Con la llegada del calor, es imposible resistirnos a poner al aire nuestros pies, ¡pero no a cualquier precio! Por mucho que estuvieras deseando quitarte las botas o los calcetines, antes de decantarte por un calzado veraniego deberías tener en cuenta los posibles problemas de salud que pueden acarrear.

En este caso nos vamos a centrar en los peligros que puede causar el uso de chanclas en verano. Tenemos cierta predilección por elegir unas que sean planas de suela, sin agarre al tobillo, rígidas o de materiales dañinos para los pies. ¡Mucha atención a lo que te puede ocurrir si te descuidas!

Fascitis plantar

Si tienes miedo a sufrir una fascitis plantar por una mala pisada en tu entrenamiento, más miedo deberías tener por usar diariamente unas chanclas. El uso excesivo de calzado con suela plana suele derivar en este problema, que no es más que una tediosa inflamación de la fascia.
Es una zona compuesta por un tejido que conecta el hueso del talón con los dedos, ayudando a que la musculatura mantenga el arco plantar y transmitiendo la energía del movimiento al resto del pie.

Dolor de rodilla, espalda, cadera…

Al estar pisando constantemente sobre una superficie plana y rígida, el puente del pie no encuentra el apoyo necesario y veremos modificada nuestra pisada. Esto repercute negativamente en los tobillos, la rodilla, la espalda, la cadera y nuestra postura corporal.

Asimismo, como la mayoría de las chanclas no aportan una sujeción adecuada al tobillo ni al pie, es muy probable que se produzcan esguinces y caídas al suelo.

Esto puede ocurrir dando un simple paseo continuo, ¡imagina lo que supone correr en chanclas!

Rozaduras, ampollas, callos…

¿Quién no ha vivido eso de ir a dar un paseo turístico en verano y volver a casa casi sin poder apoyar los pies? El calor provoca que sudemos más de la cuenta, aunque llevemos los pies al aire. El continuo roce con un material poco recomendable suele crear ampollas o rozaduras que terminan amargando la excursión que tenías planeada.

Además, al estar el pie en un constante contacto con el aire (y casi el suelo), es mucho más probable que esas heridas se acaben infectando.

Quemaduras solares

Estaría orgullosa si alguno me dijera que se echa protección solar en los pies antes de ponerse las chanclas, pero sé que no es así. Muy pocos piensan en las zonas de nuestro cuerpo que ponemos a la exposición del sol, siendo los pies uno de los mayores afectados.

En verano puedes conseguir el combo de sudor, ampolla y quemadura en el pie, ¿te apetece vivir esa experiencia?