Cuidarnos la piel es muy importante para lucirla bonita y evitar sequedad o patologías en la dermis. Centrándonos en el deporte, nuestra piel se ve expuesta a agentes externos o ambientes poco favorables para una correcta higiene. Es por eso que debes tener un cuenta una serie de consejos para lucir sano por dentro y por fuera.

No olvides hidratarte

Bebe agua antes, durante y después de entrenar. Durante el ejercicio la piel pierde muchos líquidos a través del sudor. Para ayudar a la buena hidratación corporal, no solo necesitaremos beber agua, sino que una loción hidratante nos resultará un gran aliado.

Limpia tu rostro

Nosotros te recomendamos no hacer deporte con maquillaje para evitar la obstrucción de los poros y favorecer el acné. Aún así, si entrenas con algo de maquillaje, es súper importante que te desmaquilles correctamente con productos adecuados, nada de frotar con jabón.
Además, la cara es muy tendente a tener granitos cuando nos toqueteamos demasiado con las manos. Al estar en el gimnasio, tocamos las máquinas y acumulamos sudor y bacterias en las manos. Intenta tener el menor contacto directo. Incluso, evita usar la misma toalla de las máquinas para secarte el sudor facial.

Protección solar si entrenas al aire libre

Tanto si es verano como si es invierno, es importantes que te apliques protección solar. En caso de entrenar en invierno, no hará falta que te eches crema en los brazos o en las piernas, pero en épocas de calor acuerdate de hacerlo. Nuestro rostro no es el único que sufre los rayos del sol.

Aunque pienses que en invierno el sol no te afecta tanto como si fuera 15 de agosto, hazte un favor y protege tu cara para evitar quemarte. ¿Nunca has visto a los esquiadores cuando no se echan protección solar?

Dúchate nada más acabar

No te demores mucho para ir a la ducha. El sudor humedece tu ropa y se queda en la piel, por lo que favorecerá la aparición de resfriados y de daños corporales como el acné. En el artículo de qué tipo de ducha es mejor (fría o caliente), te aconsejábamos que terminaras con unos minutos de agua fría para activar la circulación e hidratar tu piel.
Es todo un acierto también el uso de exfoliantes corporales para eliminar las células muertas, eso sí, no te excedas y hazlo un par de veces a la semana tan solo. En caso de no poder ducharte inmediatamente, limpia tu rostro y manos. Son los principales focos peligrosos.