¿Por qué no debes lavarte la cara en la ducha?

Estás en una ducha caliente y humeante cantando y haciendo espuma. Te lavas el pelo y el cuerpo, por lo que es normal buscar tu limpiador facial y también lavar la cara con el mismo agua. ¿Podría este hábito aparentemente inocente estar haciendo más daño que bien a tu piel?

Más allá de una cuestión de productos especiales o rutinas de belleza, nuestra cara tiene procesos personales y un cuidado especial. Si piensas que ahorrar agua y tiempo está ceñido a mantener también un buen cuidado facial, te equivocas.

Ya sea que te guste lavar la cara en la ducha, prefieras limpiarla sobre el lavabo o te guste usar limpiadores cremosos para quitar la suciedad, lo importante es que lo hagas con regularidad. Es mejor concentrarse en la limpieza por la mañana y por la noche que preocuparse por si debes hacerlo antes, durante o después de la ducha.

¿Es peligroso lavar la cara en la ducha?

Por muy conveniente que sea, los científicos sugieren que el agua caliente de la ducha puede despojar a la piel de los aceites naturales que la mantienen hidratada y radiante. Si te encanta una ducha duradera bajo el chorro del agua, también estás exponiendo tu piel a temperaturas más altas durante un período de tiempo mucho más largo. El calor adicional puede causar irritación que puede ser particularmente dañina para la piel sensible. Esto puede empeorar las afecciones de la piel, como el acné.

También hay que tener en cuenta las bacterias del baño. Algunas personas creen que lavarse la cara en la ducha expone su piel a todas las cosas desagradables que se transportan por el aire en el baño. Según los expertos, estos son mitos comunes. Es mejor tener cuidado al lavarse la cara en la ducha, básicamente para obtener la temperatura adecuada del agua.

Sin embargo, el vapor de las duchas en realidad podría ayudar en el proceso de limpieza facial. Muchos tratamientos faciales en todo el mundo utilizan vapor durante la parte de limpieza de un facial, ya que suaviza el contenido de los poros. Esto significa que una limpieza puede ser más efectiva. No obstante, se trata de preferencias y siempre es mejor que alguien se lave la cara en la ducha a que no se lave la cara en absoluto.

¿Puede causar acné?

No hay verdad en las afirmaciones de que lavarse la cara en la ducha puede causar acné, aunque tiene el potencial de desencadenar la rosácea si pasas mucho tiempo bajo agua caliente. El calor y la humedad pueden dilatar los vasos sanguíneos cutáneos.

Las causas del acné son complejas: las hormonas , el estrés, el cuidado inadecuado de la dermis, la mala alimentación, el pelado excesivo de la piel, la irritación del maquillaje y una combinación de lo anterior pueden ser factores contribuyentes.

mujer con cara lavada en la ducha

¿Es mejor agua caliente o fría?

Los expertos están de acuerdo en que lavarse la cara en la ducha no dañará tu piel ni provocará acné, pero eso no significa que debas ajustar la temperatura a un calor abrasador. Aún así, es mejor usar agua tibia, no agua caliente.

Si está demasiado caliente y hacerlo de manera regular no es bueno. Si es una o dos veces por semana, está bien, pero no todos los días. Así que bajar la temperatura es lo más adecuado. O, mejor aún, prueba las duchas frías. Existe la idea errónea de que el agua más caliente ayudará a abrir los poros.

Como en todo, la moderación es la clave. Lo ideal es lavarse una o dos veces al día con agua tibia y por un período breve, ya que el agua caliente puede deshidratar la piel y dejarla sin sus aceites naturales.

¿Deberías lavar la cara por la mañana o por la noche?

La limpieza facial diaria y regular es importante para mantener la salud de la piel. Una limpieza nocturna es esencial, ya que la limpieza elimina la suciedad, el maquillaje y la contaminación que la piel puede acumular durante el día.

La limpieza matutina es opcional. Es mejor limpiar si te despiertas con la piel grasa o si necesitas quitar el producto que te pusiste durante la noche. Aun así, si vas a poner algún tipo de loción o crema sobre ella (como la vitamina C o antiojeras) es preferible que esté limpia. Esto puede ser con agua común o con el tipo micelar.

¿Cuál es la mejor forma de lavar la cara?

