Así es como tienes que limpiar los oídos

La limpieza de oídos es mejor dejarla en manos de un especialista, pero sí que cuando se trata de una limpieza superficial y sencilla, podemos hacerlo nosotros mismos en casa, siempre y cuando el especialista haya dado el visto bueno, y nada de usar remedios caseros con mejunjes sacados de YouTube y similares, ya que el oído es un órgano muy sensible que cualquier mínimo cambio o daño, tiene consecuencias. Es por esto por lo que vamos a explicar cómo limpiar los oídos de forma rápida y sin efectos adversos.

Si tenemos tendencia a las otitis, lo mejor será acudir al otorrinolaringólogo al menos 2 veces al año para revisiones, ya que el oído interno está diseñado de tal forma que él mismo se limpia y expulsa el cerumen. Sin embargo, cuando ese cerumen no se expulsa, sino que se acumula, o a la mínima que nos bañamos, el oído nos pica o nos duele, puede ser indicativo de que algo no está del todo bien ahí dentro.

El cerumen es necesario para el oído, ya que actúa como barrera protectora, por eso no debemos lavarnos los oídos muy a menudo. La presencia de cera es muy necesaria, tanto es así que es el resultado de la secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas del oído.

Mejores formas de lavar los oídos

Para empezar, debemos recalcar que nada de introducir objetos punzantes, ni hurgarnos con las manos sucias y nada de usar bastoncillos de algodón, ni sprays limpiadores, ni aceite de oliva o aceite de bebés, ni velas, ni nada de eso. A lo largo de este apartado vamos a indicar una serie de métodos para limpiar nuestros oídos sin poner en riesgo la salud auditiva, pero como siempre, recomendamos acudir a un especialista.

Una mujer lavando sus oídos en la ducha

Agua y solo agua

Sí, así de simple. En la ducha diaria, y sin jabón ni productos de ningún tipo, y previo lavado de manos a conciencia, introducimos el dedo humedecido en el oído y de esa forma podemos limpiarlo tanto por dentro como por fuera. Si notamos algún resto de cera, podemos sacarlo hacia el exterior.

Es muy importante limpiar la parte exterior, es decir, el pabellón auditivo y también detrás de las orejas, ya que en esas zonas se acumula grasa, piel muerta, polvo, arena, restos de suciedad, pelos de animales, etc.

Al salir de la ducha, secamos los oídos, pero nada de usar aire ni materiales ásperos. Lo más recomendable es usar una gasa estéril. Aunque eso es un método poco ecológico, también podemos usar las opciones de gasas de algodón orgánico y reutilizables que podemos comprar en diferentes establecimientos, y también en Amazon.

Lavado con suero fisiológico

Ya sea en spray o en monodosis. Ladeamos la cabeza, introducimos el líquido, esperamos unos minutos y giramos la cabeza haca el otro lado para facilitar la salida del líquido y la suciedad. Para perfeccionar la limpieza introducimos un dedo envuelto en una gasa para limpiar a fondo las paredes de los oídos.

Otra opción es empapar una gasa con suero fisiológico e introducirla en el interior del conducto auditivo, dar unas vueltas hacia un lado y otro y extraer el rollito de gasa. De esta forma habremos limpiado en unos pocos segundos los oídos de forma fácil y segura.

Spray de farmacia como último recurso

Sí, sabemos que al inicio de este apartado lo hemos desaconsejado, pero si no nos fiamos de los dos métodos anteriores, podemos ir a una farmacia y comprar un spray limpiador adaptado a nuestra edad y problema. En el envoltorio se explica el procedimiento, pero por norma general suele ser muy parecido al lavado con suero fisiológico.

Los sprays limpiadores no son productos naturales, por lo que podrían causar irritación reacciones alérgicas e incluso agravar el problema que a priori solo creíamos que era un pequeño tapón o una ligera suciedad en el conducto auditivo. Cuanto más naturales sean los productos y menos invasiva sea la limpieza, mejor para los oídos.

Un hombre a punto de limpiar sus oídos

¿Cada cuánto tiempo hay que lavar los oídos?

Limpiar los oídos no presenta ningún riesgo en sí, siempre y cuando no se usen productos peligrosos u objetos punzantes sin la formación adecuada, pero sí que hay un problema cuando se hace una limpieza excesiva y diaria. Es un riesgo porque en lugar de proteger al oído, lo estamos desprotegiendo al eliminar su capa de protección.

El oído es un órgano extremadamente sensible y reacciona a cualquier cambio. Si le quitamos la barrera protectora natural, nos estamos exponiendo a bacterias que derivarán en dolorosas infecciones de oído que podrían incluso disminuir la calidad auditiva.

Teniendo esto claro, ya sabemos que NO debemos lavarnos los oídos a diario, aparte de que esos órganos tienen un sistema de autolimpieza muy eficaz. Lo correcto es limpiar los oídos con cierta distancia entre limpieza y limpieza, como, por ejemplo, 1 semana o solo cuando notemos picor o suciedad. Aparte de visitar al otorrinolaringólogo al menos una vez al año.

Si tenemos dudas con la frecuencia de lavado, lo mejor es consultar con un especialista, además de contarle el método que hemos elegido, y si él da el visto bueno, dada la salud de nuestros oídos y nuestro caso concreto, ya que no todos los métodos sirven para todos los oídos.

Como prevenir los tapones de cerumen

Hay una serie de factores que propician la aparición de cerumen y la consiguiente acumulación, provocando, incomodidad, picores, tapones, dolores, otitis, etc. Vamos a repasar las principales causas de la aparición de tapones en los oídos:

  • Poca higiene, tanto interna como externa (pabellón auditivo). Todo lo que hay fuera del oído puede entrar dentro, de ahí la importancia de una limpieza semanal del canal auditivo.
  • Taponar el orificio auditivo por largo periodos de tiempo y no dejar que respire el oído.
  • Hurgarnos con las manos regularmente.
  • Uso excesivo de auriculares.
  • No introducir objetos dentro de los oídos.
  • Nada de usar bastoncillos de algodón.
  • No sumergir los oídos en agua, para ello es mejor protegerlos con tapones especiales.
  • Recomendamos no ignorar los picores, dolores y supuración.