La sensibilidad de la piel afecta a un gran número de personas. Muchas notan que ésta es delicada y se irrita con facilidad, pero no saben cómo tratarla para aliviarla. En este artículo te contamos todo lo que debes saber para calmar tu piel sensible.

El problema de sensibilidad en la piel suele darse especialmente en el rostro, aunque, quien lo sufre, puede padecerlo en todo su cuerpo o el cuero cabelludo. Suelen reaccionar rápidamente ante factores externos, como algunos cosméticos o productos de belleza; el contacto directo con productos de limpieza; la contaminación de las ciudades; el roce con algunos tejidos; o incluso el agua.

Por otro lado, factores internos como los nervios, el estrés o las afecciones cutáneas pueden provocar la aparición de signos de sensibilidad. Estos son: eczemas, irritación, picor, sequedad, enrojecimiento, tirantez o excesiva sensibilidad al tacto.

Esto se debe a que la barrera protectora de la piel, no está actuando con normalidad y debemos reforzarla para que cumpla con su función.

3 Hábitos para proteger la piel

  • Para las pieles sensibles, incluso el agua puede resultar agresiva. Empapa un algodón, o disco limpiador, con agua micelar, y ponlo sobre las zonas afectadas. Déjalo unos segundos y retíralo. En el caso del rostro puedes frotar suavemente. El agua termal también está muy indicada en estos casos. Calma la piel sensible, ayuda a hidratarla y previene el envejecimiento. Puedes utilizar el agua micelar y, posteriormente, pulverizar con el agua termal.

 

  • Debes mantener la piel hidratada para evitar la sequedad. Existen cremas especialmente indicadas para tratar las pieles sensibles. Éstas refuerzan la barrera cutánea y calman las irritaciones. Las hay incluso con antioxidantes que protegen de los radicales libres. Estar atento a los cuidados básicos de tu piel es muy importante para mantenerla en buen estado.

 

  • Ya lo sabrás, pero quizás no lo cumplas y es muy importante. ¡Usa protector solar! Si tu piel es sensible, puede resultar afectada ante los rayos solares con más intensidad. Protégela con factor 30 o 50. En tu rutina de cuidados de día, incluso si te maquillas, debes aplicar la crema solar al final.

 

Además de estos sencillos hábitos, intenta mirar siempre las etiquetas de los productos que te apliques. Intenta que sean lo más naturales posible y que su contenido en químicos sea reducido. Además, deberías probar los aceites naturales, son muy eficaces para un aspecto saludable de la piel. Presta atención a los geles de baño y mucho cuidado si sueles utilizar exfoliantes. Intenta que todo sea natural. Hábitos como el tabaco, ir deprisa a todas partes favoreciendo el estrés, incluso pasar mucho rato bajo la ducha, puede aumentar tu problema.