Acúfenos o zumbidos, ¿sabemos lo que son?

Acúfenos, tinnitus, pitidos en el oído o zumbidos, todos estos nombres hacen referencia al mismo problema que tiene su origen en el interior del oído y que se puede desarrollar desde la infancia hasta la vejez. Una situación que a veces pasa desapercibida y otras se convierte en algo molesto. Una situación más común de lo que muchos puedan creer y que cuando notemos sus síntomas debemos acudir rápido a un otorrinolaringólogo.

¿Alguna vez hemos sentido alguna molestia en el oído o algún ruñido que no procedía del exterior? Por norma general los acúfenos no son graves, pero tiene ciertas causas y una sintomatología clave de la que deberemos estar pendiente para detectar posibles problemas auditivos en niños, adultos y en nosotros mismos.

Qué son los acúfenos

Debemos dejar claro que no se trata de una enfermedad, sino de un síntoma relacionado con el sistema auditivo. El tinnitus se manifiesta en forma de zumbidos, pitidos, soplos de aire, siseo y murmullos. Afecta por igual a hombres y mujeres, y su aparición se intensifica a partir de los 50 años.

Son una especie de zumbido o pitido agudo que se localiza en el interior del oído o en otras partes de la cabeza. Por norma general suceden sin que haya un desencadenante, pero su origen está relacionado con una alteración del sistema nervioso.

Tal y como hemos dicho antes, puede ser una situación que pase desapercibida y que ni lo notemos, pero también puede darse el caso de convertirse en algo muy molesto llegando incluso a interrumpir el sueño, la concentración y provocar cambios en nuestro carácter.

Los acúfenos o tinnitus podrían comprometer la salud auditiva llegando a afectar a la audición, es por esto por lo que se recomienda acudir a un especialista si notamos que estamos empezando a sentir pitidos y zumbidos en la cabeza o en el interior del oído.

Un hombre que no escucha bien por culpa de los acúfenos

Tipos de zumbidos

Hay claramente dos tipos de acúfenos y vamos a describir cada uno a continuación, no sin antes recordar que no se trata de una enfermedad grave, aunque sí tiene ciertas consecuencias en casas muy concretos. Digamos que los zumbidos son pequeños avisos del cuerpo humano para que no nos confiemos y vayamos a revisión cada cierto tiempo, por ejemplo, la limpieza del conducto auditivo.

  • Acúfenos subjetivos: es cuando se perciben ruidos sin que se haya manifestado en el exterior, por lo que solo notros los notamos y escuchamos. Esto puede deberse a una hipoacusia (pérdida de audición), causas de envejecimiento, fármacos ototóxicos, infecciones y lesiones del sistema nervioso afectan a las vías auditivas, la obstrucción por exceso de cerumen, etc.
  • Acúfenos objetivos: en este caso el ruido que notamos es flujo sanguíneo que causa un ruido pulsante audible que está sincronizado con el pulso del corazón y a veces son espasmos musculares dentro del oído. Esto puede deberse a un flujo de sangre turbulento por la vena carótida por nerviosismo, ansiedad o estado alterado, también puede ser un tumor en el oído, o malformaciones en las arterias, tras un traumatismo craneoencefálico, enfermedades infecciosas, esclerosis múltiple, etc.

¿Por qué se producen tinnitus?

Los acúfenos no tienen un mecanismo concreto por el que se desencadena su aparición, simplemente se les relaciona con algunas causas (muchas de ellas ya las hemos indicado en el apartado anterior).

Hay que estar pendientes y, en caso de tener niños pequeños con probabilidad de sufrirlos o de tener pérdida de audición, hay que vigilarles muy de cerca para detectar la anomalía lo antes posibles y ponerle solución rápida.

Algunas de las principales causas de los pitidos y zumbidos en los oídos son:

  • Trauma acústico por exposición a fuertes ruidos.
  • Vejez.
  • Hipoacusia o pérdida de audición (no importa la edad ni el sexo).
  • Migrañas.
  • Anemia.
  • Problemas de circulación.
  • Traumatismos y lesiones en la cabeza y el cráneo.
  • Estrés y ansiedad.
  • Problemas en articulaciones.
  • Infecciones (otitis).
  • Obstrucción en el conducto auditivo.
  • Consumo de drogas y medicación.
  • Tumores cercanos al oído o en el interior.

Una mujer escuchando música con auriculares

Sintomatología de los acúfenos

Son fáciles de detectar y nos están avisando de que algo no va bien y puede ser desde una situación de estrés, una otitis, migraña, hasta una pérdida de audición significativa, una obstrucción del canal auditivo y hasta un tumor o un problema se circulación de la vena carótida.

Por normal general suele deberse más a un estado de nerviosismo y sobrexcitación y a un conducto auditivo sucio que a otra cosa, pero lo mejor es visitar a un otorrinolaringólogo que es el médico especializado en el canal auditivo.

Los acúfenos se identifican mediante pitidos que solo escuchamos nosotros, soplos de aire que salen del interior del oído, silbidos, notar el pulso del corazón, un chasquido, un «crujido» dentro del oído, etc.

A menudo, quienes sufren tinnitus suelen sufrir también hiperacusia que es una mayor sensibilidad a los ruidos externos de altos decibelios. Es decir, que tiene menos tolerancia con el ruido.

¿Tinnitus se cura?

La gran pregunta de quienes sufren zumbidos en el oído o acúfenos es, ¿cómo se curan? o ¿cómo se tratan los acúfenos? Desde ya debemos avisar que no existe un tratamiento milagroso, y que lo más eficaz es atacar a la raíz del problema.

Es decir, será el otorrinolaringólogo el que determine cuál es la causa de los tinnitus, ya sea hipoacusia, suciedad, migrañas, etc. Una vez que esa causa se solucione, los pitidos disminuirán hasta casi desaparecer.

Decimos casi porque, si hay un problema de base, en el momento en el que el oído se ensucie, se infecte, nos golpeemos la cabeza, vuelvan las migrañas o estemos muy alterados, los zumbidos podrían volver.

Podríamos optar por prevenir, como, por ejemplo, no usar música alta con auriculares, o al menos no usarlos mucho tiempo, revisarnos los oídos mínimos una vez al año, usar tampones especiales para la ducha y la natación y mantener el oído seco y libre de líquidos, no tomar drogas ni medicamentos ototóxicos, mantener un estilo de vida saludable evitando la acumulación de colesterol en las arterias, evitar situaciones de estrés y ansiedad, no usar el secador directamente en el oído, proteger las orejas del frío de invierno, etc.