¿Tienes las orejas rojas? Aquí están los motivos

Las orejas rojas son una reacción habitual de nuestro cuerpo, aunque no siempre es por un sentimiento como la vergüenza o la ira, sino que puede haber otras causas más importantes a las que le tenemos que prestar atención. Las orejas rojas surgen en edades infantiles, en la adolescencia, y también en la edad adulta, digamos que nos acompañan en todo momento, aunque no todos somos propensos a tener orejas rojas.

Que alguna parte de nuestro cuerpo cambie de color es bastante normal y habitual, ya sea por una exposición al Sol, un golpe o un sentimiento. Existen diversas causas, algunas se quedan en una anécdota como pasa con la vergüenza que nos ponemos colorados, y otras causas son serias y precisan de asistencia médica, como infecciones.

Causas de tener las orejas rojas (y calientes)

A veces nos fijamos en que tenemos las orejas coloradas, e incluso están calientes y no somos capaces de relacionarlo con un motivo concreto, así que hoy vamos a salir todos de dudas, al aprender cuáles son las principales causas de tener las orejas rojas, y también diremos algunas soluciones rápidas.

Sentimientos intensos

Interiorizar lo que sentimos a menudo provoca que nuestro cuerpo reaccione y hable por nosotros, de ahí que nuestras orejas se pongan rojas e incluso cambie su temperatura en caso de estar avergonzados, furiosos, humillados, etc.

La solución que existe en estos casos es ninguna, porque si decidimos exteriorizar lo que sentimos, no nos aseguramos dejar de parecer tomates con patas. Lo que recomendamos es respirar profundamente, relajarnos e intentar dialogar con la persona causante de ese malestar, o incluso dar carpetazo a la situación e ignorar todo lo malo que nos producen las personas y circunstancias tóxicas.

Orejas rojas por estrés

El estrés y la ansiedad pueden provocar que nuestras orejas se pongan rojas y su temperatura aumente significativamente. Es habitual que en situaciones de mucho estrés y cuando se sufre un ataque de ansiedad, la cara se ponga colorada, y con ella las orejas también.

La solución que hay en estos casos es recuperar la calma, que nos de igual las orejas rojas y todo, solo tenemos que centrarnos en respirar profundamente y llevar la mente fuera del problema que nos agobia. Solo así conseguiremos volver al estado de calma y, pasados unos minutos, nuestras orejas estarán en su tono habitual.

Una mujer con un pendiente muy pesado y las orejas rojas

Reacción alérgica

Cuando se sufre algún tipo de reacción alérgica, uno de los síntomas más comunes es la cara y las orejas coloradas, es por esto por lo que, si nunca hemos tenido las orejas rojas y acabamos de comer algo, o nos hemos puesta una crema facial nueva, un perfume, un medicamento, unos pendientes, etc. es bastante probable que nos haya hecho reacción. Si esa sensación de alergia va a más, deberíamos acudir al médico, antes de sentir asfixia, por ejemplo.

También puede ser que nos hayamos arrascado con un objeto de metal o que nos hayamos acercado algo a las orejas y éstas han reaccionado poniéndose rojas. También que los pendientes que llevamos sean muy pesados y esa sensación de dolor y picazón ha puesto rojas nuestras orejas.

La solución pasa por conocer perfectamente nuestras alergias y no exponernos a reacciones que se pueden evitar con facilidad. En caso de ser algo imprevisto, acudir al médico para confirmar la alergia.

Medicamentos

Los medicamentos, es habitual que tengan efectos secundarios, de hecho, a modo de anécdota, la viagra se inventó para el dolor de cabeza, y dado su efecto secundario, así se quedó. Lo mismo puede pasar con otro medicamento, ya sea como efecto secundario o porque nuestro cuerpo reacciones así tras la administración.

Si somos sensibles a algún medicamento concreto, debemos avisarlo rápidamente al médico para evitar males mayores, ya que las reacciones alérgicas a los medicamentos pueden llegar a ser muy graves.

En este caso la única solución pasa por la prevención, así pues, si es un medicamento que ya hemos tomado y no nos sentó bien, mejor no repetir, y avisar siempre de si somos sensibles o alérgicos a alguna medicina.

Cambios de temperatura

Por ejemplo, si estamos en invierno y ponemos la calefacción muy alta, es probable que las orejas se pongan rojas, así como también en pleno verano con altas temperaturas el cuerpo se pone rojo con facilidad sobre todo extremidades del cuerpo como las orejas y las manos. Si estamos cerca de una fuente de calor, como una barbacoa, también es bastante probable que nuestras orejas sean rojas e incluso aumenten su temperatura.

Solución, evitar la exposición a cambios de temperaturas muy bruscos, por el bien de nuestra salud, y también por reducir al máximo la aparición de las orejas rojas que pueden causar incomodidad y situación embarazosas.

