A todos nos gustaría tener unos pies bonitos y cuidados. Sin embargo, suele ocurrir que no les prestamos la atención que merecen. Hay quienes se olvidan de realizarse una pedicura, porque no encuentran tiempo para acudir a un centro especializado. ¿Quién dice que no puedas hacerte una en casa de la forma más profesional?

Incluir el cuidado de nuestros pies en la rutina de belleza es fundamental. Son una parte muy importante de nuestro cuerpo y debemos cuidarlos, no solo por estética, también por salud. Las durezas, callosidades o dolencias alrededor de las uñas, pueden derivar en futuras consecuencias más graves, como mal formaciones y problemas en la pisada. Si ya estás convencido de realizarte tu propia pedicura casera, presta atención a los siguientes pasos y luce unos pies de revista, bonitos y sanos.

Pedicura casera paso a paso

 Pies en remojo

Introduce los pies en un recipiente con agua templada. Puedes añadir sal marina o sales de baño y unas gotitas de aceite esencial. El agua debe estar templada, para preparar los pies para los cuidados básicos. Si quieres ambientar aún más tu pediluvio, puedes añadir pétalos de flores.

Exfoliación

A continuación, exfolia los pies con suavidad con un producto específico para el cuerpo, o creando tus propios exfoliantes caseros. Masajéalos de forma circular, prestando especial atención en la zona de los talones. Posteriormente elimina los restos de producto con agua.

Cepillado

Utiliza un cepillo específico para las uñas y frota con suavidad, pero cierta energía, para eliminar restos de suciedad y células muertas de la piel de alrededor. Asegúrate de que éstas queden bien limpias.

Uñas a punto

Utiliza el utensilio con el que suelas cortarte las uñas, ya sean tijeras o un cortaúñas, y recórtalas rectas. Es muy importante que no las redondees ya que podrían hacerte daño al crecer de nuevo. Una vez estén recortadas, límalas y dales la forma que te guste.

Elimina cutículas

Vuelve a meter los pies en remojo con agua templada unos minutos, para que se ablanden las cutículas y puedas empujarlas, con la ayuda de un palito de naranjo. Seca antes muy bien tus pies para poder realizar este paso correctamente.

Retira durezas y callosidades

Con una piedra pómez, lima bien las durezas y callosidades. Deberás prestar especial atención a los talones, que suele ser la zona más conflictiva. Si las durezas se resisten, puedes utilizar cortacallos.

Hidratación

Aplica una cantidad generosa de crema hidratante para tus pies y déjalos respirar un ratito para que ésta penetre y pueda nutrirlos y suavizarlos.