¿Quién no ha escuchado a alguien decir que el trabajo lo está dejando calvo o que ha aumentando la aparición de canas? Todos huimos del pelo gris con el paso de los años (aunque algunos lo llevan mejor que otros, como el caso de George Clooney); pero el estrés parece que es uno de los causantes de este color en el cabello.

Solo hay que fijarse en figuras políticas que pasan varias legislaturas en el poder: ¿es el paso del tiempo o la presión del trabajo? Esta duda han querido resolverla los científicos de la Universidad de Harvard (EE UU), y han descubierto exactamente cómo se produce este fenómeno capilar. Sí, amigos, el estrés puede hacer que el pelo se vuelva gris al causar el agotamiento de las células madre que forman los pigmentos en los folículos pilosos.

¿Cómo influye el estrés en la salud capilar?

Algunas investigaciones anteriores han demostrado que la pérdida de pigmento en el cabello está unida al agotamiento de células madre de los melanocitos. Este estudio se realizó en ratones, pero puede ser similar al efecto en los humanos. Parece ser impulsado por la activación del sistema nervioso simpático, que es el involucrado en las respuestas automáticas al peligro o estrés.

Realmente es la primera vez que se tiene evidencia definitiva de la relación entre estrés y las canas en el pelo. Además, han podido identificar cómo ocurre.

Los roedores que fueron expuestos al estrés físico o psicológico mostraron una disminución en el número de células madre de los melanocitos en cuestión de días, además del encanecimiento del pelo más rápido. Los investigadores piensan que el estrés activa el sistema nervioso simpático, induciendo la liberación de un neurotransmisor (noradrenalina) que hace que las células madre de los melanocitos se activen excesivamente.

Así que todas las células madre se convierten en células productoras de pigmento, agotando prematuramente las reservas. Los expertos demostraron que, cuando se bloqueaba, se evitaba la pérdida de células madre de los melanocitos y el encanecimiento del cabello en los ratones.

¿Existe remedio?

Los científicos descartaron la hipótesis de que las canas fueran causadas por ataques inmunológicos u hormonas relacionadas con el estrés. Evidentemente, el estrés es malo para el cuerpo, pero se sorprendieron de los impactos negativos. Después de solo unos pocos días, todas las células madre encargadas de regenerar pigmentos se perdieron. Y, una vez que se pierden, no existe manera de recuperar el pigmento.

Estos datos pueden ayudar al conocimiento de los efectos del estrés en otras partes del cuerpo, pero sobre todo a entender cómo cambian nuestros tejidos bajo esa presión. Sin duda, es el primer paso para buscar ayuda terapéutica que ayude a detener o revertir ese impacto negativo.

Aun así, queda mucho trabajo por delante para conocer de qué manera se podría bloquear esa pérdida de células. Quizá en pocos años vivamos un tratamiento similar al injerto de pelo, pero con el freno de canas.