Golpes en el oído externo

¡Cómo duelen los golpes en el oído! Un traumatismo en esa zona y automáticamente la oreja se torna a un color rojizo. Es más, dependiendo de la intensidad, el material con el que nos hechos chocado y la temperatura exterior, las orejas rojas dolerán más o menos y también causarán una especie de picazón interna. También cuando usamos prendas o auriculares que están muy ajustados, las orejas suelen sufrir mucho y ponerse rojas.

Recomendamos no introducir ningún objeto en el oído para aliviar el picor y el dolor. Si vemos que el dolor es muy grande, debemos acudir a un médico.

La solución que se ofrece en este caso es evitar los golpes, parece fácil, pero un despiste y podemos golpearnos el oído. Sobre todo, mucho cuidado si estamos sentados en el suelo y hay gente alrededor, ya que los bolsos y las manos quedan a la altura de nuestras orejas. También evitar la ropa ajustada y tener auriculares de diademas muchas horas puestos.

Exposición al Sol

¿Cómo? ¿Que no nos ponemos protección solar en las orejas? A ver… no nos volvamos locos tampoco. Las orejas, al igual que la nariz, deben cubrirse con protección solar. Algo muy importante es que esa protección NO entre al oído, sino que se quede en el exterior, justo en el pabellón auricular. Se recomienda no pulverizar sobre las orejas, sino pulverizar en las manos y masajear las orejas para que la protección solar se aplique y se absorba adecuadamente sin penetrar por el conducto auditivo.

La solución es reducir la exposición al Sol lo máximo posible, usar sombreros que cubran las orejas, las gorras no suelen hacerlo y las viseras mucho menos. Además de usar protección solar alta y mantenernos en la sombra, refrescarnos a menudo y beber mucho líquido.

Una mujer tapando el sol con su mano

Infecciones de oído

Tener las orejas rojas y calientes es una señal inequívoca de que algo no va nada bien y eso puede significar una infección de oído. Las infecciones de oído pueden surgir por un resfriado, por hurgarnos con las manos sucias, por un cuerpo extraño en el interior del oído, por falta de higiene, por alguna anomalía, por no usar tapones para evitar el exceso de agua, etc.

En este caso, de las pocas soluciones que tenemos está el uso de tapones para el baño, no hurgarnos nunca, acudir a un especialista cuando notemos picores, pinchazos, acúfenos y similares, y lavarnos el oído cada varias semanas usando suero fisiológico y nada de bastoncillos.

Cambios hormonales (sobre todo en mujeres)

Cuando hablamos de cambios hormonales nos referimos a momentos muy concretos como la adolescencia, el parto, el postparto, la menopausia, etc. Es en esos momentos cuando podemos notar que nuestras orejas están rojas y una de las causas puede ser un cambio hormonal. No es nada grave, pero si sentimos que se acompaña de otros como picores, piel seca, y demás, entonces es hora de consultar a un especialista.

La solución que existe en estas ocasiones es controlar los síntomas y si vemos que va a más o que las orejas rojas no se desaparecen, consultar con un médico especialista que nos pueda ayudar.

Tratamientos frente a las orejas rojas

El médico que debe examinarnos es un otorrinolaringólogo o un neurólogo y serán los especialistas quienes determinen el diagnóstico y el mejor tratamiento para nuestro caso concreto. Por norma general se suele acudir a un dermatólogo, y es cierto que ellos también pueden ayudarnos en el diagnóstico, ya que puede tratarse de una infección de la piel y ahí el tratamiento serían antibióticos.

Actualmente no existe un tratamiento generalizado para esta dolencia, sino que cada caso es diferente y será examinado de forma personal, debido a la gran cantidad de causas que pueden haber provocado que las orejas estén rojas y calientes.

Existe una enfermedad llamada síndrome de las orejas rojas que provoca precisamente que nuestras orejas estén rojas, aparte de hacernos sufrir una especie de dolor sordo, mucho ardor, incomodidad, vergüenza, irritabilidad, etc.

A día de hoy existe un tratamiento esperanzador tras un diagnóstico donde se confirme la enfermedad. El tratamiento más común para esta afección son las medidas físicas como el frío local, las férulas dentales, así como medicación para tratar el dolor neuropático, como la gabapentina y la amitriptilina, entre otros dolores.

Cómo prevenir esta afección

Para prevenir las orejas rojas solo queda evitar lo que las provoca, por ejemplo, dormir siempre del mismo lado de la cara, evitar la exposición al Sol y usar protección solar, evitar los golpes, si tenemos infección tratarla rápidamente, si notamos cambios hormonales extraños consultar con un médico, mucho cuidado con los cambios de temperatura, evitar el uso excesivo de auriculares y todo lo que sea introducir objetos en el conducto auditivo, etc.

Si tenemos tendencia a tener las orejas enrojecidas, la mejor opción es protegerlas del frio y del calor usando gorros, por ejemplo. Hidratar la piel de las orejas también es un buen método para evitar que su salud se descuide y se pongan rojas.

Lavarse las manos con jabón y evitar el roce con las orejas, puede evitar las infecciones o la irritabilidad que da como resultado tener las orejas coloradas, calientes y doloridas.