Es posible que ya sepas que el ejercicio ejerce una gran influencia en tu bienestar, desde mejorar la salud cardiovascular hasta fortalecer los huesos y los músculos y aumentar la capacidad intelectual. Pero puede ser una sorpresa descubrir que una sesión de sudor también tiene un efecto bastante significativo en la piel, para bien o para mal.

Puede empeorar la rosácea

Cuando sudas en el gimnasio, tus vasos sanguíneos se ensanchan en un proceso llamado vasodilatación.

Este aumento del flujo sanguíneo aumenta el suministro de oxígeno a la piel y nutre las células de la piel al transportar nutrientes para reparar el daño del sol y el medio ambiente. No solo tu cara se verá más brillante, sino que esa oleada de hemoglobina le dará un brillo rosado que puede durar hasta dos horas.

Pero para las personas con rosácea, la vasodilatación tiene un lado negativo: desencadena la inflamación, que, junto con el aumento de la temperatura corporal, puede empeorar la afección. En este caso, es conveniente mantener un paño frío cerca para aplicarlo en la cara y evitar el sobrecalentamiento.

¿Qué es la rosácea?

El sudor puede obstruir los folículos capilares

La transpiración te enfría y empuja los radicales libres tóxicos (compuestos relacionados con el envejecimiento y la enfermedad) fuera de tu cuerpo a través de los poros, pero también puede irritar la piel.

Puede obstruir las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos del cuerpo, lo que resulta en una erupción similar al acné llamada foliculitis. Esto puede ocurrir en cualquier momento que estés sudoroso, sobre todo en áreas de oclusión como la espalda y el pecho.
Esas manchas también tienen una mayor concentración de glándulas sebáceas que pueden bloquearse cuando el sudor y la suciedad se secan en la superficie de la piel.

El eccema también puede ser exacerbado por el sudor, que rompe la barrera de la piel y puede empeorar la picazón.

La mejor solución es usar ropa suelta cuando estés sudando. Dúchate inmediatamente después con agua tibia para eliminar la transpiración, y aplica una crema hidratante suave para restaurar la barrera de la piel.

Puede causar brotes de acné

Los folículos capilares obstruidos también pueden desencadenar en espinillas o puntos blancos, que pueden inflamarse o infectarse y convertirse en acné.

Para protegerte contra un ataque de acné, quítate el maquillaje antes del entrenamiento. CivicScience descubrió en 2019 que el 25% de las mujeres lo usan mientras hacen ejercicio. No solo obstruye aún más las glándulas y los folículos pilosos, sino que suele estar contaminado con bacterias, que pueden agravar la piel y provocar brotes.

Incluso si no tienes maquillaje, es mejor lavarte la cara primero. La suciedad y el aceite se acumulan en tu piel, y deseas eliminar eso. Usa toallitas faciales si tienes poco tiempo, no requieren agua ni jabón.

En el caso de que tengas una mancha que deseas ocultar, aplica corrector o una crema hidratante con color solamente en esa zona, en lugar de cubrir la cara con una base. Una crema BB agrega ese toque de color y da un aspecto brillante, pero generalmente es muy ligera.

Se necesitan líquidos y electrolitos adecuados para garantizar el funcionamiento adecuado de la piel. Si tu cara se ve pálida o tienes los labios secos, es señal de que tu nivel de hidratación es bajo.

Sudar, y usar materiales sudados, cambia tu microbioma

Todos están hablando de la flora intestinal en estos días, pero ¿sabías que tu piel también tiene un microbioma?

El microbioma de la piel es un ecosistema de organismos que viven en la piel, incluidas bacterias, virus y hongos. Un microbioma saludable protege la piel contra las infecciones y mantiene una fuerte barrera entre tu cuerpo y elementos externos.

El sudor inducido por el ejercicio puede alterar ese microbioma sensible. Ciertos organismos, como la levadura, prosperan en un ambiente húmedo. Permitir que el sudor permanezca en la piel durante un largo período de tiempo suele cambiar el equilibrio del microbioma y permite que la levadura crezca demasiado. Eso puede provocar una erupción cutánea con picazón y escamas en la cara y el torso, además de la caspa.

Y, hablando de gérmenes, un gimnasio húmedo y caliente es un caldo de cultivo ideal para bacterias. Cada vez que pones tus manos sobre una esterilla de yoga o una máquina de cardio y luego tocas tu cara, estás esparciendo bacterias en tu cutis.

La solución es llevar propia toalla y rociarla con un antibacterial después del entrenamiento, como una botellita llena de alcohol. Muchos gimnasios también ofrecen toallitas para mantener a raya a los gérmenes. Sumérgete en la ducha tan pronto como puedas, y considera la posibilidad de desinfectar tu equipo.

Puede secar tu piel

Cuando sudas, tu cuerpo pierde humedad, incluso de tu piel. Los entrenamientos al aire libre tienen un doble impacto porque la exposición al sol también reduce la hidratación.

Se necesitan líquidos y electrolitos adecuados para garantizar el funcionamiento adecuado de la piel. Si tu cara se ve pálida o los labios están secos, es señal de que tu nivel de hidratación es bajo.

Toma una botella de agua de coco o una bebida deportiva, y snack como una barra energética o un plátano. Si estás afuera, recuerda aplicarte SPF. El protector solar que contiene dióxido de titanio y zinc, que le dará la mejor protección a tu piel. Evita los productos que contengan aceite mineral o glicerina, que pueden obstruir los poros.

Podría irritarte los muslos

Seguro que hay ejercicios que te hacen sentir incómodo. Frotar o exponerte repetidamente a la humedad o telas irritantes puede descomponer las células de la piel y provocar una erupción que puede picar o quemar.

Aplícate antitranspirante en áreas de tu cuerpo que suden mucho y lubricación, como cremas, aceites o polvos, donde sea que haya fricción. Además, hazte con ropa que absorba la humedad que permita que la transpiración se evapore, en lugar de materiales como el algodón que retienen el sudor y mantienen la piel húmeda.