Remedios para prevenir el pie de atleta

Remedios para prevenir el pie de atleta

Carol Álvarez

Son muchos los deportistas que se encuentran con el problema de sufrir «pie de atleta». Su presencia no tiene por qué estar vinculada a la mala higiene, sino más bien a una incorrecta elección de zapatillas o a un descuido en piscinas o duchas. Te vamos a explicar qué es, por qué aparece y cómo podemos tratarlo.

Al principio, probablemente puede parecer que tengamos picazón en los pies y un poco de piel descamada entre los dedos. Pero antes de que nos demos cuenta, el pie de atleta ya se habrá acaparado de nosotros. El pie de atleta afecta a entre el 15 y el 30 por ciento de la población, y es posible que lo hayamos contraído al caminar descalzo en una ducha compartida o en la terraza de una piscina, al hacernos una pedicura con herramientas que no fueron desinfectados adecuadamente o usar la misma toalla o cama que alguien infectado.

¿Qué es el pie de atleta?

Denominamos así a la infección por hongos que ataca mayormente a la planta del pie, las uñas y los espacios entre los dedos. Es más común que aparezca en deportistas, de ahí su nombre, pero puede ocurrirnos también en épocas calurosas o en piscinas públicas. Normalmente este hongo se contrae por contagio directo (tocar a otra persona o a ti mismo) o de forma indirecta (toallas, suelo, calcetines, sauna, zapatillas…). Es por eso que se aconseja ir siempre con chanclas en el vestuario e incluso, ducharse con ellas.

Este tipo de hongo suele aparecer en sitios húmedos, cerrados y calientes; ¿se te ocurre cuál puede ser su sitio favorito? Tus zapatillas y calcetines. Sudar demasiado, no cambiar los calcetines y no airear las zapatillas puede favorecer la aparición del pie de atleta. Es cierto que hay personas más tendentes a cogerlo, pero tomar precauciones nunca está de más.
Además las piscinas públicas, las saunas y los vestuarios de gimnasio suelen ser el lugar perfecto para cogerlo. Date cuenta que apenas cuentan con ventilación, suele hacer calor y el suelo es pisado por numerosos deportistas que previamente tenían zapatillas y calcetines sudados.

Los síntomas que presenta este hongo en nuestros pies son: enrojecimiento, descamación y agrietamiento de la piel, picor, mal olor, ampollas, ardor, uñas hinchadas o de otro color. El pie de atleta no aparece de repente. Más bien, progresa lentamente durante un período de tiempo y puede que ni siquiera lo notemos al principio.

Así es como se arraiga:

  • Al principio, podemos notar que nos pica el pie o ver un poco de piel seca o descamada, especialmente entre los dedos.
  • Puede ser que también aparezcan manchas rojas o ampollas.
  • Si se extiende a las uñas de los pies, se volverán gruesas y turbias.
  • En los casos de pie de atleta crónico, la piel se volverá correosa y comenzará a descamarse.
  • Si rascamos demasiado la piel, puede sangrar y propagar aún más la infección.

En situaciones más graves, los pies y uñas pueden desarrollar un hedor desagradable y llagas llenas de pus, que nos hacen vulnerables a una infección bacteriana.

pie de atleta

¿Cómo puedo prevenirlo y tratarlo?

Como con los herpes, algo parecido pasa con los hongos. Una persona puede tener el mismo hongo varias veces en la vida; no por tenerlo una vez se crea algún tipo de inmunidad.

Lógicamente, tener los pies limpios y secos reducirá el porcentaje de aparición del hongo, pero también es necesario que tomes notas que estos consejos:

  • Lava tus pies. Esto quiere decir que incidas en frotar con jabón, no es válido dejar que «se laven» con el jabón que cae del resto del cuerpo.
  • Ten tus uñas cortas y cuidadas.
  • Nunca estés descalzo en piscinas, baños o vestuarios públicos. Ve siempre con chanclas.
  • Después de entrenar, lava y seca tus pies. Por supuesto, no vuelvas a ponerte los mismos calcetines y zapatillas con los pies limpios.
  • Intenta pasar el mayor tiempo posible con los pies aireados. Si estás en casa, déjalos fuera de las zapatillas para que se aireen, sobre todo si estamos en épocas de calor.
  • No compartas zapatos ni calcetines con otra persona.

En cuanto a tratamientos, lo más aconsejable es acudir a tu médico de cabecera o al farmacéutico. Existen algunas pomadas que no requieren receta médica, pero debes asegurarte de que tu diagnóstico es el correcto.

Otros remedios caseros para el pie de atleta

Tratar el pie de atleta puede parecer una subida cuesta arriba, pero estos remedios naturales son un paso en la dirección correcta. Si con el paso de los días no mejora, es aconsejable acudir al médico.

