El gimnasio no siempre es el lugar más limpio o más higiénico del mundo, especialmente durante la temporada de resfriados y gripe. Con gérmenes al acecho en casi todos los huecos de las máquinas, es fácil contraer un resfriado desagradable, un virus estomacal o una infección en la piel. Pero no permitas que esos microbios amenazantes te impidan aplastar tus entrenamientos o mantenerte saludable.

Además de vacunarte contra la gripe, que puede protegerte contra las cepas más comunes del virus cada año, existen otras medidas preventivas que deberías tomar para mantener a raya a los gérmenes del gimnasio. Hoy te damos seis consejos para evitar que acabes tu sesión de entrenamiento con malestar innecesario.

Limpia el material de entrenamiento

¿Alguna vez has considerado cuántos dedos con gérmenes han tocado los mangos de la elíptica o la cantidad de manos sucias que han agarrado esas mancuernas? Es por eso que deberías limpiar el equipo antes de usarlo.

Durante la temporada de resfriados y gripe, cuando los gérmenes están en todas partes, desinfectar las superficies es clave para reducir el contacto con sustancias molestas. De hecho, un estudio realizado en enero de 2013 por investigadores de la Universidad de Arizona descubrió que limpiar las superficies comunes puede reducir el riesgo de contraer piojos en un 80%.

No te toques la cara

Como no puedes desinfectar todas las superficies del gimnasio, es probable que encuentres gérmenes cuando toques una mancuerna o un pomo de la puerta. Pero aún puedes evitar que los molestos patógenos te hagan caer enfermo. ¿Cómo? Mantén tus manos lejos de tu cara y boca. De esta manera, lo que sea que esté en tus dedos no podrá penetrar dentro de tu cuerpo y enfermarte.

Luego, asegúrate de lavarte las manos lo antes posible o rocía un poco de desinfectante (algunos gimnasios incluso tienen dispensadores en la pared). Sin embargo, ten en cuenta que los desinfectantes a base de alcohol pueden necesitar hasta cuatro minutos para matar el virus de la gripe.

Deshazte de tu ropa húmeda

¿Quieres salir corriendo para llegar a casa después del gimnasio? Antes de esto, tómate el tiempo necesario para cambiar tu ropa deportiva sudada por una muda seca. La ropa húmeda enfría rápidamente la superficie del cuerpo, lo que hace que los vasos sanguíneos de la nariz y las vías respiratorias superiores se bloqueen, reduciendo el flujo de sangre a esas áreas zonas.

Esto favorece a que nos pongamos enfermos, ya que disminuye el sistema inmune en la nariz y la garganta, permitiendo así que los virus del resfriado florezcan.

Dúchate lo antes posible

Si usas esterillas para hacer ejercicio, lo más probable es que estés bañando tu cuerpo en bacterias y otras cosas desagradables, por lo que lavarse las manos no será suficiente para liberarse por completo. En otras palabras, debes meterte en la ducha inmediatamente.

La ducha también eliminarás el sudor, que puede servir como portador de gérmenes. Además, excretamos toxinas a través del sudor, incluidos los contaminantes químicos y los metales pesados ​​como el plomo, el cadmio y el mercurio. Un buen exfoliante puede eliminar estas sustancias potencialmente dañinas, que pueden afectar a tu sistema inmunológico.

Hidrátate

La deshidratación ejerce presión sobre el cuerpo, lo que puede reducir la respuesta inmunológica. Para mantener fuertes las defensas que combaten las enfermedades de tu cuerpo, tome suficiente H2O durante todo el día, incluso durante los entrenamientos.

Algunos expertos recomiendan una media de dos a tres litros de agua filtrada al día, aunque la cantidad variará en cada persona dependiendo del tipo de cuerpo y del nivel de actividad que lleve. Como regla general, bebe suficiente agua para que tu orina sea de color amarillo claro.

Cuidado con el baño

El baño del gimnasio es donde es más probable que encuentres contagios espeluznantes, incluidas infecciones de contacto como verrugas plantares y pie de atleta. Esto se debe a que los ambientes húmedos, como las duchas de vapor y las zonas de piscinas, son básicamente zonas de reproducción de gérmenes.

Para evitar superficies sucias, nunca camines descalzo en el baño (¡ni en ningún otro lugar del gimnasio!). Lleva siempre sandalias deportivas o chanclas donde quiera que vayas. Y, por supuesto, siempre lávate las manos, utilizando pañuelos desechables para cerrar el grifo y abrir la puerta al salir. ¡No quieres recontaminarte a ti mismo!

¿Otra forma de protegerte? Cubre cualquier corte o rasguño abierto. Tu piel es la primera línea de defensa contra las infecciones, por lo que incluso una uña agravada o la heridita de afeitar más pequeña puede crear una vía para que las bacterias entren en tu cuerpo.