ello es que algo falla. Entrenar bien implica tener esas ganas de calzarte las zapatillas y darle caña al cuerpo.

Te sientes sin ganas de socializar

Entrenar de manera excesiva puede afectar a tu trabajo o las relaciones familiares y de amistad. En ocasiones preferimos rechazar planes porque tenemos que entrenar un poco más. El deporte debe ser una parte de tu vida, pero no el 100%. Hasta los deportistas profesionales tienen vida social, ¿por qué vas a prohibirte echar unas risas con los amigos?

Suele ocurrir que también te encuentras más irascible o con menos paciencia. ¡Presta atención a esos cambios de humor!

Caes enfermo con facilidad

Tus defensas caen en picado y sueles resfriarte o caer enfermo con frecuencia. Plantéate si estás forzándote demasiado, el cuerpo necesita descansar para ser capaz de afrontar virus y enfermedades.
Además también puede que te encuentres con un aumento de pulsaciones estando en reposo. Eso es porque tu cuerpo te está alertando de que necesita calmarse y ajustar su metabolismo.