Si eres un corredor o deportista habitual, seguro que habrás sufrido alguna vez el extraño caso de ponerse en ambos pies una sola uña negra. Y no solo negra, sino levantamiento o ruptura de las mismas. Te vamos a contar por qué ocurre esto y cómo puedes evitar su aparición.

¿Qué es la uña negra?

Como su descripción apunta, la uña adquiere ese color morado, rojo oscuro o negro debido al fuerte impacto que recibe o a microtraumatismos repetidos. Si estás pensando en que es como un hematoma que te sale en la piel al darte un golpe, estás en lo correcto. El color es”gracias” a la acumulación de sangre debajo de la uña, que podemos aliviarla o dejarla así hasta que se caiga.

Es común que suceda en deportes que tienen su base en correr o en dar patadas a un balón, pero esto no excluye que también suceda en otras disciplinas por otros factores como las zapatillas o los calcetines.

Causas de su aparición

Si hablamos de runners, la pisada y las repetidas zancadas son las que la provocan. Los dedos de los pies tienen que absorber el impacto de suelo y hacerlo miles de veces en un entrenamiento, por lo que se acaban formando microtraumatismos. Si te das cuenta, el pie está “comprimido” entre la planta de la zapatilla y la parte que va por encima de la uña; esto hace que la yema de los dedos solo pueda hacer frente al impacto por debajo y por los laterales, pero nunca por arriba puesto que la uña es la que lo cubre.
Este problema suelen tenerlo los corredores de larga distancia o de desniveles, pero también es bastante frecuente en novatos del running porque no tienen aprendida la técnica de pisada.

En cuanto a futbolistas, es bastante obvio que su aparición es debido a las repetidas patadas que se le da al balón. Asimismo, las botas que usan no tienen la misma amortiguación que unas zapatillas de running, son más duras en la base por el uso de tacos.
Y como también habrás pensado, los bailarines de ballet son los que más lo sufren. Imagina la presión que ejerce todo tu cuerpo sobre los dedos de los pies apoyados en una puntera hecha de material prensado.

Como ves, no hace falta correr una maratón para tener las uñas negras. Basta con no elegir un buen calzado o con una puntera rígida para favorecer su resurgir.

¿Puedo evitarla?

Sí y no. No hay una clave para poder evitar tener la uña negra, pero sí puedes reducir su agravamiento. Asume también que es posible que sea un “precio” que tienes que pagar por el entrenamiento, en algunos casos. No te acomplejes y aprende a valorar tu esfuerzo.

El calzado adecuado es de las primeras cosas que debes tener en cuenta. Ya no es solo mirar que la zapatilla tenga una correcta amortiguación, sino que sean de tu tallaje. Si tienes unas zapatillas más pequeñas, harás que los impactos sean evidentes; si son más grandes, tu pie “bailará” y no tendrá una sujeción acorde.
Los calcetines también influyen. Apuesta por unos sin costuras y que no aprieten demasiado, no debes notar tirantez.

Lógicamente, tener un buen cuidado personal ayudará a que no ocurra. No lleves tus uñas demasiado largas, intenta que no sobrepasen el ras del dedo y córtalas de forma recta para que no se claven al crecer.
Si sientes vergüenza por tener una uña negra, puedes camuflarla pintándolas todas del mismo color. Pero ten en cuenta que si no la has tratado previamente, acabará cayendo.