En la actualidad, cada vez más personas se apuntan a la práctica del yoga. Se trata de una actividad con innumerables beneficios, tanto a nivel físico como mental. Es una disciplina muy recomendada para liberar tensiones y aliviar contracturas; mejorar la flexibilidad; perder peso y tonificar la musculatura. A nivel mental aporta una mayor conciencia, individual y colectiva; aumenta la energía y la vitalidad; y mejora la concentración.

El yoga se practica llevando a cabo una serie de posturas, o asanas, cuyo objetivo es absorber los beneficios enfocados a las distintas partes del cuerpo y mente. Si todavía no te has planteado iniciarte en el mundo del yoga, tal vez te apetezca probar estas cuatro posturas.

4 Posturas básicas de yoga

Postura del árbol

Es una de las posturas orientadas al equilibrio más usuales en las clases de yoga. Los pies permanecen anclados al suelo, simbolizando las raíces del árbol, mientras que los brazos se elevan.

-Ponte de pie, con la espalda bien estirada, y eleva los brazos juntando las palmas. Los codos permanecen ligeramente doblados. Eleva una de las piernas apoyando el pie en la cara interna del muslo contrario. Respira y relájate. Aguanta la postura alrededor de 30 segundos y cambia.

Se trata de una postura que, además de fortalecer y estirar la musculatura, es muy efectiva para mejorar el equilibrio. Fortalece los muslos, gemelos, tobillos y espalda.

La pinza

Es una postura de suelo que tiene otras variaciones en posición de pie.

-Sentada con las piernas y la espalda estiradas, toma aire y al exhalar ve deslizando las manos por tus piernas hasta donde tu flexibilidad de permita. La intención es que cojas los dedos pulgares de tus pies. Relájate y, con cada exhalación, deja que el peso de tu cuerpo te lleve lejos.

La pinza fortalece y estira los ligamentos y regiones lumbar y sacra. Estira la columna, los hombros y los isquiotibiales. Ayuda a movilizar las articulaciones y da una mayor flexibilidad.

El perro

Esta postura también presenta otras variedades. En este caso es “el perro hacia abajo”.

-De pie con la espalda estirada, articula vértebra a vértebra y anda con las manos hasta formar una pirámide. Las palmas de las manos permanecen apoyadas, y los talones tocarán el suelo en función de tu flexibilidad. La cabeza queda situada entre ambos brazos. Aguanta 20 segundos y deshaz el camino hasta retomar la postura inicial.

La postura del perro fortalece las articulaciones de la muñeca, la cintura, y la columna. Mejora la flexibilidad de la parte posterior de las piernas y fortalece la espalda.

Postura del triángulo

Es una de las posturas que, entre muchos otros beneficios, aportan una mayor estabilidad y equilibrio.

-Permance de pie con una pierna adelantada con respecto a la otra. Intenta acercar tu cuerpo a la pierna delantera. Realiza una torsión del tronco acompañándola de tu brazo y dirige la mirada hacia arriba.

Además de trabajar el equilibrio, tonifica los músculos de las piernas, el tronco, el cuello y la espina dorsal.

Consideraciones básicas

El yoga, es una práctica que se debe efectuar prestando mucha atención a la respiración y a la relajación del cuerpo y la mente. Encontrar un lugar cómodo donde poder llevar a cabo tu práctica es primordial. Una vez domines estas posturas, podrás incluir más y realizarlas de una forma orgánica y fluida.