Muchas personas practican ejercicios en el agua, como la natación, a lo largo de todo el año. En cambio, hay quienes esperan a que mejore el tiempo para animarse a entrar en remojo y hacerse unos largos. Por otro lado, están aquellos que piensan que los deportes acuáticos no son lo suyo, así que dejan este contexto para la diversión veraniega. Sea cual sea tu caso, ¿has notado alguna vez que tu piel se reseca tras los baños? Es posible que, si te ha ocurrido, te hayas preguntado si el agua tiene algo que ver. ¡Te lo contamos!

¿Puede el cloro o la sal resecar mi piel?

piel inmersa en el agua de la piscina con cloro

El cloro en las piscinas

Los productos que se añaden al agua de las piscinas para su correcto mantenimiento, como el cloro, pueden ser perjudiciales para nuestra piel. Y es que este tipo de productos la resecan llegando, incluso, a irritarla.

Las personas con pieles sensibles o atópicas, suelen sufrir esta consecuencia en una mayor medida. Para intentar aminorar las consecuencias nocivas de estos productos sobre nuestra piel, hay que tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Ducharse con agua antes y después de los baños en la piscina. No apliques jabones sobre la piel más de una vez al día. Las duchas con jabón muchas veces al día, pueden resultar dañinas.
  • Tras la ducha posterior al baño en la piscina, aplicar crema hidratante que contenga aceites vegetales, como el aceite de almendras dulces.
  • En caso de pieles atópicas, existen cremas especiales para la irritación por cloro.

Agua del mar y arena de la playa

La sal del mar

Si has notado que en la playa también se te ha irritado la piel, no le cojas manía al agua del mar. La sal marina tiene muchísimas propiedades beneficiosas para nuestro cuerpo y nuestra piel. Es exfoliante, y los baños en agua marina ayuda a reducir la hinchazón de nuestro cuerpo. Sin embargo, la arena es otro cantar. Y es que ésta, si puede causar irritación y algunas infecciones como, por ejemplo, los hongos.

Pero, ¡que no cunda el pánico! Debemos confiar en las capacidades de nuestro cuerpo. La piel, actúa como barrera protectora. Por ello, si está limpia, hidratada y sin afecciones dermatológicas como eccemas, no tienes de qué preocuparte.

No obstante, por muy beneficiosos que resulten los baños de mar para nuestro cuerpo, es recomendable ducharse y eliminar los restos de sal y arena. Asimismo, debemos utilizar una buena crema hidratante, lo más natural posible; y observar cómo nuestra piel está cuidada y saludable.