A la mayoría de mortales nos aterra visitar al dentista, ya no es solo por las posibles caries que podamos tener, sino porque es bastante incómodo tratar de respirar y tragar saliva con la boca abierta. Es normal que a lo largo de tu vida hayas oído una serie de mitos o remedios caseros acerca de la salud de nuestros dientes, ¿verdad? Para intentar arrojar un poco de luz en todos estos mitos, el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Valencia ha analizado los más populares.

Las caries siempre molestan

No te confíes si llevas meses o años sin pisar la consulta de un dentista. Las caries o las infecciones pueden ser silenciosas si se quedan principalmente en el esmalte de los dientes. Cuando notamos dolor o sensibilidad es porque la caries ha llegado a tocar el nervio y produce contacto con azúcares, bebidas frías o calientes. Incluso, puede llegar a infectar el nervio y provocar un dolor permanente.

Acudir a las revisiones periódicas nos avisará de pequeñas caries silenciosas que tan solo se ven en las radiografías.

Además, es totalmente falso que las de los dientes de leche no afectan a los definitivos. Son iguales de importantes que las otras y deben ser tratadas para tener una buena salud bucodental.

El chicle puede sustituir al cepillado

Son muchas las personas que después de comer, sobre todo cuando están fuera de casa, acuden a los chicles de menta para dejar un buen sabor en la boca y eliminar cualquier resto de comida. La realidad es que mascar chicle genera más saliva y mejora el PH de los dientes, pero nunca es un sustituto del cepillado o la seda dental.

Lávate siempre los dientes y recurre al chicle en momentos puntuales o una vez terminado el cepillado.

El flúor tampoco es un sustituto

Estamos hartos de ver en televisión anuncios de enjuagues bucales para prevenir las caries. El flúor debe ser tratado como un método complementario para tener una buena higiene dental, pero no es un sustituto del cepillado. Enjuagarnos la boca con este líquido no eliminará todas las sustancias que un cepillado sí logra.

El mal aliento es por culpa de los dientes

La falta de limpieza bucal puede ser uno de los factores que provocan el mal aliento, por supuesto, pero no es el único. En ocasiones, la halitosis viene dada por problemas gastrointestinales. Para localizar cuál es la raíz del problema, lo mejor es que nos limpiemos perfectamente la boca, eliminando cualquier resto de bacteria y comida. Si aun así persiste, podemos pensar en cuál puede ser el origen real.

Las muelas del juicio hay que extraerlas siempre

Quizá sean las piezas dentales más odiadas o temidas por cualquier ser humano. Su aparición puede provocar dolor, y una mala posición puede derivar en infecciones o torceduras de dientes. Existen también casos en los que su nacimiento es totalmente regular y no muestran ningún síntoma de dolor, por lo que no es necesario extraerlas. Esto es algo que el odontólogo debe valorar.