En alguna ocasión hemos visto como algún deportista profesional ha tenido que ser baja en una gran cita deportiva por problemas bucodentales. ¿Cómo es posible que el deporte nos haga más vulnerables ante este tipo de patologías? En la mayoría de los casos, los problemas podrían haberse evitado si se hubiera tenido cuidado.

Siempre lo decimos: para practicar deporte es necesario tener una buena salud y haber pasado un reconocimiento médico para poder rendir perfectamente. Pero una cosa es la teoría y otra la práctica. La boca es una parte de nuestro cuerpo a la que no prestamos la atención necesaria, es ahí donde reside la raíz del problema.

No nos alarmemos, que los deportistas sean más propensos a sufrir lesiones dentales, no significa que sea malo practicar una actividad física. De hecho, aún reuniendo a todos los deportistas que tienen problemas, están en número muy inferior al nivel medio de la población. Lo que sí hay que tener en cuenta es que el estado de tus dientes puede afectar a tu forma física y el rendimiento.

¿Cuáles son los problemas bucodentales más comunes?

En algunas ocasiones, el factor protección es fundamental si practicamos un deporte de contacto (boxeo o rugby, por ejemplo). Pero estamos ante una falsa creencia, ya que se producen más traumatismos dentales cuando los deportistas llevan protectores bucales. Al año, se pierden más de 5 millones de dientes entre toda la población, siendo el deporte un 39% de las causas.
En deportes como el baloncesto o el fútbol, menos arriesgados, es donde más pérdidas de dientes se realizan, ya que no es obligatorio usar protectores.

Las caries son más tendentes a aparecer en personas que se ejercitan. Se le acompaña también un desgaste dental provocado por la deshidratación, por la ingesta de productos con alto contenido en glucosa o por tomar bebidas con un PH bajo. Asimismo, también influye el contacto continuo de agua con sustancias químicas (natación o waterpolo), ya que produce una mayor agresión y da un tono amarillento a nuestros dientes.

El bruxismo es un problema que afecta a muchas personas, pero los deportistas caen en este apretamiento de la mandíbula al estar sometidos a situaciones tensas. Si no lo tenemos en cuenta y lo realizamos de manera prolongada, puede llegar a producirnos dolores de cabeza y musculares. Lógicamente, esto afecta negativamente a nuestro rendimiento deportivo.

Cualquier tipo de lesión en los dientes o encías pueden provocar desgarros, dolores en las articulaciones o tendinitis. Las bacterias que albergan en nuestra boca se mueven a través de la sangre, llegando a los músculos y articulaciones.

¿Cómo se pueden prevenir?

Ya hemos visto lo importante que es la odontología en el deporte. Claro que pueden evitarse todos los problemas bucodentales si realizamos un seguimiento de nuestra salud dental. Los expertos recomiendan que tenemos que ir revisión antes de empezar cualquier actividad deportiva, así se podrán identificar los riesgos que puedan venir.

Evidentemente, el factor higiénico es fundamental, seamos deportistas o no. Además, el uso de protectores bucales puede ayudarnos positivamente, aunque no lo exijan los reglamentos del deporte que practiquemos. Asimismo, nuestra alimentación será clave.