Realmente no importa dónde la lavemos, lo que sí debemos tener en cuenta es el momento en el que lo hacemos y el tipo de limpiador que usamos. Si seguimos una rutina de una vez al día, recomendamos lavar la cara por la noche para que podamos eliminar la suciedad acumulada, el aceite y los contaminantes ambientales que se acumulan durante el día. Lo ideal es buscar un limpiador espumoso.

Si lavamos la cara dos veces al día, se aconseja usar un limpiador más suave por la mañana, en lugar de un exfoliante facial. Además, hay que tener en cuenta otros consejos para tener la mejor rutina facial.

Hacer una limpieza previa

Si usamos mucho maquillaje, es posible que queramos realizar una limpieza previa de la piel para eliminar la suciedad y el pigmento. Esto también ayudará a abrir los poros.

Los aceites limpiadores, las toallitas faciales, el agua micelar y los desmaquillantes son formas de limpiar la piel de rímel y base antes de que limpiemos la piel en profundidad. Se recomienda ajustar el agua a una temperatura ni demasiado caliente ni demasiado fría.

Elegir el limpiador adecuado

Ya sea dentro de la ducha o en el lavabo, se recomienda usar un limpiador facial suave y sin detergente para evitar irritar la piel. Hagamos lo que hagamos, debemos alejarnos del jabón, que puede despojar a la piel de los aceites naturales.

Evitemos usar una pastilla de jabón genérica y hay que asegurarse de usar un limpiador que sea adecuado para la piel. Los limpiadores suaves son ideales para pieles sensibles o secas, mientras que los limpiadores espumosos o en gel son buenos para las personas con piel grasa. Si no estamos seguros de qué limpiador usar, consultaremos a un dermatólogo.

No frotar demasiado

Aunque es tentador ir con todo al lavarse la cara, es mejor usar un toque ligero. No se aconseja frotar demasiado agresivo, ya que esto puede irritar la piel. Lo mejor es masajear suavemente la piel con movimientos ligeros durante 10 a 20 segundos antes de enjuagar.

Limpia todas las áreas de tu rostro y no olvides tu cuello. Frote con pequeños círculos para que el limpiador llegue a cada parte de la cara. Hay que enfocarse particularmente alrededor de la nariz y el cuello.

mujer que va a lavar la cara

Errores comunes

Lavarse la cara parece que debería ser intuitivo, pero es fácil hacerlo de forma inadecuada. Se aconseja no cometer uno de estos errores comunes de lavado de cara en la ducha o fuera de ella.

Usar los dedos

Es un error común usar los dedos. Los dedos no son suficientes y nunca limpiarán la piel realmente. Los dedos no pueden exfoliarse y, además, las bacterias se esconden debajo de las uñas. Es un buen motivo para lavarse las manos antes de tocar la cara. Por lo tanto, se recomienda usar almohadillas de algodón o una toallita limpia cada vez que se lave la cara.

Además, las toallitas reutilizadas pueden transferir bacterias. Y eso no es bueno para la salud de la piel.

Lavar la cara demasiado o no lo suficiente

Hay personas muy reacias a limpiar la cara, lo que puede causar brotes de acné, o lavarse de manera demasiado agresiva. Ninguno de los dos casos es útil.

Es un problema aquellas personas que no se lavan la cara en absoluto, lo cual es especialmente esencial al final del día para eliminar el exceso de grasa, suciedad y maquillaje. Aquellas con piel sensible también pueden lavarse o exfoliarse en exceso con limpiadores abrasivos, lo que provoca irritación.

De hecho, si nos lavamos la cara demasiado, tal vez porque seamos propensos a tener brotes y te sientes grasoso o sucio, podemos entrar en un círculo vicioso. Lavarse con demasiada frecuencia puede secar la piel y hacer que la producción de aceite se acelere, lo que provocará acné.

Usar el limpiador incorrecto

Usar el limpiador facial incorrecto es otro error habitual. Los limpiadores antiinflamatorios, espumosos o en gel son los mejores para las personas con piel mixta o grasa, y las lociones limpiadoras hidratantes y cremosas son las mejores para aquellos con complementos secos.

Hay personas que usan limpiadores espumosos y fuertes, así como productos con fragancia adicional. Ambos pueden provocar sequedad e irritación. Se recomienda usar un limpiador suave, sin detergente, hipoalergénico y sin fragancia.

Otro error es usar un limpiador con microperlas o semillas, que pueden dañar la capa superior de la piel. Estos crean pequeñas microabrasiones y dañan la barrera cutánea local.

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