Nuestro cabello se expone diariamente a factores que favorecen su temprana caída. Seguramente pensabas que  el humo de los transportes, el polvo, las calderas de las fábricas, etc, tan solo afectaban a tu sistema respiratorio y a la piel; Greenpeace ha sido determinante para dar a conocer que en la actualidad presentamos unos 300 químicos sintéticos en sangre. Este dato era totalmente impensable en la época de nuestros abuelos, por ejemplo.

Los expertos advierten que la contaminación que existe en el aire es tóxica para nuestro organismo, llegando a producir irritación en la piel, cáncer o caída del pelo.

¿Como afecta la contaminación a nuestro pelo?

Mucho se habla de la mala alimentación, el estrés, los peinados tirantes o los cambios estacionales, pero la polución es uno de los factores más nocivos que influye en nuestro cabello. Es capaz de provocar debilidad, perdida de brillo,picor en el cuero cabelludo, sequedad e, incluso, pérdida en abundancia.

En el aire pululan diferentes sustancias contaminantes que tienen una relación directa con la alopecia. Hay estudios que aseguran que este problema capilar afecta tanto a hombres como a mujeres, sin tener un origen hereditario y sus causado por diferentes factores.
La alopecia comienza cuando los folículos pilosos se saltan parte de su fase de crecimiento y pasan directamente a la etapa de caída del pelo. Hay ocasiones en las que se puede controlar, atacando directamente al problema que lo provoca, pero si el agente externo no se puede controlar será bastante difícil. Es decir, si nuestra caída del cabello está relacionada con la alimentación, podremos reducir significativamente su síntoma.

No son pocas las investigaciones científicas que confirman que las partículas contaminantes pueden acumularse en nuestro cabello y ocasionar problemas. Al no ser visible en sus comienzos, es posible que no nos demos cuenta de ello.

¿Se puede “descontaminar” nuestro cabello?

Luchas contra la contaminación en nuestro pelo es bastante difícil, a no ser que saliésemos a la calle con una protección en nuestra cabeza.
Una buena opción para cuidar al máximo nuestro cuero cabelludo es lavarnos el pelo con champús indicados a nuestro tipo de cabello. Además, será mejor usar aquellos que no usen siliconas ni parabenos.
También puedes usar exfoliante capilar cada semana o quince días y cepillar tu melena cada noche. El cepillado te ayudará a eliminar cualquier sustancia que esté adhiriéndose a tu pelo.

Es importante también que no abuses de herramientas que modifiquen la temperatura de tu pelo, como por ejemplo los secadores, las planchas o las tenacillas. Asimismo, aquellos recogidos súper tirantes tensarán demasiado tu melena y arrancarás algún que otro folículo de más.

En cuanto a la ducha, también es importante que conozcas que el agua muy caliente favorece la aparición de caspa y debilita la raíz de tu cabello. Es mejor que te duches con agua tibia y termines dando un último enjuague con agua fría para cerrar los poros y aumentar el brillo de tu pelo.