A todos nos gusta el Sol, el buen tiempo, más horas de luz al día y demás. Que no es lo mismo que el calor, esto ya no le gusta a tanta gente. Pero como todo en la vida, hay un lado positivo y un lado negativo, y el Sol no iba a ser una excepción.

Casi todos sabemos algunos beneficios de tomar el Sol y la importancia de obtener vitamina D, aunque también hay consecuencias negativas. A lo largo de este artículo vamos a contar todo lo bueno y todo lo malo que conseguimos al ponernos bajo el Sol durante todo el año.

Ventajas

Con la llegada de la primavera y el cambio de hora, los días empiezan a ser más largos y hay más horas de luz. Esto favorece los planes al aire libre, las reuniones con amigos, los paseos por el campo, la montaña o la playa, salir más veces con nuestros perros, etc.

Sin embargo, esos planes los hacemos porque con la llegada del buen tiempo nos sentimos más alegres y activos, y no nos damos cuenta de lo beneficioso que es exponernos levemente al Sol.

Un grupo de amigos salta en la playa

Pasar un rato bajo el Sol mejora:

  • La respuesta muscular.
  • El aspecto de la piel.
  • Reduce el acné.
  • Estimula las defensas.
  • Disminuye la presión arterial.
  • Promueve un sueño de calidad.
  • Favorece la vida sexual.
  • Aumenta nuestro buen estado de ánimo.
  • Reduce el colesterol en la sangre.
  • Disminuye la incidencia de afecciones respiratorias.
  • Aumenta los niveles de hemoglobina en la sangre.
  • Estimula las terminaciones nerviosas.
  • Mejora la salud cardiovascular.
  • Reduce la psoriasis.
  • Promueve la síntesis de vitamina D (previene del cáncer y de la esclerosis múltiple).

Inconvenientes

Todo en exceso es malo, incluso el Sol teniendo en cuenta la cantidad de beneficios que aporta en nuestras vidas. Antes de decidir tumbarnos bajo el Sol cual lagartos en el desierto, tenemos que saber que nos enfrentamos a una serie de consecuencias nada agradables.

Un hombre muestra su piel quemada tras un día entero al Sol

Exponernos mucho tiempo al Sol provoca:

  • Envejecimiento de la piel.
  • Manchas.
  • Quemaduras.
  • Insolación (golpe de calor).
  • Daños oculares.
  • Cáncer de piel.
  • Debilitación del sistema inmunológico.
  • Deshidratación.
  • Enrojecimiento de la piel.
  • Picores.
  • Piel tirante.
  • Despelleje.
  • Dolor en el cuerpo por las quemaduras.

¿Qué es mejor, Sol natural o una cabina de Rayos UVA?

Como hemos visto anteriormente, los rayos directos del Sol y una larga exposición no son buena idea, pero tampoco lo es usar una cabina de rayos UVA debido a las consecuencias y lecciones precancerosas que produce.

Se supone que las máquinas de rayos UVA eliminan las radiaciones ultravioletas de tipo B y solo dejan pasar las tipo A que son las que aceleran el bronceado. A pesar de eso, cientos de miles de expertos cada año alertan de los peligros que encierran, y nunca mejor dicho, las cabinas de rayos UVA.

Un hombre tumbado sobre una cabina de rayos UVA

Foto de Fundación Piel Sana

La OMS clasifica a estas cabinas como elementos cancerosos, y según un estudio del Centro de Internacional de Investigación del Cáncer, si una persona usa este tipo de cabinas antes de los 30 años de edad, tiene un 75% más de probabilidades de desarrollar melanoma a lo largo de su vida.

Este tipo de máquinas no están aconsejadas, pero si aun así queremos usarlas, no se recomienda para personas de piel clara, con tendencia a manchas, con casos de cáncer en su familia, con muchas pecas y lunares, embarazadas, con tratamientos y medicación delicada, si de pequeños nos quemábamos con facilidad y también está prohibido para los menores de edad.

Según la Fundación Piel Sana, dice que el uso de estas máquinas son sin duda una de las causas de cáncer cutáneo. También explican en su web que la cantidad de radiación en una cabina es muy superior a la solar.

