Los que seáis asiduos a practicar natación seguro que habéis notado que termináis el entrenamiento con ganas de comeros un elefante. Realmente, existe una explicación científica sobre por qué nada produce más hambre que cualquier otro deporte, incluso más de montar en bicicleta o correr. ¡Te lo contamos!

La natación en agua fría influye en tu nivel de apetito

Es cierto que la natación puede llegar a quemar las mismas calorías que otro deporte como el running o spinning, pero según un estudio realizado por la Universidad de Florida en 2005, la temperatura del agua es un factor clave.

Para la investigación participaron un grupo de estudiantes que nadaron en agua fría, y que al terminar consumieron un 44% más de calorías que los que entrenaron en agua templada. Influye también el hecho de nadar en una piscina, en vez de hacer ejercicio al aire libre, ya que lo realizas con menos ropa y en constante contacto con el agua.

Rudolph H. Dressendorfer, uno de los coautores del estudio, confirma que esto puede deberse a que el frío contrae los vasos sanguíneos e impide la liberación de hormonas sanciantes de apetito.

Tener cierto porcentaje de grasa puede ser favorable

No suele ser común ver a muchos deportistas con un porcentaje de grasa elevado, pero realmente la grasa puede ser un aliado para los entrenamientos de natación. De hecho, hay estudios que han comprobado cómo los nadadores universitarios suelen tener niveles de grasa más altos que sus compañeros corredores. Esto no significa que los nadadores sean unos descuidados con su alimentación, ni mucho menos.

Según la investigación, tener cierta grasa corporal ayuda a que las curvas sean más suaves y se provoque menos resistencia al agua. Además, la grasa no es tan densa como la masa muscular, así que aporta flotabilidad y ayuda a realizar entrenamientos más ventajosos.

¡No te lo tomes todo al pie de la letra! Hablamos de un porcentaje de grasa saludable, no de personas con sobrepeso.  Aun así, si eres un simple aficionado a nadar, puedes incluso perder peso con este deporte. Ya sabes que los ejercicios aeróbicos, combinados con entrenamientos de fuerza, son perfectos para adelgazar y combatir el estilo de vida sedentario.
Una de las principales ventajas de la natación es que no produce impactos tan agresivos en las articulaciones como sí ocurre con el running.

Así que cuida tu alimentación al terminar de nadar, no estropees el trabajo del entrenamiento por salir con demasiada hambre. Elige alimentos saludables para calmar tu ansiedad.