Un cutis tonificado y cuidado es el deseo de muchas personas. Y es que el cansancio diario, el estrés, las preocupaciones y otros factores, pueden hacer que éste luzca desmejorado o apagado. Además de una correcta alimentación e hidratación, las actividades de relajación que te aporten bienestar pueden ser muy beneficiosas. Asimismo, un masaje facial contribuye a una apariencia joven y vital.

Si tenemos la posibilidad de acudir regularmente a realizarnos un masaje relajante, favorecemos nuestra salud y bienestar. Si por el contrario, no disponemos de tiempo, podemos realizárnoslo nosotros mismos, de manera que adquiramos los beneficios sin necesidad de salir de casa. Así, ten en cuenta hacerte tus propios automasajes en las manos o pies, por ejemplo. En cuanto al rostro, hacernos un masaje facial a nosotros mismos, ayuda a mantener una piel más joven y tonificada; favorece una apariencia saludable y vital; y reduce la aparición de signos del envejecimiento como flacidez o arrugas. Es muy sencillo y solo necesitarás unos minutos frente al espejo para adquirir todas sus aportaciones.

Masaje facial para un rostro joven

Es recomendable realizar un masaje facial diario para que los resultados sean evidentes. Te aseguramos que si eres constante, notarás el cambio y observarás cómo tu rostro tiene una apariencia revitalizada, saludable y tonificada. ¿Te apuntas?

En primer lugar, debes limpiar bien el rostro y prepararlo para el masaje. Elige un aceite que te guste y sepas que le va bien a tu tipo de piel.

Cuello: con la yema de los dedos, realiza suaves líneas desde la zona de la nuez en ascendencia hacia las orejas. Hazlo a un lado y a otro, alternando hasta que el aceite haya penetrado bien. Termina con unos breves pellizcos con el fin de eliminar la papada.

Barbilla: Realiza pequeños pellizcos con tus dedos índice y pulgar, desde el mentón hacia las orejas. Hazlo relajadamente, sin prisa. Con la mano derecha hacia la oreja derecha, y con la mano izquierda hacia la oreja izquierda.

Mejillas: con las yemas de los dedos (excepto el pulgar) traza líneas horizontales desde el centro de las mejillas hacia fuera (hacia las orejas y hacia la sien). No se trata de ejercer excesiva presión, simplemente un ligero arrastre.

Frente: con la yema de los dedos, excepto el pulgar, presiona en el centro de la frente y arrastra hacia fuera, hacia la sien, mediante líneas horizontales. Posteriormente, realiza líneas verticales desde el centro hacia la raíz del pelo.

Durante el masaje, los movimientos de arrastre deben ser ascendentes y hacia fuera. Intenta llevar a cabo este hábito durante un tiempo y observa la diferencia que se percibe. Además, al aplicar aceite diariamente, notarás una mayor nutrición, luminosidad e hidratación. Créenos, ¡funciona!