Recomendaciones a la hora de tomar el Sol

Teniendo toda la información anterior clara, ahora vamos a repasar una serie de recomendaciones a la hora de tomar el Sol. Algunas pueden parecernos muy obvias y lógicas, pero todas son igual de importantes.

Mejores y peores horas para nuestra piel

Muchos estudios concluyen que las mejores horas son antes de las 12 de la mañana y después de las 4 de la tarde. Sin embargo, las peores horas es ese intervalo entre las 12 de la mañana hasta las 4 de la tarde, ya que el Sol incide con más fuerza y las quemaduras, insolaciones, y consecuencias negativas se aceleran.

Una mujer echándose crema para el Sol

Usar siempre crema protectora

Es hora de dejar de poner excusas e ir a una farmacia o una tienda especializada y comprar crema protectora. Como mínimo debe tener un nivel SPF15 y que tenga protección contra los rayos UVA y UVB.

También debemos pensar en el después, es decir, crema corporal que hidrate la piel tras el baño de Sol. En este caso recomendamos usar cremas muy naturales y refrescantes, como el Aloe Vera, por ejemplo.

No quedarnos dormidos

Esto sí o sí tenemos que cumplirlo, ya que las consecuencias al despertar son una mezcla entre insolación, deshidratación, aturdimiento, quemaduras, etc. Nada bueno. Si queremos descansar, mejor a la sombra.

Si somos propensos a dormirnos después de comer, lo mejor es ponernos algún tipo de alarma o pedir a alguien que nos avise cuando pasen unos minutos y vea que nos hemos dormido.

Cubrir siempre la cara y la cabeza

Nuestro rostro y nuestra cabeza siempre deben estar cubiertos y si nos podemos mojar la cabeza de vez en cuando, mejor. Cuando el Sol incide en esas partes de forma prolongada puede dar lugar a insolación, manchas en la piel, quemaduras en el cuero cabello, deshidratación, etc.

Podemois cubrir nuestra cara con un sombrero o pañuelo, mientras estamos tumbados, además de usar gafas de sol con buena protección. Nuestra cabeza podemos cubrirla con una gorra, sombrero, pañuelo, etc.

Beber mucho liquido

La hidratación es clave todos los días del año, y más cuando estamos exponiendo, a conciencia, a nuestro cuerpo a altas temperaturas y a la radiación solar. El hecho de beber mucho líquido nos obliga a cambiar de postura y a estar siempre en movimiento.

Una mujer sentada en el borde de una piscina bebiendo zumo de naranja

Si nos encontramos mal, nos vamos

Aquí actúa el instinto de supervivencia y el sentido común. Si vemos que nos encontramos mareados, nos duele el cuerpo, la comida nos ha sentado mal, tenemos mucho calor, boca seca y similares, lo mejor es recoger todo y volver a casa.

No se recomienda descansar unos minutos, recomponerse y volver al Sol.

No estar quietos más de 15 minutos

La clave es estar en movimiento constantemente, así el cuerpo no se cansa, no nos aburrimos tanto y reducimos el riesgo de quemaduras. Otra opción es tumbarnos 15 minutos, y luego nadar un rato o volver a la sombra, y repetir el proceso varias veces hasta que nos marchemos de la playa o la piscina.

Resguardarnos en la sombra cada pocos minutos

Cada 15 o 20 minutos nos vamos a la sombra, permanecemos allí unos minutos y podemos beber agua, comer, charlar, cambiarnos el bañador, ponernos más crema, etc. De esta forma nuestro cuerpo no se debilita tanto que cuando lo obligamos a estar una hora bajo el Sol. (Esto último está desaconsejado al 100%).

Si sentimos que nos estamos quemando, mejor cubrir esa parte

A veces sentimos que las piernas se están quemando, sin embargo, la barriga no. Pues entonces podemos cubrir las piernas para darle un respiro a la piel y no sufrir quemaduras, sobre todo en los primeros días de exposición intensa al Sol.

Si la piel nos empieza a picar y está caliente es una respuesta de nuestro cuerpo ante la exposición al Sol. Podemos cubrirnos, cambiarnos de postura, irnos a la sombra, bañarnos (es una muy buena opción para refrescar la piel), etc.