Tener la sonrisa perfecta no solamente consiste en tener los dientes bien alineados. En los últimos años estamos viviendo un auge en blanqueadores dentales, porque la apariencia física es una de las mayores preocupaciones en redes sociales. Muchas veces, una buena higiene bucal es suficiente para evitar manchas en los dientes, pero conforme pasan los años (y adoptamos malos hábitos), el esmalte cambia de color. Que sí, que hay que lavarse los dientes 3 veces al día, usar enjuague bucal y pasarte el hilo dental. Una rutina larga, pero necesaria y sencilla.

Aun así, te sigues mirando en el espejo y ves que tienes los dientes limpios, pero no todo lo blanco que quisieras. Porque claro, tú quieres la dentadura de Julia Roberts, blanquísima y perfecta. Muchas marcas de pasta de dientes se aprovechan de esta «necesidad» y lanzan productos que aseguran recuperar la blancura de tu esmalte o aclararte el tono. Desde aquí te digo que dejes de intentarlo. Es cierto que el color natural de los dientes es blanco, pero son muchos los factores que influyen en la oscuridad y pérdida de tono. Aquí es cuando aparecen los métodos desesperados por conseguir tu objetivo: el carbón activo.

¿Qué es el carbón activo?

Parece que no tuvimos suficiente con aplicarnos mascarilla en la piel y «presumir» en redes sociales de tener la cara negra, que ahora también tenemos que cepillarnos los dientes con una pasta (o polvos) de color oscuro.

El carbón activo es un material muy absorbente y abrasivo que se obtiene de materiales naturales como cortezas de almendras, cáscaras de coco o carbón mineral, entre otros. Es conocido en toxicología por usarse para tratar envenenamientos y sobredosis por ingestión oral. Incluso, hay quienes añaden un poco en sus recetas para darle un color diferente a los platos.

Alimentos con carbón activado, ¿es una moda peligrosa?

En el ámbito de la odontología, parece que el carbón ayuda a blanquear los dientes, equilibrar el pH y eliminar manchas. Tan solo tendrás que empapar tu cepillo de dientes en un poco de polvo de carbón activo y cepillarte con esta sustancia durante unos minutos. Evidentemente, no deberías usar el mismo cepillo que utilizas con la pasta normal.

Este fantástico método se puso de moda en Australia y se ha hecho viral por el simple hecho de verte la boca manchada de negro. Es cierto que el éxito ha sido tal que en Amazon podemos encontrarlo como uno de los productos más vendidos. Y es lógico, teniendo en cuenta el bajo precio y el «éxito» que prometen.

¿Puede ser peligroso para la dentadura?

No obstante, parece que existe un pequeño problema: el carbón activo es un material abrasivo que puede dañar el esmalte.

Los dientes pueden aclarar su tono en un principio, pero con el paso de las aplicaciones, vuelve a amarillearse porque la siguiente capa se queda expuesta. Es decir, si pierdes el esmalte, pierdes la función estética (el brillo y el color) y la función práctica (nos protege de la sensibilidad del diente). Cuando solamente tenemos la dentina, las ramificaciones nerviosas del diente se quedan completamente expuestas y por eso notamos una mayor sensibilidad con la temperatura. Y, ¡ojo! El esmalte no se puede recuperar.

A todos nos gustan las opciones rápidas y baratas, pero un blanqueamiento dental también necesita su personalización. No todas las personas tenemos el mismo color de diente, y ni siquiera en una misma dentadura encontramos un tono igual. El blanqueamiento no es una pintura que le ponemos encima a las piezas, sino que se trata de una técnica para recuperar el color base.
Es importante que te pongas en manos de expertos para que estudien tu caso y personalicen el tratamiento, tanto en la clínica como en casa. Además, el número de sesiones también varía entre una persona y otra. Quizá llevas meses aplicándote el carbón activado y deberías haber parado hace tiempo.

Entonces, ¿es una estafa?

Ni una cosa, ni la otra. Que sea barato y poco seguro, no quiere decir que sea una estafa. Pero es cierto que existen métodos caseros menos nocivos para el esmalte. Los famosos dentífricos contienen una porción muy baja de ácidos que funcionan como blanqueante. La principal diferencia es la cantidad de ácido que te pones, la calidad y el análisis de un profesional. Es importante que sepas que un blanqueante no puede doler, ni crear sensibilidad.