Espolvorear un poco de polvo

Un ambiente seco es la kriptonita para el pie de atleta. Los hongos prosperan en lugares oscuros y húmedos, así que para combatirlos, debemos absorber la humedad. El polvo también reduce la fricción entre los dedos de los pies y contra los zapatos, lo que puede agravar la afección.

Tan solo hay que espolvorear talco en los zapatos y en los pies, prestando especial atención a la piel entre los dedos. No importa el tipo de polvo que apliquemos: talco para bebés, talco o una variedad medicada. Incluso podemos asaltar la despensa en busca de ingredientes en polvo como maicena o harina.

Pulverizar antitranspirante

Si nos sudan los pies, lo mismo que rociamos debajo de los brazos se puede usar en los dedos de los pies. El antitranspirante contiene el ingrediente activo hidróxido de aluminio, que bloquea los conductos de sudor y previene la transpiración. Todo lo que pueda hacer para minimizar la cantidad de humedad en los pies mejorará la condición del pie de atleta.

Para usarlo, rocía el antitranspirante en la planta de los pies todos los días después de la ducha. Asegúrate de usar antitranspirante (que evita la humedad) en lugar de desodorante (que simplemente cubre el olor).

Usar jabón y spray antibacterianos

Con el pie de atleta hay que usar jabones especiales. Si no se controla, el pie de atleta puede provocar una infección bacteriana.

Se recomienda lavar los pies al menos una vez al día con jabón antibacteriano. Mientras los lavamos, frotaremos los pies con un paño o un cepillo para abrir los conductos sudoríparos y minimizar la proliferación de hongos en la piel. Después de la limpieza, secaremos bien entre los dedos de los pies (la zona cero del pie de atleta).

Antes de ponernos los zapatos, rociaremos el interior con un desinfectante y dejaremos que se seque por completo antes de ponernos los zapatos.

Usar calcetines y zapatos transpirables

Los calcetines gruesos de algodón y los zapatos de cuero o impermeables atrapan el calor y el sudor, creando un caldo de cultivo perfecto para la propagación de hongos.

Opta por calcetines deportivos de polímero que eliminen la humedad o permitan que se evapore, y combínalos con zapatillas que tengan un buen flujo de aire. Además, nunca debes usar zapatos cerrados sin calcetines.

Remojo con vinagre

El vinagre es un astringente, por lo que seca los pies. También contiene ácido acético, que es un agente antimicrobiano que puede penetrar los poros de la piel y comenzar a atacar el hongo.

Para este remedio debemos usar:

En un tazón grande o en una tina de plástico, combinamos dos partes de agua tibia con una parte de vinagre de sidra de manzana o blanco. La solución debe ser lo suficientemente profunda para cubrir los pies. Habrá que sumergirlos durante 15 a 20 minutos una vez al día.

Remojar en sal de Epsom

No son solo los músculos doloridos los que se benefician de un baño salobre. La sal de Epsom crea una solución hipotónica que puede extraer líquidos de la piel, puede disminuir la inflamación y resecar la piel. Esto hará que los pies sean menos hospitalarios con los hongos.

Para usarlas, tendremos que llenar un barreño o palangana con varios litros de agua tibia. Agregaremos media taza de sal de Epsom y remojaremos los pies durante 20 minutos una vez al día.

Aplicar avena

Si los pies pican mucho, un baño de avena podría ser perfecto. Es muy importante evitar rascarse los pies con comezón, porque el hongo puede penetrar en las uñas y extenderse de manera más agresiva, no solo en los pies, sino también en otras partes del cuerpo.

Tan solo hay que disolver media taza de avena coloidal en un recipiente con agua tibia. Remojaremos los pies durante 15 a 30 minutos una vez al día. También podemos aplicar una loción de avena coloidal..

Aplicar crema antifúngica

Esta es la forma más rápida de matar el pie de atleta. Por lo general, una loción en crema de medicación antimicótica de venta libre combinada con el cuidado adecuado de los pies puede reducir o eliminar la afección con bastante rapidez.

Lava y seca bien tus pies. Aplica la loción antimicótica en las áreas afectadas, sobre todo alrededor y entre los dedos de los pies, como se indica en el paquete.

En cuanto a qué tipo de crema elegir, hay una gran cantidad de opciones; busca uno que contenga el ingrediente activo clotrimazol, ketoconazol o nistatina. Algunas cremas antimicóticas son aptas para los niños, mientras que otras no. Si estamos tratando el pie de atleta de un niño, debemos asegurarnos de leer las indicaciones de edad en el envase de la crema antes de aplicarla. Y si no estamos seguros, consulta a un pediatra o farmacéutico.

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