¡No te frotes los ojos! Puedes sufrir todas estas consecuencias

Frotarse los ojos es un acto reflejo y que hemos asumido como algo completamente normal, pero tiene una serie de riesgos y consecuencias que pueden incluso hacernos perder la visión del ojo, debido a la deformación de la córnea o infecciones.

La frase «no te toques la cara con las manos sucias», es de mucho antes que el COVID-19, y la razón principal es por la cantidad de bacterias que acumulamos en nuestras manos, en especial en las uñas, a lo largo de todo el día y como todos esos microorganismos llegan a nuestra cara, ojos y boca, causando infecciones, granitos y demás.

Principales riesgos de frotarse los ojos

En los párrafos anteriores hemos dejado claro que frotarse los ojos no es buena idea, así que a continuación vamos a ampliar la información y a contar qué consecuencias podemos llegar a sufrir si seguimos frotando nuestros ojos, con manos limpias o sucias.

Lesiones en la córnea

Al apretarnos y frotarnos los ojos estamos poniendo en riesgo nuestra salud visual, ya que cualquier cuerpo extraño que tengamos dentro del ojo se clavará en el globo ocular. En caso de ser arena o polvo, al frotarlo, estaremos arañando la córnea produciendo daños en nuestra visión. Esto se debe a que, aunque nosotros creamos que lo hacemos con delicadeza, esa pestaña, ese insecto o ese granito de arena estará siendo raspado contra la superficie de nuestro ojo.

La mejor opción es usar suero fisiológico, lavar el ojo con agua fresca o mantenerlo cerrado hasta que el propio sistema de limpieza del organismo genere lágrimas con las que limpiarán el interior del ojo.

Un hombre frotándose los ojos por estrés

Deformaciones

Ese simple gesto de frotarnos los ojos cuando tenemos sueño o nos pica por alguna circunstancia, puede deformarnos el ojo. Si es cierto que para llegar a esta situación tan extrema se debe frotar muchas veces al día durante varias semanas al año y con cierta presión en el globo ocular.

Si nuestro perfil encaja con la breve definición anterior, cuidado, porque podemos provocarnos una deformación en la superficie ocular y también un queratocono que consiste en una enfermedad del ojo que produce problemas de visión importantes.

Derrame ocular

No tiene nada que ver con el desprendimiento de retina. El derrame ocular sucede cuando al frotarnos con cierta intensidad rompemos algún capilar que conforma el tejido del ojo. Es ahí cuando se produce un enrojecimiento de la zona llegando incluso a producirse manchas de sangre en el globo ocular, y esa será la señal inequívoca de derrame ocular.

Lo más recomendable es ir al médico para que podría complicarse la situación. Lo mejor es acudir a un especialista cuando empecemos a notar algún tipo de picor molesto, dolor, irritación y similares. Ya que lo que nos puede parecer una tontería puede terminar siendo algo serio y con secuelas de por vida.

Aumento de la tensión ocular

Debemos imaginarnos nuestros ojos como un globo o un balón. Ambos ejemplos tienen una presión que se ejerce desde dentro y desde fuera para mantener esa forma, pues nuestro ojo es similar y si los frotamos con fuerza una y otra vez lo que conseguimos es aumentar esa presión pudiéndonos causar graves daños.

Tan seria es la situación que los pacientes con glaucoma tienen prohibido frotarse los ojos, al igual que los pacientes con una tensión ocular alta. El glaucoma, para quien no lo sepa, es una enfermedad ocular donde el paciente pierde la vista a causa de un daño en el nervio óptico secundario. Y a su vez, ese daño suele estar provocado por un aumento de la presión ocular.

Un hombre en una tienda de campaña ha decidido frotarse los ojos

Infecciones

Es de las consecuencias más comunes tras frotarnos con manos sucias, mangas de sudaderas, toallas que hemos usado varios días, etc. Al igual que el cepillo de dientes que tenemos que cambiarlo cuando estamos resfriado, para no multiplicar las bacterias, las toallas debemos cambiarla muy a menudo si solemos limpiarnos la cara y los ojos con ellas.

Al frotarnos los ojos estamos acercando esas bacterias de nuestras manos al parpado, pestañas, lagrimal y piel circundante. No podemos tomar todo nuestro cuerpo por igual, la piel de nuestras manos es más resistente a bacterias que nuestros ojos, por ejemplo.

La protección ante gérmenes de nuestros ojos es más bien bajita de ahí que puedan ponerse malos con bastante facilidad. También es cierto que no todos somos iguales, de hecho, el tener el flequillo largo y siempre cerca del ojo propicia la aparición de infecciones, por muy limpio que esté nuestro pelo.

Alternativas a frotarse los ojos

No existen alternativas como tal, más allá de no frotarnos los ojos, lavarnos con agua fresca, usar suero fisiológico y usar gafas de sol para protegerlos de agentes extraños como polvo, arena, insectos y demás. Asimismo, tener el flequillo alejado de los ojos, y de la cara en general también es buena opción, ya que de lo contrario los ojos podrían ser receptores de las bacterias que dejamos en el flequillo al tocárnoslo con las manos sucias, por ejemplo.

Si es picor por alergias, el frote aumenta el picor porque desprende más alérgenos. En caso de ser una molestia puntual, lo mejor es lavar con agua o echar gotitas de suero fisiológico y mantener el ojo cerrado (podemos taparlo con una gasa y esparadrapo de papel) y dejar que el ojo llore y se limpie solo.

Si la molestia va a más y vemos que nuestro globo ocular está rojo podría ser conjuntivitis y es contagiosa entre personas, por lo que debemos acudir al médico. Si vemos que la zona blanca de nuestro ojo está amarilla es señal de ictericia (nivel elevado de bilirrubina), también debemos acudir al médico.

Los especialistas recomiendan parpadear mucho para mantener hidratados los ojos, hacer limpiezas con suero fisiológicos, limpiar parpados, pestañas y piel del alrededor de los ojos con productos adecuados, usar lágrimas artificiales una o dos veces al mes para hidratar y limpiar el interior del ojo y, sobre todo, limpiarnos las manos muy a menudo.

Asimismo, cada vez que notemos algo extraño en el ojo, lo primero es lavar las manos y enjugar cara y ojos con agua limpia y fresca, secar sin hacer presión y usar alguna monodosis de suero para limpiar el interior del globo ocular.