El Yoga, está compuesto por una serie de posturas o asanas. En este post te vamos a hablar de la postura sobre la cabeza o shirshasana. A primera vista puede parecer muy difícil de ejecutar, pero la verdad es que, como todo, es cuestión de práctica. Es la asana considerada la reina de las posturas del yoga. Los beneficios que aporta en las distintas estructuras corporales y mentales, son razón más que suficiente para intentarlo. ¿Te animas?

¿Qué beneficios me aporta la postura sobre la cabeza o shirshasana?

  • Estimula el funcionamiento de los diferentes sistemas del cuerpo, especialmente el circulatorio.
  • Proporciona estabilidad y bienestar emocional.
  • Estimula la circulación en el cerebro favoreciendo la concentración, la atención, la agilidad mental, …
  • Mejora los sentidos de la vista y el oído.
  • Fortalece el organismo de forma general.
  • Mejora los estados de estrés, la preocupación, el insomnio, … y todos aquellos de origen nervioso.
  • Alivia el dolor de cabeza y el estreñimiento.
  • Calma los estados de ansiedad.
  • Fortalece el sistema endocrino, estimulando la glándula pineal y pituitaria.
  • Aporta un mayor equilibrio a nivel físico y emocional. Esta tal vez sea la base y la razón primera de realizar esta postura.

¿Por dónde empiezo?

Si nunca te has atrevido a probar porque te parece una postura complicada, presta atención. Recuerda que, ante todo, se requiere práctica y disciplina. Enfréntate a ella con paciencia y, sobre todo, disfrutando del proceso.

  1. Ponte de rodillas sobre la esterilla, apoya los antebrazos frente a ti y entrelaza las manos. Debes observar cómo se forma un triángulo, el que será tu centro de apoyo. Mantén el triángulo de una forma segura, ya que será la base de la postura.
  2. Coloca la cabeza en el vértice que forman tus manos entrelazadas. Éstas te sujetarán con firmeza y te darán seguridad.
  3. Una vez te sientas bien colocada, estira las piernas y ve dando pequeños pasitos hacia tu cabeza. Debes notar como tu peso va trasladándose al triángulo que habías formado previamente.
  4. Cuando hayas llegado lo más cerca posible de tu cabeza, flexiona una rodilla y pega el pie al glúteo. Ve encontrando el equilibrio y cuando lo tengas, repite con la otra pierna. Estarás ya en equilibrio sobre el triángulo con las rodillas flexionadas. Tómate tu tiempo para encontrar la estabilidad en esta posición.
  5. Solo te queda estirar las piernas al cielo y observar cómo reacciona tu cuerpo. Busca la estabilidad y mantente relajado. ¡Lo has conseguido! Ahora solo tienes que mantener unos minutos, sintiéndote cómodo y deshacer.
  6. Para deshacer la postura realiza los mismos pasos a la inversa. Respira y siente la calma.

Aquí tienes un vídeo donde podrás observar los pasos que te hemos contado.

¿Tiene contraindicaciones?

Evita realizar esta postura si:

  • Tienes problemas de tensión ocular.
  • Estás embarazada.
  • Tienes alguna lesión en el cuello o cervicales.
  • Sufres de problemas del corazón.