Mantener un cabello sano no es tener unas puntas cerradas y bien hidratadas, la clave está en el cuero cabelludo y su cuidado. En los últimos meses estamos viendo que el exfoliante para la cabeza está tomando gran relevancia. Sí, sí, existen los exfoliantes para el cuero cabelludo. Al igual que no debes exfoliarte con el mismo gel para la cara y el cuerpo, con la cabeza para igual. A muchos se les olvida que nuestro vello se sostiene en una base capilar, a la que apenas prestamos atención.

¿Cuándo nos preocupamos por el cuero cabelludo? A grandes rasgos, cuando tenemos caspa o excesiva grasa. Sufrir de raíces grasas es algo común en la sociedad, siendo un problema que puede acabar en descamación capilar o en caída del pelo.

Exfolia tu cuero cabelludo

Presta atención al champú, acondicionador o mascarillas que uses para tu lavado; no todos están indicados para el mismo tipo de pelo, por eso se especifica si es para secos o grasos. A estos imprescindibles de la higiene capilar, deberíamos añadir también el exfoliante de cabeza.

¿Qué nos aporta su uso?

Principalmente, como el exfoliante para la cara y el cuerpo, nos elimina las células muertas y reduce el exceso de grasa. Por ende, previene la caída del pelo y activa la circulación.
Si sufres problemas de caspa o descamación, es interesante para aliviar el molesto picor.

Los champús comerciales contienen mayormente siliconas que se asientan en nuestro cuero cabelludo, así que el exfoliante nos ayudará a retirar esos residuos químicos y purificar el cabello.

¿Realmente es necesario?

Hasta la actualidad, el ser humano ha sobrevivido sin exfoliarse la cabeza, por lo que vital no es. Si bien es cierto que si tienes un cabello sano, que no lo has sometido a tratamientos químicos o agresiones de calor, no es necesario hacerse la exfoliación habitualmente. Una vez cada 2 o 3 meses, si te acuerdas.

La exfoliación no solo está recomendada para cabellos grasos, sino que los muy secos también se benefician de la reactivación que se produce en el sebo. Eso sí, ten especial cuidado si tienes la piel sensible. Pregunta a tu médico.

No caigas en el abuso. Realízala cada 15 días o una vez al mes. Tu cuero necesita regenerar las células, por lo que no le beneficia estar constantemente “raspando”. Asimismo, podríamos llegar a causar un efecto no deseado como la sobreestimulación de las glándulas sebáceas.

Recuerda no usar el mismo que utilizas para la cara o el cuerpo.